Al arrojar caimanes al mar, los científicos han hecho un increíble descubrimiento

Los científicos han realizado un nuevo e impactante descubrimiento en las profundidades marinas tras arrojar tres caimanes muertos al océano

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Un estudio realizado por el Consorcio de Universidades Marinas de Luisiana (Lumcon) mostró un nuevo e increíble descubrimiento.

¿Por qué los científicos arrojaron caimanes al mar?

Los investigadores Craig McClain y Clifton Nunnally colocaron tres caimanes ya fallecidos a 1.200 metros de profundidad en el Golfo de México y se encontraron con un hallazgo impactante.

El experimento se llevó a cabo para comprender mejor los sistemas alimentarios y el suministro de carbono de los habitantes de las profundidades, como el fitoplancton, que suele comer nieve marina: una especie de polvo de las profundidades formado por criaturas en descomposición, residuos y otros desechos del océano.

Como los caimanes a veces llegan al océano, los investigadores querían ver si los cuerpos de los caimanes serían consumidos o ignorados por los carroñeros del océano, dada su inusual presencia.

Los caimanes no suelen vivir en el océano, pero 53 días después los investigadores descubrieron que el último caimán había sido devorado hasta su esqueleto, sin que quedara más que una misteriosa pelusa marrón.

Una nueva especie de "gusano zombi"

La pelusa ha sido identificada como una nueva subespecie del gusano devorador de huesos Osedax . Sin embargo, este terrorífico gusano no se había observado anteriormente en el Golfo de México, sino que suele encontrarse en la Antártida. Uno de los colaboradores del investigador declaró a Gizmodo:

Encontramos que el ADN era lo suficientemente diferente como para calificar nuestras muestras como una nueva especie.

Anteriormente se había descubierto que la especie de gusano zombi se alimentaba de cadáveres de ballenas en las profundidades del mar. Otros caimanes del estudio también arrojaron resultados sorprendentes: uno de ellos fue devorado por completo en un día por isópodos gigantes, que suelen pasar años sin comer.

Y lo que es más sorprendente, el cuerpo entero de otro caimán desapareció sin dejar más que marcas de arrastre.