Covid-19: ¿Son más resistentes las personas a las que no les gustan estos alimentos?

Un nuevo estudio sugiere que los "supergustadores", que son especialmente sensibles a los compuestos amargos, corren menos riesgo de sufrir Covid-19. Pero estas conclusiones deben tomarse con mucha precaución.

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Síntomas de gripe, fiebre, trastornos respiratorios, psiquiátricos, pérdida del gusto y/o del olfato, Covid de larga duración varios meses después de la infección. Tras algo más de un año de pandemia,los investigadores y los médicos siguen sin poder determinar por qué algunos pacientes reaccionan de forma diferente al Covid-19.

Pero un nuevo estudio publicado en la revista JAMA Network Open podría decirnos algo más. Los hallazgos, citado por National Geographic, sugieren que la forma en que las personas reaccionan a los sabores amargos se correlaciona con la gravedad de su infección por Covid-19.

¿Los "supergustadores" corren menos riesgo de sufrir Covid?

Para ello, el equipo dirigido por Henry Barham, rinólogo del Centro Médico General de Baton Rouge (Luisiana), analizó a 1.935 adultos, 266 de los cuales habían sido infectados por el SARS-CoV-2.

El resultado fue que los "supergustadores" -personas que tienen hasta cuatro veces más papilas gustativas en la lengua que el resto de la población y son extremadamente sensibles a los compuestos amargos que abundan en verduras como el brócoli, el repollo y las coles de Bruselas- tenían una probabilidad significativamente menor de dar positivo, ser hospitalizados y sufrir síntomas duraderos.

Una cifra pone en perspectiva este hallazgo: el 86% del grupo con Covid-19 grave que requirió hospitalización eran "no gustadores". Por el contrario, sólo el 6% de los " supergustadores " dieron positivo en la prueba del SARS-CoV-2.

Covid-19: ¿Son más resistentes las personas a las que no les gustan estos alimentos? Getty image

El papel central del gen T2R38

"Se trata de un estudio muy interesante que sugiere que los receptores de nuestra lengua que nos permiten oler los sabores amargos también están relacionados con nuestra vulnerabilidad a las infecciones respiratorias, como el Covid-19", afirma David Aronoff, director del departamento de enfermedades infecciosas del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, en Nashville, que no participó en esta investigación.

Pero si se observa con detalle, la lengua no es el único órgano implicado. Los compuestos amargos son identificados por los receptores gustativos de tipo 2, que son producidos por una familia de genes llamada T2Rs. Y cuantos más genes T2R38 tenga una persona, más intolerante será a los sabores amargos, resume National Geographic.

Estos genes T2R38 también se encuentran en otras zonas además de la lengua, como la nariz y el tracto respiratorio superior, donde responden a los patógenos invasores liberando óxido nítrico.Investigaciones anteriores han demostrado que este mismo óxido nítrico puede prevenir las infecciones de los senos nasales, e incluso envenenar el SARS-CoV-2.

Resultados que deben tomarse con precaución

Según Henry Barham, las pruebas gustativas podrían ser, por tanto, una forma segura, rápida y barata de clasificar a las personas en grupos de riesgo de Covid-19, y posiblemente de otras infecciones.

Sin embargo, las conclusiones de este estudio deben tomarse con extrema precaución. "En este momento, los resultados de este trabajo son prematuros para ayudarnos a manejar Covid-19 en la clínica", advierte David Aronoff, quien recuerda que "las personas que odian el brócoli no deberían evitar la vacunación".

"Pero los resultados podrían influir en nuestra comprensión de lo que lleva a las personas a ser más o menos vulnerables a infecciones como el Covid-19", matiza.

Por su parte, Danielle Reed, directora asociada del Centro de Sentidos Químicos de Monell, que realizó las pruebas genéticas en el estudio de Barham, no quiso aparecer como autora en el estudio porque no llegó a las mismas conclusiones. Según ella, la obra no tuvo en cuenta "la pérdida general del gusto, que es una característica temprana y esencial de Covid-19". Como resultado, cree que algunos pacientes "fueron clasificados erróneamente como no degustadores".