La realidad que los empleados de las funerarias no quieren que se sepa

  • Un empleado ha revelado que de camino a una casa para llevarse el cuerpo de un fallecido, se equivocó de cuerpo porque su compañero de habitación estaba durmiendo tranquilamente en la cama de al lado. El hombre se puso a toser en la camilla
  • A una empleada la llamaron desde el colegio de sus hijos porque tenían conversaciones extrañas. "¿Dónde está escondido el cuerpo?" Preguntaban los niños pretendiendo estar hablando por teléfono. Sin duda, una influencia de la profesión de su madre
  • Las novatadas también existen en las funerarias. Si comenzáis a trabajar en una funeraria, tened cuidado con vuestros compañeros y vigilad que no se escondan en algún ataúd para asustaros
  • Un empleado vio llorar a carcajadas a una mujer durante el entierro de su mejor amiga. La mujer explica que, al ver que su amiga tenía un ojo medio abierto, pensó que estaba guiñándole el ojo. Y se puso a reír compulsivamente
  • No es de extrañar que los empleados tengan que asegurarse de que el cuerpo que está en el ataúd sea el correcto. Y para salir de dudas, un pariente debe identificar al difunto antes de cerrar el ataúd

Los empleados de las funerarias han confesado sus secretos más locos en relación con su profesión. 

Y prestad atención, porque os sorprenderán...

Ana Blasco
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