Meningitis bacteriana y vírica: qué es, síntomas, contagio, secuelas

Meningitis bacteriana y vírica: qué es, síntomas, contagio, secuelas

La meningitis es una inflamación que existe en dos formas principales: meningitis bacteriana y meningitis vírica o viral. Una forma es benigna, mientras que la otra necesita una hospitalización de urgencia. Pero, ¿cómo diferenciar los síntomas? Y, ¿cuáles son las medidas que hay que tomar? Regreso a una enfermedad que incluso hoy en día puede ser fatal.

Definición: ¿Qué es la meningitis?

Cada año, los casos de meningitis letales son la causa de varias muertes. La meningitis es, como su nombre indica, una inflamación de las meninges. Estas membranas envuelven el cerebro y la médula espinal y forman un espacio en el que circula el líquido cefalorraquídeo.

La función de estas membranas es la de proteger el sistema nervioso central, sin embargo, a veces ocurre que son víctimas de infecciones causadas por diferentes patógenos que después causan una inflamación. De esta manera, existen varios tipos de meningitis, que van desde la enfermedad benigna a la enfermedad mortal por falta de tratamiento inmediato.

Causas: ¿meningitis bacteriana o meningitis vírica?

En la mayoría de los casos (más del 70%), la meningitis está causada por un virus, entonces se habla de meningitis viral o vírica. Pero también puede estar causada por una bacteria, en cuyo caso se habla de meningitis bacteriana. En los casos más inusuales, la enfermedad puede estar causada por ciertos tipos de cáncer, una enfermedad inflamatoria como el lupus, una infección que proviene de un hongo o por una reacción alérgica a un medicamento.

La meningitis viral en niños y adultos presenta con mayor frecuencia pocos riesgos y, por lo general, conduce a una recuperación espontánea. La meningitis bacteriana es mucho más grave y necesita de un tratamiento de urgencia. Contagiosa, esta forma de meningitis puede transmitirse a través del contacto estrecho y prolongado con una persona infectada.

Sin embargo, todas las personas expuestas a la bacteria no desarrollan necesariamente la enfermedad. La bacteria se transmite por la saliva y las secreciones nasales, por ejemplo, a través de un beso en la boca, al beber del mismo vaso, al utilizar los mismos utensilios, botellas, todo lo que esté en contacto con las mucosas bucales.

La meningitis bacteriana puede estar causada por diferentes patógenos entre los cuales están el Haemophilus, el meningococo, el neumococo o incluso el estreptococo. Pero sólo la meningitis de meningococos es la responsable de epidemias, también puede causar serias complicaciones y secuelas. Es por esto por lo que se la considera de urgencia médica.

La meningitis y sus síntomas

La meningitis se manifiesta por la aparición de varios síntomas característicos: fiebre elevada, rigidez en la nuca, cefaleas intensas (dolores de cabeza) acompañadas de vómitos persistentes, así como pérdidas de conciencia, incluso convulsiones en los más jóvenes. Eventualmente, la enfermedad también puede presentar una fotosensibilidad, es decir, una dificultad a enfrentarse a la luz.

También es posible observar una erupción cutánea de varias manchas pequeñas violáceas, que señalan que se trata de una meningococemia. En caso de meningitis grave, como una meningitis bacteriana, el enfermo puede tener pérdidas de conciencia, agitaciones, y eventualmente, caer en estado de coma.

Los primeros síntomas de la meningitis aparecen más o menos rápidamente y pueden conducir a la muerte en cuestión de días o incluso de horas. Por lo tanto, cualquier síntoma sospechoso debe incitar a consultar a un médico lo más rápidamente posible, el cual realizará pruebas para confirmar o no la meningitis.

Los tratamientos contra la meningitis

Los tratamientos difieren según el origen bacteriano o viral de la enfermedad. En caso de meningitis de origen viral, el tratamiento es ligero, conlleva mucho reposo y una buena alimentación. El médico también puede prescribir medicamentos para aliviar los síntomas como la fiebre y los dolores de cabeza.

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Para la meningitis de origen bacteriana, la hospitalización es indispensable y el tratamiento está compuesto sobre todo por antibióticos. Se trata de una urgencia absoluta, según los especialistas el tratamiento se tiene que establecer «en el plazo máximo de tres horas, idealmente dentro de la hora que sigue a la llegada al hospital».

Según un estudio estadounidense, un tratamiento antibiótico adecuado reduce a menos del 15% el riesgo de morir de una meningitis, aunque el riesgo es más mayor en las personas mayores. Si se coge a tiempo, la meningitis se puede curar. Sin embargo, a menudo es fatal cuando se la detecta demasiado tarde.

Macarena Simal
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