Síndrome compartimental: crónico, agudo, síntomas, causas y tratamiento

Síndrome compartimental: crónico, agudo, síntomas, causas y tratamiento

El síndrome compartimental es una afección grave que se caracteriza por un aumento anormal de la presión en un compartimento muscular. Suele afectar a la parte inferior de la pierna y los antebrazos.

Definición: ¿qué es el síndrome compartimental?

El síndrome  compartimental se caracteriza por un aumento anormal de la presión en un compartimento muscular. Los compartimentos son grupos de tejido muscular, vasos sanguíneos y nervios que se encuentran en los brazos y las piernas.

El síndrome compartimental se manifiesta, normalmente, en el antebrazo y en la parte inferior de la pierna (pantorrilla). Cada compartimento está rodeado de un tejido denominado fascia que ofrece protección. Debido a que la fascia no se expande, la inflamación de un compartimento ejerce presión sobre sus estructuras internas.

Síndrome compartimental crónico y síndrome compartimental agudo

Se distinguen dos tipos de síndrome compartimental:

-Síndrome compartimental agudo: se produce después de la lesión o un traumatismo y requiere una atención médica urgente.

-Síndrome compartimental crónico: se debe a una tensión excesiva en el músculo. Suele aparecer tras practicar una actividad física, especialmente cuando se hacen movimientos repetitivos (como es el caso de los atletas).

Síndrome compartimental: síntomas

El síndrome compartimental tiene manifiesta unos síntomas característicos:

- Dolor intenso en la zona afectada.

- Inflamación.

- Parálisis o rigidez de los músculos con dolor al presionar

- Entumecimiento y hormigueo.

Síndrome compartimental: causas

El síndrome compartimental puede deberse a múltiples causas pero en todos los casos tiene el mismo origen: un traumatismo. Los músculos del antebrazo o de la pierna están dentro de unos compartimentos musculares (cámaras cerradas estrechas). Una lesión puede originar la acumulación de líquido en el compartimento que ejercerá una presión sobre los músculos que será la causa directa del trastorno circulatorio (característico del síndrome compartimental).

El síndrome compartimental agudo aparece después de una lesión o un traumatismo como una fractura del hueso de la pierna, un músculo desgarrado, una compresión muscular o una trombosis venosa. También puede causarlo un vendaje demasiado apretado.

El síndrome compartimental crónico afecta principalmente a los atletas que fuerzan con demasiada frecuencia sus músculos (correr, caminar, etc.) o que practican un ejercicio muy intenso (musculación intensa).

Síndrome compartimental: tratamiento

Para el síndrome compartimental no existe un tratamiento farmacológico. No obstante, se pueden tomar analgésicos o colocar hielo en la zona afectada para calmar el dolor.

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En caso de síndrome compartimental agudo, al tratarse de una emergencia, es necesario realizar una cirugía (fasciotomía endoscópica) que consiste en abrir la fascia para aliviar la presión. Cuando el músculo retoma su tamaño normal, se vuelve a cerrar. Esta operación se ha de realizar con urgencia, ya que en unas cuatro horas el músculo se podría infectar y sería necesario realizar una amputación.

En caso de síndrome compartimental crónico, se recomienda dejar de realizar cualquier actividad deportiva y solo reanudarla una vez que haya desaparecido el dolor.

Ana Blasco
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