Le corta el pelo a un indigente y ve algo que le llama la atención

Le corta el pelo a un indigente y ve algo que le llama la atención

John Lochlane vive desde hace varios años en las calles de Filadelfia. Lolly Galvin, fundadora de una asociación que ayuda a los indigentes, se cruza con John. Al principio el hombre desconfía, pero tras varios encuentros termina entablando amistad con la joven. Lolly descubre algo que le salvará la vida.

En los Estados Unidos, más de 3 millones de personas viven en las calles. De estos sin hogar, una cuarta parte son veteranos de guerra. Este es el caso de John, veterano del ejército de los Estados Unidos. Su vida diaria en las calles de Filadelfia la pasa buscando la supervivencia y con desconfianza hacia aquellos que no conoce. Hasta el día que conoce a Lolly. Lolly Galvin pone su vida al servicio de las personas sin hogar con su asociación Dignity Project, que ofrece productos y servicios esenciales para quienes más lo necesitan. Lolly le corta el pelo a John, que se niega, todavía demasiado en alerta debido a lo que la calle le enseñó. En el segundo intento, John finalmente aceptó y después de las reuniones regulares, el veterano de guerra y la peluquera se hicieron amigos.Lolly se convertirá así en su ángel guardián salvando su vida de una muerte segura. La joven nota que sus piernas están deterioradas por una infección. Estando en una silla de ruedas, John también fue atropellado por un automóvil, lo que le costó una fractura en la columna vertebral. La joven decide llevarlo al hospital para que reciba tratamiento y cirugía. Ella se ocupó de él durante todo el periodo que permaneció convaleciente. Entre John y Lolly a día de ha nacido una verdadera amistad.Pero no todo el mundo tiene el corazón de Lolly, todo lo contrario, se aprovechan de la vulnerabilidad que tienen las personas sin hogar para satisfacer sus propios intereses. Una brutal agresión a una anciana indigente en MadridLas personas sin hogar suelen ser víctimas de vejaciones y humillaciones de todos los colores, y a pesar de ello en más de alguna ocasión han sido las personas sin techo las que han demostrado que el ser humano no se valora por el dinero sino que por sus actos. Un claro ejemplo de una brutal agresión a un indigente fue la que tuvo que vivir en sus propias carnes una señora mayor de Madrid. Al parecer la mujer sufrió una agresión en pleno centro de la ciudad, según comunicó la delegada del Gobierno de Madrid, Concepción Dancausa. Las imágenes de la mujer llena de moratones se viralizó por las redes sociales y ha hecho que se abra una investigación a pesar de que la mujer no presentó denuncia alguna y que tampoco quiere que la ayuden. “Indignada con la cobarde agresión a una anciana sin hogar anoche en el centro de Madrid. La Policía investiga los hechos para llevar a los culpables ante la justicia”, escribió Dancausa a través de la cuenta de Twitter de la Delegación de Gobierno. Como vemos estos casos comienzan a ser cada vez más frecuentes, parece que si una persona no tiene un hogar todo vale. Podemos humillar a un sin techo, hacer que se tatúen la frente, prenderles fuegos... pero esto no debería ser así, ya que son personas con los mismos derechos que el resto, que por circunstancias de la vida han terminado en la calle. 

Ana Blasco
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