Una niña pesca un pez con dientes humanos

Una niña pesca un pez con dientes humanos

Kennedy Smith, una niña de 11 años, fue de pesca con su familia y estaba contenta por haber pescado un pez. La sorpresa fue todavía mayor al darse cuenta que el extraño ejemplar tenía unos dientes parecidos a los de los humanos. 

Para los niños que han vivido la tradición de salir de pesca con sus padres, tíos o amigos, saben que ese día era especial. Te levantabas temprano para ir al río/lago y aprovechar las horas de la mañana cuando todavía no hace mucha calor. Antes no podía faltar un buen desayuno de huevos fritos con jamón o un bocadillo de tortilla con tomate, una vez ya en el lago, el cual terminabas compartiendo con los peces. 

Una vez en el lago, el tiempo de espera para que piquen el anzuelo, sin hacer ni un solo ruido, se te hacía más largo. Te ponías a hacer rebotar las piedras en el agua y tu padre te llamaba la atención por asustarle todos los peces. 

Pero cuando los peces picaban el anzuelo, ese momento era el mejor. Aunque se tratara de un pez pequeño, la lucha por atraerlo hacia ti, era lo más emocionante, incluso si después se devolvía el pez al agua y todo el esfuerzo no había servido para nada. 

Otro buen momento era aprender a lanzar la caña o competir con tu hermano para ver quien la lanzaba más lejos y después de esperar un rato a que piquen, recogerla y volverla a lanzar a otra parte del lago. Ahora bien, como le enredaras la bobina del hilo a tu padre, se te había acabado la diversión de recoger y lanzar la caña. 

Por otro lado, todos los años había un día en el que terminabas alimentando a todo el fondo marino con el cebo y ni un solo pez mordía el anzuelo. En otras ocasiones, cuando llegabas con el material del año pasado sin haberlo mantenido o repuesto, el hilo terminaba rompiéndose o enredándose y perdías los anzuelos. 

En fin, por muy desastroso que fuera el día de pesca, siempre guardarás buenos recuerdos de esas escapadas en familia.   

El día que pescas una piraña

En mis días de pesca en familia no solías toparte con especies extrañas, lo más normal era pescar una trucha común o, si tenías mucha suerte, un lucioperca. Sin embargo, no me puedo hacer a la idea de cómo habría reaccionado si al ver el ejemplar que acaba de picar, este tiene unos dientes como los de los seres humanos.  

Esto le pasó a Kennedy Smith, una niña de 11 años, que estaba de pesca en familia en el lago de Fort Cobb de Oklahoma. La abuela de la menor cogió el extraño ejemplar que su nieta acaba de pescar y este le propinó un mordisco. Es ahí cuando se dieron cuenta que el pez no era de la zona. 

La especie que Kennedy había pescado era un Pacú, un pez que transita las aguas del Amazonas y de otros ecosistemas pluviales de América del Sur. Aunque tienen un parecido a las pirañas, por normal general, los Pacús se alimentan de plantas y en rara ocasión pueden llegar a comer otro peces. 

Pese a que es una especie que puede llegara a medir un metro de largo y pesar 20 kilos, hay quienes tienen esta especie como mascota de acuario. De ahí que el Pacú que pescó Kennedy se encontrara en un lago de Nueva Jersey. Sin embargo, las autoridades piden que no se devuelvan los Pacús a un medio natural porque no sobreviven en agua fría y pueden llegar a extinguir otras especies de la zona y propagar parásitos o enfermedades. Así que si tienes un Pacú como mascota y no quieres seguir manteniéndolo, debes destruirlo lo más humanamente posible. 

• Antonio Lucas
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