Leucemia: síntomas, leucemia mieloide crónica y aguda, causas y tratamiento
Leucemia: síntomas, leucemia mieloide crónica y aguda, causas y tratamiento

Leucemia: síntomas, leucemia mieloide crónica y aguda, causas y tratamiento

La leucemia es un cáncer de las células sanguíneas de la médula ósea. Se distinguen dos formas principales: la leucemia linfoide (o linfoblástica) y la leucemia mieloide. Pueden ser agudas o crónicas.

Leucemia: definición

La leucemia es un cáncer de las células sanguíneas de la médula ósea. No hay que confundirla con los linfomas que se desarrollan a partir de los ganglios.

En caso de leucemia, la producción de glóbulos blancos por la médula ósea está muy alterada. Las células anormales llamadas células leucémicas son creadas en grandes cantidades y proliferan en la médula ósea. A continuación, éstas se expanden en la circulación sanguínea y pueden alcanzar a los órganos vitales.

Esta proliferación de células anormales perturba la producción de glóbulos blancos «normales» y debilita el sistema inmunitario. Esto también implica un déficit en glóbulos rojos y en plaquetas.

Tipos de leucemia

Se distinguen diferentes formas de leucemia según los glóbulos blancos afectados y de lo rápido que evolucione la enfermedad.

Leucemia aguda: su evolución es muy rápida. Las células anormales no alcanzan la madurez y se acumulan en la médula ósea. Los síntomas aparecen rápidamente y el tratamiento se tiene que iniciar lo más rápido posible.

Leucemia crónica: las células anormales tienen tiempo de alcanzar la madurez. Por lo tanto, el proceso es mucho más largo y se alarga varios años.

- Leucemia linfoide o linfoblástica: la leucemia linfoide afecta a los glóbulos blancos llamados linfocitos. Las células anormales son los linfoblástos. Según la evolución, se diferencia entre la leucemia linfoide aguda (LLA) y la leucemia linfoide crónica (LLC). La LLA es la forma más extendida de leucemia aguda en los niños pequeños, mientras que la LLC afecta principalmente a las personas mayores de más de 60 años.

- Leucemia mieloide aguda y crónica: las células afectadas por la leucemia son los granulocitos. La forma anormal se llama mieloblasto. La leucemia mieloide aguda (LMA) experimenta una evolución rápida, mientras que la leucemia mieloide crónica (LMC) experimenta una evolución más lenta. La LMA es la forma más común de leucemia aguda en los adolescentes, mientras que la LMC afecta sobre todo a los adultos de entre 25 y 60 años.

Leucemia: síntomas y signos

Los signos de la leucemia son diferentes dependiendo de la forma. La leucemia aguda presenta síntomas parecidos a los de la gripe (fiebre, escalofríos, dolores de cabeza…). Aparecen de forma repentina. El déficit de plaquetas hace difícil la coagulación y provoca sangrados (sobre todo en las encías o en la nariz), menstruaciones abundantes manchas de sangre en la piel.

La leucemia linfoide crónica se manifiesta en primer lugar por medio de una fatiga persistente y una gran debilidad. En caso de leucemia mieloide crónica, los principales síntomas son un aumento del volumen de los ganglios linfáticos, una infección de las vías respiratorias superiores y una hipertrofia del bazo.

Leucemia: causas

Varios factores son conocidos por aumentar los riesgos de aparición de una leucemia: una exposición crónica a productos químicos o a la radioactividad, una predisposición genética o algunos virus enfermedades.

Sin embargo, la causa de la enfermedad sigue siendo desconocida en 9 de cada 10 casos.

Leucemia: tratamiento

Existen varios tratamientos disponibles dependiendo de la persona, del tipo de leucemia contraída, así como de la evolución de la enfermedad.

En caso de leucemia aguda, el tratamiento tiene como objetivo destruir un máximo de células anormales. A menudo se emplea una quimioterapia intensiva, asociada a una radioterapia, transfusiones sanguíneas y si es necesario, un trasplante de médula ósea.

Puesto que la evolución de la leucemia linfoide crónica es lenta, a menudo una simple vigilancia es suficiente al inicio de la enfermedad. En una fase avanzada, a menudo es necesaria la quimioterapia.

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El tratamiento de la leucemia mieloide crónica consiste en la toma de inhibidores. Se trata de comprimidos que neutralizan la proliferación de las células leucémicas. Sin embargo, este tratamiento tiene efectos secundarios como diarreas, nauseas, calambres o irritaciones cutáneas.

Escrito por Macarena Simal
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