Hepatitis C: contagio, síntomas, tratamiento y cura
Hepatitis C: contagio, síntomas, tratamiento y cura

Hepatitis C: contagio, síntomas, tratamiento y cura

La hepatitis C es una enfermedad infecciosa del hígado muy frecuente. La transmisión de su virus se realiza por vía sanguínea. ¿Cuáles son sus síntomas? Y, ¿cuál es su tratamiento?

Hepatitis C: definición

La hepatitis C es una enfermedad infecciosa del hígado transmitida por la sangre por el virus del mismo nombre. Forma parte de las hepatitis virales y puede provocar una cirrosis o un cáncer de hígado.

El virus de la hepatitis C (VHC) es responsable de la forma aguda (muy a menudo asintomática y sin gravedad) y de la forma crónica de la enfermedad.

En el mundo, aproximadamente 150 millones de personas están afectadas por la hepatitis C. Se estima que 500.000 personas mueren cada año de patologías relacionadas con la enfermedad. Todavía no existe hoy en día una vacuna contra la hepatitis C.

Síntomas de la hepatitis C

La hepatitis C aguda se produce después de un período de incubación de aproximadamente seis semanas. Es asintomática en la mayoría de los casos. Sin embargo, entre los síntomas de la hepatitis C, el enfermo puede sentir fiebre, fatiga, dolores abdominales, pérdida del apetito, náuseas y vómitos, coloración oscura de la orina o ictericia.

Aproximadamente del 15 al 35% de las hepatitis C agudas evolucionan espontáneamente hacia la curación de los pacientes. Del 65 al 85% restante desarrollarán una infección crónica; es decir, que durará más de seis meses.

Si por lo general también es asintomática durante décadas, la hepatitis C crónica puede provocar una degradación progresiva del hígado en varios años. Entonces esto provocará lesiones hepáticas, una cirrosis y en los casos más raros, un cáncer de hígado. Estas complicaciones se acompañan de signos como la diabetes, problemas cardíacos o de cutáneos…

Contagio y causas de la hepatitis C

Las causas y el contagio de la hepatitis C se produce por vía sanguínea. Los modos de transmisión más frecuentes son el uso de drogas por vía intravenosa con material no esterilizado, una transfusión de sangre contaminada, la mala esterilización de un instrumento médico o un trasplante de órgano. La detección de la sangre donada instaurada en 1991 ha permitido reducir considerablemente el contagio por este medio.

En casos muy raros, una madre infectada por el virus puede transmitírselo a su bebé durante el parto. La transmisión por vía sexual también sería posible pero sigue no estando probada y es controvertido. Los co-infectados VHC/VIH también son comunes en algunos países. En aproximadamente el 10% de los casos de hepatitis C, la causa de la enfermedad es desconocida. Entonces se habla de hepatitis esporádica.

Diagnóstico de la hepatitis C

Por lo general, el diagnóstico de la hepatitis C se realiza muy tarde, durante la fase crónica, puesto que la enfermedad es muy a menudo asintomática. Se desarrolla en dos etapas. En primer lugar, una prueba serológica permite detectar los anticuerpos específicos anti-VHC que aparecen hacia el final del período de incubación.

En caso de prueba serológica positiva, se tiene que efectuar una prueba de amplificación de ácidos nucléicos para medir la cantidad de virus presente en la sangre. En caso de etapa avanzada de la enfermedad, es importante determinar el estado de las lesiones hepáticas, sobre todo con la ayuda de una biopsia del hígado.

Hepatisis C: tratamiento y cura

El tratamiento de la hepatitis C solo es aconseja durante la fase crónica de la enfermedad. De hecho, la fase aguda puede dar lugar en algunos casos a una curación espontánea. Por lo general, consiste en una biterapia a base de interferón alfa pegilado y de un medicamento antiviral llamado ribavirina durante una duración de 12 semanas. Sin embargo, muchos medicamentos que limitan los efectos secundarios (síndrome pseudo-gripal, anemia) se han desarrollados recientemente.

La eficacia de la hepaticis C y de su tratamiento depende sobre todo del tipo de virus de la hepatitis C. De hecho, el nivel de éxito alcanza al 80% en casos de infección para los genotipos 2 y 3, pero sólo el 45% en caso de infección por el genotipo 1, más resistente al tratamiento.

Escrito por Macarena Simal
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