Lo despiden por grabarse tirándose pedos

Lo despiden por grabarse tirándose pedos

El guardia de seguridad llevaba meses grabando el momento en el que decidía tirarse pedos en una de las salas del hospital en el que trabajaba para después subirlos a su cuenta de Instagram. Cuando sus superiores lo descubrieron, decidieron ponerlo de patitas en la calle. ¡No te pierdas las flatulentas imágenes! 

No hay cosa más desagradable y poco gratificante para muchas personas que estar al lado de alguien que no deja de tirarse pedos continuamente en público, y delante de todo el mundo, aunque algunos afirmen que también tiene un lado positivo como oler los pedos de tu pareja para alargar la esperanza de vida.

Lo cierto es que las flatulencias son reacciones que la mayoría de las personas intentan hacer ver que ellos nunca hacen algo así, pero señores, esto existe y todos los hacemos, aunque sea en la intimidad. 

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Por ese motivo, por lo mal visto que está ante los ojos de la sociedad el liberar libremente nuestros gases, cuando alguien sí lo hace, nos sorprendemos. 

Sumemos a todo esto que alguien no es capaz solo de tirarse pedos libremente en mitad de la calle, sino que además lo graba y lo sube a su cuenta de Instagram en la que tiene nada más y nada menos que más de 45.000 seguidores. 

Pues bien, ese el caso de Paul Flart (el nombre de usuario de su cuenta de Instagram), un guardia de seguridad que le gusta más grabar sus flatulencias que el comer. Durante seis meses llevaba este trabajador de un hospital tirándose pedos en una de las salas del recinto hospitalario de Florida, Estados Unidos. Ni qué decir tiene que durante todo ese tiempo ha conseguido acumular una gran cantidad de vídeos, algo que ha servido a sus superiores para tomar cartas en el asunto y despedirlo de manera fulminante. 

Paul Flart siempre buscando el mejor sonido de sus pedos

El ‘modus operandi’ era bien sencillo, móvil en posición de selfie mientras llevaba puesto su uniforme de guardia de seguridad el hospital. Tan solo había que esperar algunos segundos para poder asistir en primera persona a toda una sinfonía de flatulencias mientras el susodicho iba poniendo caras conforme a lo satisfecho o no que estuviese de su pedo. 

El autor de las flatulencias explicó en Vice que decidió utilizar su lugar de trabajo porque "tiene una acústica realmente buena". Además aseguró que todo comenzó cuando envió un vídeo a un grupo de amigos, fue entonces cuando estos le animaron a crear una cuenta de Instagram para que todo el mundo pudiera disfrutar de tal espectáculo. 

Durante todo este tiempo su fama fue en aumento y nunca faltó a su obligada cita diaria con sus seguidores, pero como suele ocurrir en estos casos, la información también llegó a las altas esferas del hospital. Solo hay que aclarar una cosa, al guardia de seguridad no le despidieron por guarro, sino que lo hicieron por usar su teléfono móvil durante su jornada laboral. 

Como quien avisa no es un traidor, a este hombre le pidieron que dejara de seguir grabando estos vídeos, algo a lo que el guardia de seguridad se negó, tal y como explican en Mirror. Este ni corto ni perezoso, siguió deleitando a sus fans con sus flatulencias, en uniforme y en una propiedad privada, contrario a las normas del recinto. Por lo tanto, él mismo se puso de patitas en la calle. 

Paul Flart, aunque se encuentra en el paro, parece que su nueva situación no le preocupa mucho, ya que cree que alegra la vida a muchas personas, quizás porque los móviles no son capaces de transmitir el olor… Eso sí, el guardia ya prepara todo el merchandising correspondiente.  

• S.Mora
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