Los puntos imprescindibles a conocer sobre la primera ley de Desperdicio Alimentario de España

Este lunes se ha aprobado una nueva norma en el Consejo de Ministros para intentar evitar la pérdida de alimentos. Con sanciones para quien no cumpla esta ley desde los 6.001 hasta los 150.000 euros.

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Seguro que más de una vez habrás escuchado las típicas frases de:

"En esta casa no se tira nada" o "si no te terminas ese plato, te lo comes después para la cena... Que hay mucha gente que se muere de hambre".

Pues parece ser que esto no es así, ya que en España las cifras de desechos alimenticios es enorme, kilos y kilos de comida tiradas en la basura cada año.

Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en tan solo el año 2020 se desperdiciaron 1.363 millones de kilos de comida, lo que significa que cada español tira 31 kilos de comida a la basura al año, de los que 1.038 millones fueron productos sin utilizar y 324 millones alimentos ya preparados.

Así que viendo estas cifras escalofriantes, el Gobierno de España junto la aprobación del Consejo de Ministros del proyecto de ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario han puesto en marcha esta ley que entró en vigor este lunes, y que está destinada tanto para las familias, supermercados como a la hostelería, para establecer el código de buenas prácticas en toda cadena alimentaria.

Claves importantes de esta ley

Algunas de las obligaciones impuestas en esta ley son:

  • Los alimentos que permanecen no vendidos pero que estén en condiciones óptimas de consumo deberán ser transformados en zumos y mermeladas.
  • Pero cuando los alimentos no vendidos no sean aptos para el consumo humano, deben ser utilizados para subproductos para la alimentación animal, fabricación de piensos, obtención de compost de calidad, biogás u otro tipo de combustible.
  • El Gobierno obliga a las tiendas a disponer de un lineal con los productoscon fecha de consumo preferente vencida, presentados de manera separada y diferenciados del resto, con precios inferiores, o destinarse directamente desde el supermercado a la donación para entidades.
  • Los establecimientos de venta al por menor con una superficie que fijará cada autonomía pero que nunca será inferior a 400 metros cuadrados deben fomentar esas líneas de venta de productos considerados 'feos', 'imperfectos' o 'poco estéticos' y que se puedan consumir. Incentivando la venta de alimentos de temporada, económicos, a granel y de proximidad. El Gobierno evaluará la posibilidad de poner en el mercado los productos con fecha de consumo preferente sobrepasada.
  • Los establecimientos de hostelería tendrán que ofrecer a sus clientes la posibilidad de que se lleven, sin coste adicional, lo que no han consumido. También deben aportar los túpers o envases aptos reutilizables para hacerlo.
  • Colegios, residencias y hospitales con catering o servicio de comedor deben contar también con programas de prevención del desperdicio alimentario, tal y como rige en esta ley.
  • Todos los agentes de la cadena alimentaria deben informar anualmente de las pérdidas alimentarias que registran.
  • Habrá multas de entre 6.001 y 150.000 euros a quien impida la donación, no distribuya los excedentes a empresas o entidades de iniciativa social; o que las entidades receptoras no mantengan la correcta higiene para conservar y manipular los alimentos.

El desperdicio de alimentos perjudica al conjunto de la sociedad al encarecer el acceso a bienes de primera necesidad, malgasta recursos naturales escasos aumentando los residuos y el impacto ambiental, y lastra la eficiencia del sector productivo y su competitividad. Esta ley trata de orientar hacia un sistema de producción más eficiente, que enfoque al desarrollo de la economía circular.