Insuficiencia renal: crónica, aguda, síntomas, tratamiento
Insuficiencia renal: crónica, aguda, síntomas, tratamiento

Insuficiencia renal: crónica, aguda, síntomas, tratamiento

La insuficiencia renal, fallo renal o insuficiencia renal hepática corresponde a un deterioro del funcionamiento de los riñones. Se distinguen dos formas principales: la insuficiencia renal crónica y la insuficiencia renal aguda. ¿Cuáles son sus síntomas? ¿Y cuál es su tratamiento?

¿Qué es la insuficiencia renal?

La insuficiencia renal corresponde a un deterioro del funcionamiento de los riñones. Los riñones desempeñan una función esencial en el organismo: cada día filtran hasta 170 litros de sangre y eliminan, de esta manera, los desechos tóxicos del organismo en la orina. Cuando estos filtros, llamados nefronas, no funcionan correctamente se habla de insuficiencia renal.

Insuficiencia renal crónica e insuficiencia renal aguda 

Existen dos formas principales de insuficiencia renal. La insuficiencia renal crónica (IRC) es una enfermedad grave que muy a menudo se asocia con otras patologías, especialmente la diabetes y la hipertensión. Se habla de IRC al cabo de al menos tres meses de disminución de la función renal. Se distinguen varias fases de evolución, desde la insuficiencia renal leve a la insuficiencia renal terminal.

Cuando la insuficiencia se manifiesta repentinamente, se trata de una insuficiencia renal aguda. Muy a menudo necesita un tratamiento urgente por medio de una diálisis, pero por lo general, se cura por sí misma.

Insuficiencia renal: síntomas y cómo reconocerlos

La insuficiencia renal crónica experimenta una evolución muy lenta. Los primeros años de la enfermedad son a menudo asintomáticos, por lo que es  difícil realizar un diagnóstico precoz. Por lo general, los primeros síntomas de la insuficiencia renal aparecen cuando los riñones ya sólo funcional al 25% de su capacidad normal.

A continuación se observan trastornos urinarios (ganas frecuentes de orinar, dolores durante la micción, orina turbia y oscura), trastornos digestivos (nauseas, vómitos, mal sabor en la boca, pérdida del apetito y, por lo tanto, pérdida de peso) y trastornos del sueño (insomnio, somnolencia, fatiga).

También son signos clínicos de la enfermedad la hipertensión, las picazones persistentes, los calambres o la piel seca.

Insuficiencia renal: causas

La primera causa de la insuficiencia renal crónica es la diabetes, de tipo 1 o de tipo 2. De hecho, afecta a los riñones creando lesiones en los vasos sanguíneos en el filtro. También puede dañar los nervios en la vejiga. Tras ello, la orina que se acumula en la vejiga provoca una fuerte presión responsable de lesiones en los riñones.

Del mismo modo, la hipertensión arterial es a menudo la causa de una IRC. Entre los otros principales factores de riesgo se encuentran el tabaco, la obesidad, una obstrucción de las vías urinarias, la glomerulonefritis, la pielonefritis, los cálculos renales o el consumo de ciertos medicamentos.

Insuficiencia renal: tratamiento

En las primeras fases de la insuficiencia renal crónica, a menudo es suficiente con modificar el régimen alimenticio y tomar medicamentos para ralentizar la progresión de la enfermedad. Para limitar los desechos y, por lo tanto, el trabajo de los riñones, se aconseja reducir el aporte de proteínas, de sodio y de lípidos, así como se recomienda consumir líquidos.

Cuando la función renal es muy baja, es indispensable el uso de la diálisis. Existen dos tipos de diálisis. La hemodiálisis, o depuración de la sangre, consiste en hacer pasar la sangre por un riñón artificial con la ayuda de una máquina llamada dializador. A continuación, la sangre filtrada se devuelve al organismo. Este método se tiene que realizar en un hospital o clínica.

La diálisis peritoneal funciona de la misma manera que la hemodiálisis. Aquí la sangre se filtra en la cavidad abdominal y no a través de una máquina. El peritoneo es la membrana que recubre la pared de los órganos abdominales. Con la ayuda de un catéter (sonda flexible), se introduce en la cavidad peritoneal un líquido llamado dializado. Permite filtrar la sangre que circula en las venas. A continuación, se drena fuera del organismo. Hay que repetir la operación varias veces al día.

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En algunos casos, se requiere un trasplante de riñón. El trasplante renal ha experimentado un fuerte aumento de sus niveles de éxito en los últimos años. Sin embargo, la lista de espera es muy larga y las condiciones de aceptación muy estrictas. El riñón compatible puede provenir de un donante vivo o fallecido recientemente.

Escrito por Macarena Simal
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