¿Cuándo y cómo morirá el Sol? Los científicos lo revelan

Un equipo internacional de científicos ha desarrollado un modelo informático que simula lo que le ocurrirá al Sol tras el final de su vida.

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En 1967, la cantante Nicoletta evocó la desaparición de nuestra estrella en su famoso éxito "Il est mort le Soleil" (El sol ha muerto), que fue versionado un año después por el legendario Ray Charles. Por muy poéticas que sean, las letras de estas canciones no auguran la fatalidad que le espera a la estrella.

Dentro de unos 5000 millones de años, se espera que lo que ahora es una enana amarilla termine su vida como una enorme nebulosa planetaria, según un estudio publicado en 2018 en la revista Nature Astronomy.

De gigante roja...

Los científicos sabían hasta ahora que, en las últimas horas de su vida, el Sol se transformaría en una gigante roja, una estrella con un diámetro 100 veces mayor que el actual. Pero el nuevo estudio de un equipo internacional de investigadores va más allá.

Mediante una potente modelización informática, los especialistas han conseguido simular los acontecimientos que deberían seguir a la transformación del Sol en una gigante roja. Tras esta fase, nuestra estrella debería continuar su lenta agonía y perder casi la mitad de su masa, arrancada de sus capas más superficiales.

... A una enana blanca

Después de ser arrastrados a casi 20 kilómetros por segundo, será el núcleo de la estrella el que sufra violentas transformaciones. Según el modelo desarrollado por los investigadores, el centro del Sol moribundo debería calentarse rápidamente, generando rayos X y ultravioleta que transformarán las capas más externas de la estrella en un anillo de plasma deslumbrante.

"Lo que hemos demostrado es que el núcleo del Sol estará lo suficientemente caliente entre cinco y diez mil años después de que las capas exteriores hayan sido expulsadas", afirma Albert Zijlstra, profesor de Astrofísica de la Universidad de Manchester. Durante estos diez mil años aproximadamente, lo que queda del Sol debería irradiar sus rayos en la inmensidad que lo rodea. Estos procesos conducirán finalmente a la formación de la famosa nebulosa planetaria prevista por los científicos.

Las nebulosas planetarias representan el final del 90 % de las estrellas activas y marcan la transición de una gigante roja a una enana blanca, una estrella mucho más pequeña y densa que una estrella normal. Sin embargo, es posible que el Sol no haya formado dicha estructura. Según los astrónomos, se encuentra en el límite inferior en términos de masa de las estrellas capaces de formar una nebulosa planetaria.

Extraordinaria luminosidad

"Estas nebulosas planetarias son los objetos más bellos del cielo, y aunque el Sol solo debería ser una débil, será visible desde las galaxias vecinas", predice Albert Zijlstra. "Si vivieras en la galaxia de Andrómeda, a 2 millones de años luz de distancia, aún deberías poder verla", promete Albert Zijlstra. Una cosa es segura, no es desde la Tierra que los potenciales espectadores podrán ver el espectáculo.

Mucho antes de su muerte, y de los acontecimientos descritos por los investigadores con la ayuda de su modelización, el Sol ya debería estar sufriendo una transformación espectacular, que llevará a la erradicación de todas las formas de vida en la Tierra. Dentro de unos 2000 millones de años, nuestra estrella habrá alcanzado una temperatura tal que el calor emitido hacia nuestro planeta hará hervir los océanos.

Las condiciones de vida hostiles, como mínimo, dejan pocas esperanzas de supervivencia. "No será un lugar muy agradable para vivir", reconoce Albert Zijlstra. Un suave eufemismo del que probablemente los poetas de la canción no habrían renegado.