Hacer ejercicio por la noche: ¿Te ayuda a dormir o es malo?

Es conocido por muchos que ejercitarse justo antes de dormir puede ser perjudicial para nuestro cuerpo, haciendo que descansemos peor. No obstante, siguiendo estas claves, hacer ejercicio por la noche puede mejorar la calidad del sueño.

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La Universidad de Concordia, Canadá, realizó un meta-análisis de 15 estudios distintos que observaban el efecto de realizar ejercicio a últimas horas del día sobre la calidad del sueño, analizando tanto la profundidad alcanzada cómo el inicio del mismo.

Cuando revisamos la literatura sobre este trabajo, encontramos que había muchos resultados mixtos. Algunos dependían del momento en que se realizaba el ejercicio, otros del nivel de forma física de los participantes en el estudio o incluso del tipo de ejercicio

Explicaba la neuropsicóloga cognitiva Melodee Mograss, investigadora del Laboratorio del Sueño PERFORM.

La finalidad del estudio era evaluar bajo que condiciones el ejercicio nocturno era beneficioso, y que circunstancias hacían que este empeorara la calidad del descanso.

Conclusiones: hacer ejercicio dos horas antes de dormir puede ayudar a descansar mejor

El análisis señaló que hacer ejercicio a primera hora de la noche, y con al menos dos horas de antelación al momento de acostarse, mejoraba no solo la profundidad del sueño, sino que mejoraba el inicio del mismo.

En general, nuestro análisis demostró que cuando el ejercicio terminaba dos horas antes de acostarse, había beneficios para el sueño, incluyendo la promoción del inicio del sueño y el aumento de la duración del sueño. Por otro lado, cuando el ejercicio terminaba menos de dos horas antes de acostarse, el sueño se veía afectado negativamente. Los participantes tardaban más en dormirse y la duración del sueño disminuía.

Señalaba Emmanuel Frimpong, principal autor del estudio y becario postdoctoral del Laboratorio de Sueño, Cognición y Neuroimagen, en el artículo publicado en la revista Sleep Medicine Reviews.

La calidad del sueño aumentaba también de forma notable en las personas que tenían vidas sedentarias. No obstante, si se realizaba el ejercicio con menos de dos horas de antelación al sueño, este empeoraba significativamente.

Dentro de los ejercicios más beneficiosos para el descanso se encontraba el ciclismo. Por contra partida, los deportes de alta intensidad podían ser contraproducentes. Otro dato relevante que obtuvieron en su análisis es la relevancia de mantener una rutina en cuanto a la práctica de estos ejercicios nocturnos.

Los individuos también deben mantener un horario de ejercicio consistente, ya que hacer ejercicio en diferentes momentos de la noche podría causar trastornos del sueño. También hay que tener en cuenta si se trata de personas matutinas o nocturnas. El ejercicio de alta intensidad realizado a última hora de la tarde puede provocar alteraciones del sueño en las personas matutinas.