Tensión arterial: hipertensión, síntomas, causas y tratamiento
Tensión arterial: hipertensión, síntomas, causas y tratamiento

Tensión arterial: hipertensión, síntomas, causas y tratamiento

La tensión arterial alta o hipertensión arterial es un problema cardiovascular que se manifiesta por medio de una tensión arterial elevada. Presenta pocos síntomas pero puede provocar graves consecuencias para el organismo. ¿Cómo se diagnostica? Y, ¿cómo reducir la tensión?

Hipertensión: definición

La hipertensión arterial (HTA) es por definición un problema cardiovascular que se caracteriza por una tensión arterial elevada. Es decir, que la presión ejercida por la sangre sobre las paredes de las arterias es más fuerte de lo normal. La HTA puede provocar diversas complicaciones, como problemas cardíacos, y vasculares, una insuficiencia renal o una tensión ocular.

La hipertensión arterial es la enfermedad cardiovascular más frecuente, que afecta alrededor del 20% de la población mundial y el 40% de las personas mayores de 65 años.

Hipertensión: síntomas

La hipertensión arterial es más a menudo silenciosa y, por lo tanto, no va acompañada de ningún síntoma. De esta manera, frecuentemente se descubre por casualidad durante una visita al médico. Sin embargo, algunos síntomas no característicos pueden ayudar al diagnóstico cuando la presión sanguínea es muy alta.

Se observa en las personas hipertensas dolores de cabeza matinales, situados más a menudo en la parte posterior del cráneo, insomnio, fatiga, nerviosismo, hemorragias nasales o mareos.

Hipertensión: causas, dieta y vida sana

La hipertensión arterial tiene causas que son difíciles de determinar. Sin embargo, los investigadores han determinado factores de riesgo. La vida sana y una buena dieta desempeñan una función importante en la aparición de la hipertensión.

El consumo excesivo de sal, regaliz, tabaco y alcohol favorecen una tensión arterial elevada, así como una falta de actividad física y una exposición demasiado frecuente al estrés. La edad y los antecedentes familiares también son datos a tener en cuenta.

Hipertensión: diagnóstico

El diagnóstico de la hipertensión arterial se hace con el uso de un tensiómetro. Hay que distinguir dos tipos de presión para efectuar la medición. La presión sistólica corresponde a la presión de la sangre cuando el corazón se contrae. Es en este momento cuando es más elevada, aproximadamente 120mmHg (milímetro de mercurio) para una tensión arterial normal. La presión diastólica corresponde a la presión cuando el corazón se relaja y recupera su volumen. Es de 80mmHg para una persona con una tensión normal.

Se habla de hipertensión arterial cuando la presión arterial sistólica es superior a 140mmHg y la presión arterial diastólica es superior a 90mmHg. La medición se tiene que efectuar varias veces y después de un reposo de varios minutos, acostado o sentado. La operación se tiene que repetir durante la consulta.

También existe una segunda técnica, realizada a domicilio, conocida como medición ambulatoria de la presión arterial (MAPA). El paciente tiene que llevar durante 24h un dispositivo alrededor del brazo que registra automáticamente una medición de la tensión cada 15 minutos durante el día y cada 30 minutos por la noche.

Hipertensión arterial: tratamiento

No existe ningún tratamiento que haga desaparecer por completo la hipertensión arterial. Se llevan a cabo medidas saludables y dietéticas para ayudar a reducir la tensión arterial. Se basan en un ajuste de la alimentación, en detener el consumo de alcohol y de tabaco, así como en ejercicios físicos.

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Estas medidas pueden ser suficientes en casos de hipertensión ligera pero más a menudo están acompañadas de un tratamiento farmacológico. Se utilizan varios medicamentos. Los diuréticos tienen como finalidad la eliminación de la sal a través de la orina. Los betabloqueantes ralentizan la frecuencia cardíaca y limitan la intensidad de la presión aunque los inhibidores cálcicos provocan una dilatación de las arterias. Por último los inhibidores de la enzima de conversión (IEC) contrarrestarán la angiotensina que actúa sobre la tensión arterial.

Se trata de un tratamiento que hay que seguir durante un largo período de tiempo. Una detención violenta provoca en la mayoría de los casos una recaída inmediata y un fuerte aumento de la tensión.

Escrito por Macarena Simal
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