Juana María: la amerindia que vivió 18 años sola en la isla de San Nicolás

Juana María: la amerindia que vivió 18 años sola en la isla de San Nicolás

Entre 1835 y 1853, una amerindia vivió sola en la isla de San Nicolás. Pero, ¿cómo llegó allí?

Si has leído la novela de “La isla de los Delfines Azules” protagonizada por Karana, una amerindia que sobrevivió 18 años en la isla de San Nicolás, seguro que ya sabrás que está basado en una historia real. 

En la realidad, no se conoce a ciencia cierta el nombre de la verdadera Karana, pero, tras su muerte, la bautizaron como Juana María

La historia contaba que estas islas situadas al sur de California estaban pobladas por tres tribus (gabrielinos, fernandinos y nicoleños). Estas tres tribus se alimentaban de pescado, aves, moluscos y mamíferos marinos y fabricaban sus chozas con los huesos y las pieles de estos. 

Sin embargo, las tribus comenzaron a desaparecer cuando surgió un enfrentamiento contra unos cazadores forasteros que invadieron sus territorios. Los nicoleños, la tribu a la que pertenecía Juana María, les plantaron cara a los forasteros que usurparon sus tierras y la tribu comenzó a ser atacada por estos. Provenientes de otras tribus indígenas de Alaska, estos cazadores furtivos secuestraban a sus mujeres, les robaban su sustento y asesinaban a cualquier miembro de la tribu de los Nicoleños que se le pusiera por delante. 

En 1835, una tribu de 300 nicoleños se redujo a penas unos 20 autóctonos. Así pues, desde Monterrey, se envió una embarcación a San Nicolás para recoger a los supervivientes. Sin embargo, una tempestad complicó mucho la tarea de los tripulantes de la embarcación ‘Peor es Nada’ que estaba intentando rescatarlos. 

La leyenda cuenta que Juana María, una vez subida en la embarcación, se lanzó al mar para recuperar a su hijo que se había quedado atrás en la isla. A riesgo de estrellarse contra las rocas, la tormenta obligó a la embarcación a marcharse sin ellos.  Este relato fue contado por George Nidever, el cazador que rescató a Juana María 18 años más tarde pero no se sabe si es real o ficticio. De hecho, en el libro, Juana María se lanza a rescatar a su hermano. 

Es por este motivo que la joven permaneció durante 18 años sola en esta isla. Durante todo ese tiempo, sobrevivió alimentándose a base de raíces, carne de foca y moluscos. Posteriormente, enviaron varias expediciones para rescatarlos, pero no consiguieron dar con ellos. 

Fue Nidever, en 1853, quien encontró la choza de Juana María construida con huesos de ballena y no muy lejos descubrió a la nicoleña despellejando a una foca y vestida con una falda hecha de plumas verdosas de cormorán. 

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La trasladaron a la civilización, pero su reintegración fue complicada. No conseguían entenderse con ella, ya que hablaba una lengua que había casi desaparecido y tras 18 años sola, sus conocimientos eran básicos. 

Lo que todos os preguntaréis es: ¿y su hijo? No se sabe, no hay información que demuestre que este fuera rescatado junto a Juana María. Quizás fuera una invención de los narradores de la historia para darle más dramatismo.

• Antonio Lucas
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