Por qué la pérdida del olfato es en realidad una buena señal
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Por qué la pérdida del olfato es en realidad una buena señal

Según las investigaciones, la anosmia podría ser un síntoma leve, aunque positivo, de COVID-19.

Fiebre, tos, cansancio, dolores musculares, diarrea, erupciones cutáneas... Según el boletín epidemiológico publicado el 24 de septiembre por el Departamento de Salud Pública de Francia, más de la mitad (61%) de las personas que han dado positivo en las pruebas de COVID-19 también han observado ciertos síntomas relacionados con la enfermedad. Según un estudio europeo publicado en los Archivos Europeos de Otorrinolaringología el pasado mes de abril, la pérdida del olfato es uno de los síntomas más frecuentes:

· Dolores de cabeza para el 70,3 %;

· Anosmia (pérdida del olfato) para el 70,2 %;

· Obstrucción nasal para el 67,8 %;

· Tos para el 63,2 %;

· Astenia (debilidad y fatiga) para el 63,3 %;

· Mialgia (dolor muscular) para el 62.5 %;

· Rinorrea (secreción nasal) para el 60,1 %;

· Disfunción gustativa (pérdida del gusto) para el 54,2 %;

· Dolor de garganta para el 52.9 %;

· Fiebre para el 45,4 %.

Este estudio europeo fue coordinado por el Hospital Foch de Suresnes en Francia y la Universidad de Mons en Bélgica. Según sus resultados, que fueron compartidos el martes 29 de septiembre por Le Parisien, desarrollar anosmia después de estar infectado con el coronavirus parece ser más una buena señal que una mala. Resulta que podría significar, y por supuesto hay excepciones, que no es probable que el paciente sufra ninguna complicación severa asociada con el virus.

El bulbo olfatorio, una "barrera" para el virus

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores dividieron a 1300 participantes con COVID-19 en cuatro grupos dependiendo de la gravedad y la seriedad de sus síntomas:

· "Síntomas leves", pueden quedarse en casa sin problemas;

· "Síntomas moderados", muestran algunas dificultades respiratorias;

· "Síntomas severos", necesitan suministros ocasionales de oxígeno en el hospital.

· "Síntomas muy severos", muy frecuentemente necesitan cuidados intensivos o reanimación.

Resulta que, entre los pacientes con los síntomas más severos, solo del 10-15 % de ellos reportaron una pérdida del olfato en comparación con el 70-85 % de las personas que tuvieron síntomas más leves.

El Dr. Jérôme Lechien, jefe del departamento de otorrinolaringología del hospital de Foch, explicó que: “Nuestra hipótesis es que la pérdida del olfato significa que el virus no solo llega a la nariz, sino también al sistema nervioso central. Las imágenes de resonancia magnética muestran entonces el daño en el bulbo olfativo, una región localizada en la base del cerebro y que tiene un papel importante en el olor. El virus es entonces contenido por el sistema inmunológico. Esto impide que tenga demasiado paso a través de los pulmones y en la sangre, lo cual es el caso en los casos más graves”.

Además, el estudio también ha reportado una buena recuperación del olfato, ya que el 75-85 % de los pacientes logran recuperar completamente este sentido a los dos meses de recuperarse del virus.

Escrito por Irene M.F.

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