Lumbalgia: aguda, subaguda, crónica, síntomas y tratamiento
Lumbalgia: aguda, subaguda, crónica, síntomas y tratamiento

Lumbalgia: aguda, subaguda, crónica, síntomas y tratamiento

La lumbalgia o lumbago es la primera causa de baja laboral en el mundo. Representa el 30% de las causas de invalidez y afecta al 10% de la población mundial. Sus orígenes son múltiples pero a veces pueden ocultar un daño más grave. ¿Cuáles son las causas de la lumbalgia? Y, ¿cómo aliviarla? Explicaciones.

 Lumbalgia aguda, subaguda y crónica

La lumbalgia es la forma de dolor de espalda más frecuente de una discopatía. Se trata de una enfermedad muy corriente y benigna. «Lumbalgia» es un término médico que designa los dolores en la parte inferior de la espalda, en la región de las vértebras lumbares. Estas últimas están constantemente solicitadas, ya que sujetan una gran parte del peso corporal, lo que hace que esta región sea frágil.

Según las estimaciones, más del 80% de las personas sufren o sufrirán lumbalgia en algún momento de sus vidas y esta frecuencia está en constante aumento. También conocida como lumbago o dolor en la zona lumbar, la lumbalgia no tiene una edad preferente pero los picos de aparición se observan en la adolescencia y alrededor de los 45 años.

Por otro lado, este dolor de espalda puede conducir a diferentes dolores categorizados en tres tipos. Se habla de lumbalgia o dolor agudo cuando persiste hasta 4 semanas. Puede ser muy incómodo e impone una baja laboral. Sin embargo, se cura bien y desaparece o mejora por sí misma en cuestión de días.

Cuando el dolor persiste más de 4 semanas, se habla de dolor subagudo. Este dolor puede volverse crónico, por lo que hay que estar atento y seguirlo de cerca. Por último, cuando el dolor dura más de 3 meses, se habla de lumbalgia o dolor crónico. Sus causas son, a veces, difíciles de determinar y las personas que la padecen a menudo tienen que considerar el cambiar su estilo de vida.

Lumbalgia: causas

En el 90% de los casos, la lumbalgia es benigna o «no específica», lo que significa que no se debe a lesiones importantes que causen el dolor. Por lo general, la causa de la lumbalgia es, por tanto, más bien mecánica y está vinculada a los discos intervertebrales, a las vértebras, etc. Por lo tanto, en la mayoría de los casos es difícil determinar con precisión la causa de una lumbalgia.

Por esta razón, el médico no prescribe ningún examen imagenológico hasta que la situación no sea específica y que no haya ningún signo de características inquietantes. En presencia de síntomas neurológicos, el médico realizará una resonania magnética (u otro examen imagenológico). En los casos más inusuales, la lumbalgia puede señalar una enfermedad grave.

Las causas más frecuentes de casos serios de lumbalgia son una lesión en un músculo, un ligamento o un tendón, una degeneración discal, una hernia discal, el deslizamiento de una vértebra sobre otra, artritis, artrosis, etc.

Algunos factores pueden aumentar el riesgo de lumbago como la edad, el embarazo o una insuficiencia muscular. Las presiones físicas vinculadas a la actividad profesional o al tiempo libre que impliquen malas posturas o llevar cargas pesadas, por ejemplo, también pueden desempeñar una función.

Lumbalgia: síntomas

El dolor lumbar es más un síntoma en sí que una enfermedad y representa más bien el signo de una lesión o de un problema subyacente. Debido a su localización variada y a las múltiples causas de la lumbalgia, los síntomas pueden diferir de una persona a otra.

La lumbalgia se traduce a menudo por dolores lumbares en la parte inferior de la espalda. Puede estar acompañada de una irradiación en una o en ambas piernas, en este caso, la lumbalgia puede ser el síntoma de una neuralgia ciática; es decir, un pinzamiento del nervio ciático. Este tipo de dolor también puede ser el signo de una hernia discal.

Por último, cuando el dolor se intensifica por la noche, puede estar causado por una inflamación, un tumor o un órgano enfermo.

Lumbalgia: tratamiento y ejercicios

En caso de lumbalgia no se suele recomendar el reposo en cama. Se ha demostrado que podía ser ineficaz e incluso perjudicial. Si es necesario, el reposo en cama no tiene que sobrepasar las 48 horas, momento en que la persona tiene que moverse, aunque el dolor persista. De hecho, retomar de manera progresiva las actividades físicas favorece la restauración de la función muscular y, de esta manera, la curación. Los ejercicios realizados deberán ser seguidos de cerca por un médico o fisioterapéuta y estos comprenden: el acondicionamiento aeróbico, ejercicios de estiramiento y ejercicios de fortalecimiento.

De este modo, la baja laboral no siempre es indispensable y dependerá de la naturaleza del trabajo. Si es sedentario, la baja no es sistemática; si es físico, una baja puede durar desde unos pocos días hasta cinco semanas, en función de la gravedad.

Además de esta medida, la lumbalgia se trata, por lo general, por un tratamiento farmacológico. El médico puede prescribir analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos, así como relajantes musculares para aliviar los dolores. Si son intensos, el médico podrá prescribir eventualmente infiltraciones de corticoides.

Escrito por Macarena Simal
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