Los peligros ocultos del volcán de La Palma, según los expertos

El volcán surgido en Cumbre Vieja guarda otros peligros junto con la destrucción de cientos de casas y la afectación en la vida de la población. A esto es a lo que nos enfrentamos.

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El consejero de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias, José Antonio Valbuena, ha sido claro: por muy espectacular y vistoso que resulte el evento volcánico, detrás llegan nuevos peligros: lluvia ácida, gases tóxicos en el ambiente y contaminación de acuíferos. Y es que no es solo la destrucción que genera sino las consecuencias que tendrá. Más allá de lo que la ministra Reyes Maroto apuntó como punto de atracción turística.

El gas, ese enemigo silencioso

Un volcán es más que lava y cenizas. Deja en el aire gran cantidad de CO2 y de dióxido de azufre, SO2, que afectan a la respiración de los seres vivos (personas, animales, plantas).

Los síntomas de intoxicación por inhalación de estos gases peligrosos que emanan del volcán de La Palma van desde dolor de cabeza, a vómitos, asfixia o la irritación de los ojos y la piel.

La recomendación del Pevolca, el Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias, es evitar toda exposición a las cenizas y los gases.

La lluvia ácida

Una consecuencia de la alta concentración de estos gases es el riesgo de sufrir episodios de lluvia ácida. Y no solo en Canarias. En función de cómo evolucione la presión y las nubes, podría llegar a la península y afectar también a zonas del magreb.

La lluvia ácida se produce cuando hay precipitación en zonas con alta concentración de SO2. Los más afectados, en este caso, serán la vegetación y los acuíferos.

Acuíferos contaminados

Uno de los focos de preocupación de los expertos precisamente es que se produzcan filtraciones en los acuíferos del ácido y los gases de la erupción volcánica de Cumbre Vieja en la Palma.

Por ahora, las autoridades y las ONGs están evaluando los primeros impactos en la vida marina próxima a la nube de gases y cenizas que se desprenden del nuevo volcán.