La amenaza que suponen las apachetas, esas apilaciones de piedras

Una moda que se ha esparcido como la pólvora entre los más viajeros y montañeros, es apilar las piedras una encima de otra para marcar el paisaje y dejar huella. Precisamente eso, podría ser nocivo para la biodiversidad.

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Los montículos o apilaciones en cuestión se denominan apachetas, y aunque ahora se han convertido en una práctica cada vez más común, antiguamente estas apilaciones cónicas se utilizaban como ofrendas a deidades.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha advertido recientemente que poner eso en práctica podría dañar la biodiversidad local e incluso poner en peligro algunas especies de flora y fauna.

Se pueden encontrar en todo el mundo, pero especialmente en España podemos verlas si vamos al Parque Nacional del Teide en Tenerife o al de Cabrera (Islas Baleares), incluso en el Parque Natural Sa Dragonera y el Parque Natural de Ses Salines (Islas Baleares).

Aunque puedan parecer algo insignificante, los expertos afirman que las rocas son necesarias para ciertos animales que las utilizan como protección, además de tener un mínimo impacto en la calidad del suelo.

Esto, al fin y al cabo, desencadenaría un efecto dominó que podría cambiar el equilibrio entre presas y depredadores, así que recomiendan abstenerse de construir estas apachetas.

“Hay varias especies que dependen de estas piedras como refugio y, por lo tanto, le pedimos a cualquiera que visite áreas sensibles para la conservación de la naturaleza que no mueva estas piedras. Que siga las indicaciones e intente reducir su impacto al máximo. No es fácil anticipar las consecuencias que actividades aparentemente inocuas, como la construcción de estos montículos de piedras, pueden tener en áreas con especies sensibles y amenazadas” alega una de las investigadoras del CSIC.