Roséola infantil o en adultos: contagio, síntomas, tratamiento y embarazo

Roséola infantil o en adultos: contagio, síntomas, tratamiento y embarazo

La roséola infantil es una enfermedad contagiosa que afecta principalmente a los niños de menos de 2 años. Sin embargo, puede llegar, en los casos raros, a la edad adulta y entonces presenta numerosas complicaciones.

Definición: ¿qué es la roséola infantil o en bebés?

La roséola, a veces llamada exantema súbito o sexta enfermedad, es una enfermedad contagiosa debida a un virus del herpes humano (HHV6). Se manifiesta muy a menudo por una fiebre repentina y una erupción cutánea.

La roséola infantil afecta a los bebés de entre 6 meses y 2 años. Por lo general es benigna y se vuelve muy rara después de los 4 años. Sin embargo, la roséola todavía puede afectar a los adultos en algunos casos. Entonces puede provocar numerosas complicaciones.

Se estima que el 90% de los niños han sido infectados antes de entrar a la guardería. Entonces ya están inmunizados de por vida.

La roséola puede estar provocada por virus de la familia del herpes que se transmiten a través de gotitas de saliva. Los niños pueden contagiarse de roséola en más de una ocasión a lo largo de su vida pues pueden contagiarse a través de virus diferentes.

Cómo se transmite la roséola

La roséola es contagiosa y su transmisión es especialmente rápida entre los más pequeños pues se produce a través de la saliva. Tu bebé o hijo pequeño cogerá la roséola si entra en contacto con las babas de otro niño. Es por esto que hay que extremar la precaución con los juguetes y objetos que cualquier niño pequeño se lleva fácilmente a la boca.

El contagio de la roséola también se produce a través de la tos, del habla, de los besos y como no, de los estornudos. Los síntomas de la roséola suelen manifestarse 15 días después del contagio pues los virus durante todo ese tiempo se multiplican.

En los niños el contagio de la roséola se produce de forma fácil, sin embargo es difícil que un adulto se contagie de esta enfermedad. Solo se producirá en caso de que el adulto tenga las defensas muy bajas. Por regla general los adultos tienen defensas suficientes para no contagiarse con la roséola. 

En el caso de las mujeres embarazadas pasa lo mismo, no es frecuente que se contagien con esta enfermedad. En el caso hipotético de que se diera tal situación, la roséola no implicaría ningún riesgo para el futuro bebé. 

Es muy recomendable no llevar a tu hijo a la guardería si tiene roséola ya que es muy fácil que se la contagie a sus compañeros de guardería.

Síntomas: ¿cómo reconocer la roséola?

El primer síntoma de la roséola es una fiebre elevada (superior a los 39 ºC) que aparece de manera repentina. Dura de media entre 3 días y una semana y puede estar acompañada de ganglios inflamados en el cuello, dolores de cabeza, sensación de fatiga o secreciones nasales.

Al cabo de unos días, aparecen en la piel unas manchitas rosáceas, en el rostro y en el tronco. Esta erupción cutánea puede extenderse a las otras partes del cuerpo. Principalmente las erupciones aparecen en el tronco, el cuello y los brazos. No provocan picores y dura entre 1 y 3 días.

En algunos casos, la fiebre alta puede provocar convulsiones febriles en los bebés. Entonces el cuerpo se pone a temblar de una manera incontrolada. Este fenómeno desaparece rápidamente y por lo general no está seguido de secuelas. Sin embargo, se recomienda consultar a un médico.

Otros síntomas que puede provocar la roséola es la pérdida del apetito e irritabilidad.

La roséola en adultos 

En casos extremadamente raros, la roséola puede afectar en la edad adulta. Se la debe tomar muy en serio, ya que los síntomas de la roseola en adultos pueden tener graves consecuencias sobre el organismo.

La roséola en adultos puede provocar una hepatitis, una meningoencefalitis, una trombopenia, una inflamación del hígado, una infección de los tejidos cerebrales. Para más información puedes encontrar un pdf de la roseola en adultos en Internet.

Tratamiento: ¿cómo curar la roséola?

La roséola es una enfermedad relativamente benigna que desaparece al cabo de unos días. Por lo tanto, el tratamiento que la acompaña es sólo sintomático.

Por lo general, los medicamentos que se prescriben para aliviar la fiebre son el ibuprofeno y el paracetamol. También se recomienda descansar y beber mucho para evitar la deshidratación. Siempre que se detecten síntomas de la roséola habrá que acudir a un médico. Si crees que tu hijo podría padecerla es importante que siga un tratamiento orientado por el pediatra para controlar los síntomas de la roséola.

El mejor tratamiento que los niños deben seguir para recuperarse de la roséola infantil es el reposo. También se pueden seguir otros consejos y recomendaciones para reducir la fiebre, el principal síntoma de esta enfermedad.

Viste a tu hijo con ropa ligera y evita que vaya muy abrigado. Procura que no se ponga demasiadas mantas encima cuando esté en casa, ni siquiera en la cama. Cuando bañes a tu hijo procura que el agua esté tibia o templada. Los paños de agua fresca en la frente cuando el niño esté acostado también le aliviarán el dolor de cabeza y la sensación de calor.

Si tu hijo tuviera fiebre es importante controlarla a lo largo del día para vigilar que no aumente mucho. Si tuvieras fiebre alta es importante que le lleves al médico.

Tratamiento natural para la roséola

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Existen también remedios caseros para la roséola. Es muy efectivo para aliviar esta enfermedad tomar tés de fresno para reducir la fiebre. Para preparar una infusión con esta planta solo necesitarás 25 gramos de cáscara de fresno y agua hervida para el té. 

Pon el agua a hervir unos y añade la cáscara de fresno. Déjala en el agua caliente unos 10 minutos para que se infusione correctamente. Los niñoscontagiados de roséola, y los adultos que la padezcan excepcionalmente, podrán tomar hasta 4 tazas al día de esta preparación natural para aliviar los síntomas de esta enfermedad contagiosa y hacer que la fiebre baje.

Macarena Simal
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