Viajar sin aviones: 7 pueblos que son las joyas desconocidas de España
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Viajar sin aviones: 7 pueblos que son las joyas desconocidas de España

Muchos jóvenes y no tan jóvenes están evitando subirse a un avión, ya sea por no querer contribuir a la crisis climática, para huir del COVID19 sin renunciar a viajar o para redescubrir sitios más rurales del panorama nacional.

Hace poco apareció en los países nórdicos lo que se conoce como el "flygskam", "la vergüenza a volar". Teniendo en cuenta que la industria aérea es una de las más contaminantes después de la textil, los jóvenes de Finlandia, Noruega y Suecia están empezando a optar por el viaje terrestre para evitar las grandes emisiones de CO2 que se liberan a nuestra atmósfera. Y pronto esta corriente empezará a expandirse por Europa.

Por otro lado, cada vez más gente prefiere descubrir otros sitios dentro de España que irse de escapada a una ciudad europea; entre vuelos, viajes del aeropuerto al centro y del centro al hotel, se va como mínimo medio día de viaje.

Es un tiempo que no todo el mundo puede permitirse, ya que la alternativa es pedir días libres del trabajo. Así que parece mucho más atractivo disfrutar de un viajecito en tren o coche en vez de meterte en un avión y estar esperando colas y enfrentarte a posibles retrasos y cancelaciones.

Especialmente, teniendo en cuenta la situación actual con el Coronavirus. Si no es por cuestiones de cierre de fronteras y cancelaciones de vuelos, está el factor de riesgo de contagiarse en un avión ya que es el microclima perfecto para atraer todo tipo de bacterias.

Sabiendo esto, tenemos suerte de tener una cultura y orografía tan variada en la Península Ibérica (y en las islas); no te puedes aburrir y siempre hay sitios nuevos que visitar. Esta vez, te vamos a recomendar 7 pueblos españoles que son menos conocidos, pero que sin duda merece la pena ver. A continuación te contamos por qué.

7. Culla (Castellón)

Twitter @josefuentesdp

Un pueblo de origen medieval a los pies de la montaña Penyagolosa, un auténtico laberinto de piedra. Un punto geográfico que pasó por muchas manos: árabes, cristianos y templarios.

6. Potes (Cantabria)

instagram @volotea

Potes es la capital de Liébana, comarca situada en el suroeste de Cantabria, cerca del macizo de Picos de Europa. Su situación al abrigo de las montañas hace que tenga un microclima más cálido y seco, y que contrasta con el resto de Cantabria. Llena de tradición e hsitoria, el edificio más simbólico es la Torre del Infantado, que anteriormente era la Casa del Marqués de Santillana.

5. Olivenza (Badajoz)

Twitter @sky_live_tv

Si lo tuyo es el turismo gastronómico, Olivenza es la escapada perfecta.. Además, la atmósfera que desprenden sus calles tienen una alta influencia portuguesa, ya que antiguamente la fronteras variaban y fue reclamado tanto por España como Portugal. Pueden verse los mosaicos portugueses azules y blancos tan característicos, y si pillas alguna lluvia de estrellas te gustará saber que Extremadura tiene de los cielos más oscuros y propicios para avistar este tipo de fenómenos.

4. Castrillo de los Polvazares (León)

instagram @castrillodelospolvazares

Está en la zona leonesa del Camino de Santiago. Un pueblo con mucho encanto que tiene casas de piedra, ventanas de colores y tejados de arcilla. Un diamante en bruto de León, que además es conocido por sus tapas abundantes y deliciosas.

3. Betancuria (Fuerteventura)

instagram @fuertevidorra

La antigua capital de Fuerteventura no es tan desconocida, pero si se va en temporada baja es una delicia pasear por sus calles empedradas y huir un poco del sol. En Canarias no todo es playa, y si quieres descubrir la cara menos estereotípica de las islas volcánicas, Betancuria es una de las mejores opciones.

2. Arcos de la Frontera (Cádiz)

Twitter @hdealbala

Ya llamó la atención de los romanos, por su posición estratégica sobre un cerro sobre el río Guadalete, pero no fue hasta la época musulmana cuando Arcos de la Frontera empezó a tomar la forma que aún conserva. Fue entonces cuando se construyó la muralla que rodea la villa. Puedes perderte por sus calles estrechas, que te llevan hacia patios escondidos o a miradores espectaculares, desde donde se puede ver el río. Tampoco puedes dejar pasar la Cuesta de Belén ni la Plaza del Cabildo, rodeada de monumentos históricos. No está lejos de Zahara de la Sierra, tal vez algo más conocido pero de parada imprescindible.

1. Laguardia (La Rioja)

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En la comarca de la Rioja Alavesa podemos encontrar esta última joya, aunque no tan secreta. Impone verla nada más se está llegando: si vienes por la carretera del Norte, el descenso al valle está lleno de curvas desde las que se puede apreciar una vista panorámica. Obligada la parada en el Balcón del La Rioja, el nombre del mirador. Laguardia es una ciudad amurallada (fortaleza que mandó construir Sancho el Fuerte de Navarra) que conserva las cinco puertas de acceso a la ciudad. Su industria se basa en la industria del vino, como es de esperar, y está rodeada de bodegas que puedes visitar si te va la vitivinicultura. Un consejo: merece mucho la pena subir a la torre más alta de la villa al atardecer.

Escrito por Andrea DP

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