Los efectos en la piel y el cuerpo de llevar la mascarilla y cómo evitarlos
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Los efectos en la piel y el cuerpo de llevar la mascarilla y cómo evitarlos

Habiéndose convertido en un imprescindible del día a día, la mascarilla es difícil de llevar y puede tener efectos importantes en la salud de todos.

Si usar una máscara es esencial para luchar contra la pandemia de coronavirus, puede ser una prueba diaria para usted. Puede provocar migrañas, impedirte respirar con normalidad, provocarte picor ... Todos estos inconvenientes se pueden paliar con la ayuda de sencillos trucos pero la mascarilla también tiene efectos insospechados en tu cuerpo, que se adapta y reacciona en consecuencia.

Problemas respiratorios, dolores de cabeza, malestar …

Este es, por supuesto, el primero de los efectos cuando te pones la máscara antes de salir de casa. Obviamente, ya no puede inhalar y exhalar normalmente. Tu respiración es así más ligera y por eso con el menor esfuerzo te quedas sin aliento más rápidamente.

También puedes experimentar una sensación de falta de aire. Esto se debe a que está escupiendo aire rico en dióxido de carbono y menos en oxígeno. Entonces, al inhalar de nuevo ese aire que acaba de escupir, aumenta el nivel de dióxido de carbono en su cuerpo. Esto es lo que puede provocarle dolores de cabeza, mareos e incluso molestias si su concentración es demasiado elevada.

Para remediar esto, cuando experimentes una sensación de asfixia o dificultad para respirar, aíslate en una habitación para quitarse la máscara y reanudar la respiración normal. No dudes en probar otras mascarillas, por ejemplo de algodón, que por lo general te permiten respirar mejor y te dan una importante sensación de confort.

Problemas de piel, espinillas, acné, rojeces …

Debajo de la máscara, la piel está tensa. Es posible que ya haya pagado el precio, usar una máscara puede causar mucho daño a su piel. Algunos tipos de piel son más sensibles que otros, especialmente la piel clara o la de los ancianos. Las personas con piel ya debilitada (acné, eczema, psoriasis ...) también son más sensibles al uso de una mascarilla.

La piel del rostro es mucho más fina que el resto de tu cuerpo, lo que significa que reacciona más rápido cuando hay molestias. El calor que se acumula debajo de tu mascarilla es un factor agravante que favorece la aparición de problemas cutáneos. También hay fricción, especialmente en la nariz, donde la barra que se usa para colocar la máscara puede dañar su piel.

Todo esto, junto con el sudor y la humedad, aumenta la producción de sebo. Así, los poros de tu piel se van taponando poco a poco, lo que provoca la aparición de espinillas por ejemplo. Difícil luchar contra eso. Limpia bien tu piel, varias veces al día si es posible, cuando llegues a casa y puedas quitar la mascarilla por ejemplo. Probar varios diseños de máscaras también puede ayudarte a encontrar la adecuada para ti.

Efectos ocultos en el resto de tu cuerpo

La mascarilla tiene efectos conocidos y frecuentes en la parte del rostro que cubre pero no solo. De hecho, es todo tu cuerpo el que reacciona a este nuevo accesorio diario. Los ojos, por ejemplo, se ven especialmente afectados. Exhalar aire hacia arriba puede provocar sequedad en los ojos. Si usas tu máscara demasiado alta, también puede causar alergias de contacto cerca de los ojos o infecciones. Para evitar todo esto, ponte bien tu mascarilla en tu nariz y aplícala bien gracias a la barra de acero, para que la exhalación no se haga por la parte superior.

Como os decíamos, todo el cuerpo está en problemas. Especialmente porque usar una máscara causa problemas a largo plazo. Con dificultad para respirar y el contexto de la pandemia en su conjunto, es más propenso al estrés, por ejemplo. Lo que tiene un impacto en todo tu cuerpo. Es importante relajarse, tomar el mayor aire fresco posible, hacer descansos, practicar yoga ... Más que nunca, tomarse un tiempo para sí mismo y salir de este ambiente perfecto.

Escrito por Elena Rodríguez

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