Una de las causas del alzhéimer podría estar... dentro de tu boca

Un equipo de investigadores sugiere que la enfermedad de Alzheimer puede tener su origen en la Porphyromonas gingivalis, una bacteria responsable de la inflamación de las encías.

Una de las causas del alzhéimer podría estar... dentro de tu boca
Leer más
Leer más

En los últimos años, un número creciente de estudios parecen sugerir que el Alzhéimer no es una simple enfermedad, sino que tiene un origen infeccioso. Un nuevo estudio aporta nuevas pruebas que confirman el rastro bacteriano: en efecto, parece que el origen del trastorno se encuentra en la Porphyromonas gingivalis, una bacteria responsable de ciertas inflamaciones de las encías.

El rastro bacteriano

La empresa privada Cortexyme ha anunciado la publicación de un estudio, publicado en enero de 2019 en la revista ScienceAdvances. Un equipo internacional de investigadores describe el papel de P. gingivalis en el desarrollo del Alzhéimer. "Por primera vez, proporcionamos una fuerte evidencia de un vínculo entre el patógeno Pg intracelular gram-negativo y la patogénesis de la enfermedad de Alzheimer", dice el autor principal, Stephen Dominy.

En los ratones, los investigadores descubrieron que una infección causada por la P. gingivalis dio lugar a un aumento de la producción de beta amiloide, cuyos agregados son característicos de la enfermedad de Alzheimer. Además de la presencia de la propia bacteria, los investigadores también observaron la presencia de peptidasas neurotóxicas, que tienen un efecto destructivo sobre las proteínas tau, que normalmente desempeñan un papel en el desarrollo adecuado de la función neuronal.

Ensayos clínicos prometedores

Sin embargo, la empresa parece haber demostrado ya la eficacia de una clase de terapias de moléculas pequeñas que actúan como inhibidores del patógeno. Para ello, han desarrollado un compuesto dirigido específicamente a las peptidasas de P. gingivalis. Este remedio limita la carga bacteriana, bloquea la producción de beta amiloide (Aβ42), reduce la inflamación y protege las neuronas del hipocampo.

La molécula ya ha sido probada (fase 1b) en varios pacientes ancianos y con la enfermedad de Alzheimer, mostrando una buena tolerancia al tratamiento. Los resultados de las pruebas cognitivas han demostrado hasta ahora su eficacia, pero será necesario realizar más pruebas antes de que pueda comercializarse.