Síndrome de Tourette en niños, en adultos, síntomas y tratamiento

Síndrome de Tourette en niños, en adultos, síntomas y tratamiento

El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico que se manifiesta por tics involuntarios y, a veces, puede ir asociado con trastornos del comportamiento.

Definición: ¿qué es el síndrome de Tourette?

Elsíndrome de Tourette es un trastorno neurológico crónico aunque la intensidad de sus síntomas es muy variable, con temporadas con muchos tics y temporadas en que casi desaparecen. La persona que padece este síndrome realiza movimientos y sonidos de forma involuntaria que se repiten irregularmente y aumentan con las situaciones de estrés. 

Además de los tics, la persona que padece el síndrome de Tourette puede presentar otros trastornos como Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), crisis de pánico, trastornos del sueño o problemas de aprendizaje.

El síndrome recibe su nombre del neurólogo francés Gilles de la Tourette, que describió por primera vez este trastorno en el año 1885 .

El síndrome de Tourette afecta a una de cada 2 000 personas (más a los hombres que a las mujeres) y los primeros síntomas se detectan durante la infancia.

Síndrome de Tourette en niños

Los primeros síntomas aparecen generalmente en la infancia y normalmente se manifiesta por problemas en el aprendizaje. Al inicio de la enfermedad puede ser complicado para los padres darse cuenta de que su hijo sufre este trastorno. 

El síndrome de Tourette suele afectar en un mayor porcentaje, y al contrario que el síndrome de Turner, a los niños que a las niñas.

Síndrome de Tourette: síntomas

Los síntomas del síndrome de Tourette varían de una persona a otra. En primer lugar, la enfermedad se manifiesta con la aparición de tics motores que afectan a la cara, cabeza y hombros (parpadeo, contracciones en la boca, etc.). Más tarde aparecen los tics vocales (sonoros) como decir frases fuera de contexto, tararear, aclararse la garganta, etc. 

Se distinguen dos categorías de tics en las personas afectadas por el síndrome de Tourette:

- Tics simples: afectan solo a una parte del cuerpo y se manifiestan por muecas, encoger los hombros, gritar o aclararse la garganta.

- Tics complejos: normalmente involucran a varias partes del cuerpo y se pueden caracterizar por el hecho saltar, tocar a otras personas o cosas, repetir una palabra que acaba de oír o decir palabrotas (insultos). Estos tics son incontrolables y pueden dejar perplejos al entorno de la persona que padece el síndrome de Tourette.

Los tics no solo varían de un individuo a otro, sino también en la misma persona. De hecho, puede que algunos tics desaparezcan para dar lugar a otros. De igual forma, la intensidad y frecuencia de los tics y de las partes del cuerpo afectadas también pueden variar con el tiempo.

Algunas personan logran mejorar el control de los tics con la edad; sin embargo, este control se reduce a unas horas (como en el trabajo o en sitios públicos) y pasado ese tiempo, la persona afectada del síndrome de Tourette necesita hacer el tic.

Síndrome de Tourette: causas

Aunque se desconocen las causas que provocan el síndrome de Tourette, se cree que la enfermedad tiene un fuerte componente genético.

Por ahora no se conocen los genes responsables de la enfermedad pero los últimos estudios han demostrado que una persona con el síndrome de Tourette tiene el 50% de probabilidades de transmitir el gen a su hijo. No obstante, el niño puede presentar otros síntomas distintos a los de su progenitor como tics menores o trastorno obsesivo compulsivo.

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Algunos factores como el estrés, el cansancio y la ansiedad aumentan la intensidad y la frecuencia de los tics mientras que situaciones de silencio y tranquilidad los disminuyen.

Síndrome de Tourette: tratamiento

El síndrome de Tourette no tiene cura pero existen tratamientos que ayudan a disminuir la presencia de tics y mejoran la calidad de vida de los afectados. No obstante, no todas las personas con el síndrome de Tourette necesitan tratamiento y este solo se aplica en casos en que los tics o trastornos asociados interfieren en la vida cotidiana.

En caso de necesitar tratamiento, existen fármacos que disminuyen los tics (pero no los hacen desaparecer) y terapias psicológicas para tratar el estrés, la ansiedad, las dificultades de aprendizaje, los problemas de conducta, etc.  

Ana Blasco
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