Sífilis: síntomas, diagnóstico, tratamiento y contagio
Sífilis: síntomas, diagnóstico, tratamiento y contagio

Sífilis: síntomas, diagnóstico, tratamiento y contagio

La sífilis es una infección de transmisión sexual, muy contagiosa y evoluciona en diferentes etapas: primaria, secundaria y terciaria. ¿Cuáles son sus síntomas? Y, ¿cuál es su tratamiento?

Sífilis: definición y contagio

La sífilis es una infección de transmisión sexual, muy contagiosa y se creía casi desaparecida; no obstante, ha ganado terreno desde el año 2000. Este recrudecimiento se ha observado en numerosos países, especialmente los Estados Unidos, donde más de 16.000 personas han sido afectadas por la enfermedad entre 2005 y 2013, según un informe de los Centers for Disease Control and Prevention (Centros para el Control y Prevención de enfermedades).

El contagio de la sífilis se produce al mantener relaciones sexuales. La sífilis es, por tanto, una enfermedad de transmisión sexual debida a una bacteria llamada treponema pallidum (treponema palidum pallidum). La enfermedad se transmite durante las relaciones sexuales sin protección (vaginal, anal y sexo oral) pero también por vía sanguínea y por vía placentaria (entre la madre y el niño durante el embarazo). Esto es por lo que es importante detectarla para evitar toda contaminación.

Una vez que la bacteria ha entrado en el organismo, el tiempo de incubación puede ser más o menos largo antes de que la enfermedad se manifieste; el plazo medio es de 3 semanas. La bacteria se multiplica antes de viajar a los tejidos y a las mucosas del organismo para llegar a la sangre y al sistema linfático. De esta manera, la enfermedad evoluciona en varias etapas: primaria, secundaria, latente y terciaria.

Sífilis primaria y secundaria: síntomas en el hombre

La sífilis primaria es la primera etapa pero no siempre tiene síntomas aparentes. El síntoma más común en el hombre es la aparición de una lesión cutánea en la zona de contacto, en otras palabras, la zona de entrada de la bacteria. La lesión se llama «chancro» y se manifiesta a menudo en el pene, la vagina o el ano. También puede ser invisible en la uretra o en el cuello del útero.

La lesión es una herida rosácea profunda, por lo general única, indolora y que no pica. Al cabo de unos pocos días está acompañada de inflamaciones indoloras en los ganglios linfáticos cercanos. Todas las lesiones son contagiosas y pueden persistir durante varias semanas si no se administra ningún tratamiento. Sin tratamiento, la sífilis evolucionará hacia la etapa secundaria.

Esta etapa aparece de cuatro a seis semanas después de la infección primaria y es debida a la difusión de la bacteria en el organismo del enfermo. Poco a poco, aparecen síntomas diferentes y variables de un individuo a otro. Los más frecuentes son las erupciones múltiples y que no pican en las mucosas y en la piel, especialmente en las palmas de las manos y en las plantas de los pies.

La erupción puede estar acompañada de signos parecidos a los de la gripe: fiebre, dolores de cabeza, fatiga, dolores musculares. Se puede producir una pérdida del cabello. En algunos casos, la sífilis secundaria también provoca una inflamación en los ojos. Estos signos pueden desaparecer por sí mismos sin tratamiento, sin embargo, esto no significa que la enfermedad se haya curado.

Evolución de la sífilis

Pueden reaparecer de manera intermitente durante meses, incluso durante años. Cuando no ha habido chancro o cuando no se ha observado, estos signos son los que pueden permitir que la enfermedad reaparezca. Cuando no se trata, la sífilis continúa evolucionando para alcanzar una etapa más grave, al cabo de unos años, la etapa terciaria; que se ha convertido en la actualidad muy poco frecuente en los países desarrollados.

Antes de la etapa terciaria, la enfermedad pasa por un período de latencia durante el que no aparece ningún síntoma, aunque la infección pueda continuar desarrollándose. Puede durar varios años. Sin tratamiento, la sífilis se agrava seriamente al cabo de 3 ó 15 años, afectando a todos los órganos de manera general. Pueden causar graves daños cardiovasculares, nerviosos, óseos y articulares.

La sífilis puede provocar la muerte de la persona y también aumenta el riesgo de contraer el virus del SIDA.

Sífilis: diagnóstico y tratamiento pero sin cura

A partir de la etapa primaria, la sífilis tiene diagnóstico, que se encuentra buscando la bacteria en las lesiones cutáneas o en la sangre. Una vez la prueba de la sífilis confirmada, se trata con antibióticos de la familia de la penicilina. Una única inyección por vía intramuscular es suficiente en la mayoría de los casos (más del 90% de eficacia). Sin embargo, es bastante dolorosa. En algunos casos, son necesarias tres inyecciones espaciadas.

Se realizan análisis sanguíneos para evaluar la eficacia del tratamiento de la sífilis después de la inyección. Las parejas sexuales del enfermo que hayan podido ser contaminadas también tienen que ser objeto de reconocimiento y si es necesario de un tratamiento. El enfermo se vuelve contagioso cuando la bacteria entra en su organismo.

Actualmente, no existe ninguna vacuna para lograr la cura de la sífilis. Por lo tanto, la única prevención sigue siendo la utilización de protección (preservativos) durante las relaciones sexuales y un reconocimiento regular.

Escrito por Macarena Simal
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