Este hilo viral te hará reflexionar: una gran lección sobre la realidad y las expectativas de los jóvenes españoles hoy

Nueva polémica sobre la maternidad-paternidad, las prioridades y las expectativas vitales de los jóvenes: ¿Hay que tener hijos para madurar? ¿Se puede compaginar el ritmo actual de consumo con formar una familia?

Este hilo viral te hará reflexionar: una gran lección sobre la realidad y las expectativas de los jóvenes españoles hoy
Leer más
Leer más

"Hay gente ahora mismo convencidísima de que si a los 35 no te has comprado un piso y tenido cuatro hijos es porque pagas Netflix y una vez te fuiste de viaje a Japón.", publicaba la semana pasada un usuario (Randy Meeks) en su perfil de Twitter. Rápidamente han surgido voces a favor de su discurso sobre cómo las generaciones del baby boom entienden la relación de los jóvenes con la paternidad hoy, lo que viene a reafirmar esa idea que parece asentada en estas generaciones sobre que sus padres vivían mejor esgrimida por la periodista y escritora Ana Iris Simón en su primer relato.

"Hijos no, pero bien que pagas Netflix". Si me promete que un hijo me va a costar 6 euros al mes compartiendo la cuenta con otra persona, yo tengo un hijo. ¡Hasta dos, incluso!", continúa el autor, en tono jocoso. Las respuestas reafirmando lo que el autor quiere expresar no han tardado en aparecer.

La realidad de una generación

Más allá de la opinión personal que cada usuario pueda tener sobre si desea o no tener familia, la realidad demuestra que los jóvenes de entre 30 y 40 años de hoy tienen un índice de progreso económico claramente inferior al de sus padres. Sin estabilidad laboral, con precios de la vivienda, en propiedad o alquiler, por las nubes, y unas prioridades más centradas en uno mismo, parece más que evidente que la natalidad en España no va a aumentar.

El eterno problema entre querer y poder. El propio iniciador del debate lo expone:

La otra cara de la juventud la protagoniza Ana Iris Simón, que se ha vuelto viral por su discurso ante Pedro Sánchez, comparando la vida que llevaba su madre, con una hija de ocho años, hipoteca y trabajo cuando ella a su edad acaba de tener un hijo y ve su futuro laboral en el aire. Ella misma ha reconocido antes del ruido que se ha generado por su discurso que optó por la maternidad en el peor momento laboral de su vida tras un cambio en su mentalidad: del querer y no poder al querer y ya veremos qué pasa. Un poco como nuestras madres: ellas no lo tuvieron todo al inicio de su familia, pero han conseguido a base de trabajo dar a sus hijos una vida mejor.