Tuberculosis: tuberculosis pulmonar, síntomas, contagio y tratamiento
Tuberculosis: tuberculosis pulmonar, síntomas, contagio y tratamiento

Tuberculosis: tuberculosis pulmonar, síntomas, contagio y tratamiento

La tuberculosis es una enfermedad provocada por el bacilo de Koch. Su forma contagiosa, también la más frecuente, es la tuberculosis pulmonar. ¿Cuáles son sus síntomas? Y, ¿su tratamiento?

¿Qué es la tuberculosis?

La tuberculosis es una enfermedad contagiosa causada por una bacteria llamada bacilo de Koch (BK). Su forma más común y la más extendida es la tuberculosis pulmonar (o tisis) pero también puede ser ósea, renal o ganglionar.

Antaño sistemáticamente mortal, la tuberculosis posee desde 1950 un tratamiento curativo a base de antibióticos. Sin embargo, todavía se cuentan cada año en el mundo más de un millón de víctimas de la enfermedad, sobre todo en África y en Asia.

La vacuna con BCG (Bacillus Calmette-Guérin) es el único medio de prevenir la tuberculosis.

Síntomas: ¿cómo reconocer una tuberculosis?

El bacilo de Koch puede estar presente en reposo en el cuerpo durante varios meses o años antes de manifestarse. Esto es lo que se conoce como tuberculosis latente. Cuando se manifiesta la enfermedad, la tuberculosis se vuelve activa y aparecen diferentes síntomas:

-    Fiebre ligera

-    Tos persistente, con expectoraciones sangrientas

-    Dolores en el pecho al respirar que puede provocar una pleuritis

-    Dificultad para respirar

-    Pérdida de apetito y de peso

-    Sensación de fatiga

-    Dolores de cabeza

Si los signos clínicos persisten durante más de 3 semanas, es importante consultar a un médico.

Contagio de la tuberculosis

El único tipo de contagio de la tuberculosis es la tuberculosis pulmonar. La propagación de las bacterias se realiza por el aire, en las gotitas que se expulsan en el aire durante la tos o los estornudos, así como por las expectoraciones.

Las personas que poseen una infección latente no son contagiosas. De hecho, el contagio de la tuberculosis sólo es posible a partir de la aparición de los síntomas. De la misma manera, el periodo de transmisión se detiene después de dos o tres semanas de tratamiento.

Causas y factores de riesgo de la tuberculosis

Algunas personas son más sensibles a la infección de la tuberculosis. Las que tienen un sistema inmunitario debilitado a causa del VIH se encuentran entre las víctimas más frecuentes. Tienen alrededor de 30 veces más riesgo de desarrollar la enfermedad. Los enfermos crónicos (diabetes, cáncer) también tienen más riesgo.

Entre las causas más frecuentres de la tuberculosis se encuentra el tabaquismo. De hecho, se le puede atribuir el 20% de los casos registrados de la enfermedad en el mundo. El alto consumo de alcohol, de drogas o de medicamentos pesados también puede desempeñar una función.

La situación geográfica tiene una influencia capital. Más del 95% de los casos de tuberculosis se producen en países en vías de desarrollo.

Diagnóstico y prueba: ¿cómo detectar la tuberculosis?

El diagnóstico de la tuberculosis se basa en varios exámenes. Una radiografía de los pulmones permite evaluar el estado de los pulmones y buscar eventuales lesiones.

También se efectúa una prueba cutánea. Se trata de una intradermorreacción (IDR) a la tuberculina. Se inyecta una gotita de tuberculina debajo de la piel en el antebrazo. Después de 72 horas, se puede saber si el paciente ha estado en presencia del bacilo de Koch.

Un laboratorio también puede analizar una muestra de expectoración pulmonar. Éste se cultiva varios días para detectar la presencia del bacilo.

Tratamiento y vacuna de la tuberculosis

La primera etapa en caso de tuberculosis pulmonar es un aislamiento respiratorio en un hospital para evitar el contagio. De media dura entre 10 y 20 días, el tiempo hasta que la fiebre desaparece.

Puesto que la infección es bacteriana, el tratamiento de la tuberculosis se basa en la toma de una asociación de cuatro antibióticos: isoniacida, rifampicina, etambutol y pirazinamida durante 2 meses y después sólo isoniacida y rifampicina durante los siguientes 4 meses.

El tratamiento de la tuberculosis se tiene que iniciar lo más rápidamente posible y se tiene que seguir escrupulosamente para que sea eficaz. De hecho, en caso de que no se respete, el bacilo de Koch tiene la oportunidad de volverse resistente a los antibióticos, lo que compromete seriamente la curación.

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En caso de recaída o de resistencia al tratamiento, se puede combinar con corticoides. Para paliar una desnutrición, también pueden ser necesarios los complementos alimenticios.

La vacuna de BCG proporciona inmunidad o protección contra la tuberculosis. La vacuna puede ser administrada a las personas con alto riesgo de contraer la enfermedad. También se usa para tratar los tumores a la vesícula o el cáncer a la vejiga. 

Escrito por Macarena Simal
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