Glaucoma: síntomas, causas, tratamiento y definición
Glaucoma: síntomas, causas, tratamiento y definición

Glaucoma: síntomas, causas, tratamiento y definición

El glaucoma es la segunda causa de ceguera después de la degeneración macular asociada con la edad (DMAE). Más de 70 millones de personas estarían afectadas en el mundo. El glaucoma tiene tratamiento pero también puede provocar una ceguera si no se detecta a tiempo. Analicemos esta enfermedad.

Glaucoma y sus tipos: abierto, agudo y congénito

El glaucoma es una enfermedad ocular que afecta sobre todo a las personas mayores de 45 años. El glaucoma se caracteriza por lesiones en el nervio óptico. El nervio que sale de la retina hacia la parte de detrás del ojo y transporta las imágenes hasta el cerebro. Cuando este nervio está dañado el campo visual se reduce, entonces la visión se altera y puede conducir a largo plazo a la ceguera.

Se trata de una enfermedad evolutiva, que puede no presentar ningún síntoma durante mucho tiempo. Existen varios tipos de glaucomas:

- El glaucoma crónico de ángulo abierto: es la forma más común de la enfermedad (90% de los casos). Está provocado por el cierre progresivo de un filtro de evacuación, el humor acuoso. En este caso, la alteración de la visión es lenta e indolora, sin provocar ninguna molestia al principio, lo que hace que su diagnóstico sea difícil.

- El glaucoma de ángulo cerrado (o glaucoma agudo): se debe a una anomalía de la anatomía del ojo que impide la evacuación del humor acuoso a través de la red trabecular, quedando especialmente bloqueada detrás del iris. Entonces, la presión en el interior del ojo aumenta fuertemente. Los síntomas del glaucoma de ángulo cerrado son característicos. Desde su aparición, hay que tratar el glaucoma con urgencia para evitar la ceguera.

- Los glaucomas secundarios: están provocados por traumatismos como un golpe en el ojo o por una enfermedad inflamatoria o congénita.

Glaucoma: causas

En la mayoría de los casos, el glaucoma debe su causa a un aumento de la presión en el interior del ojo, también conocida como hipertensión intraocular. Para más información, se trata de un humor acuoso cuando se produce un líquido permanentemente en el interior del ojo. Este se evacúa a través de un filtro situado entre el iris y la córnea, conocida como red trabecular. Cuando la evacuación de este líquido se obstruye, la presión en el interior del globo ocular aumenta de manera anormal y provoca una alteración de las fibras de los nervios ópticos.

Existen varios factores de riesgo que son favorables a esta enfermedad. El aumento de la presión intraocular (por encima de los 21 mm Hg) es el principal factor del glaucoma. Sin embargo, una hipertonía (o hipertensión) no provocan obligatoriamente un glaucoma y, por el contrario, existen glaucomas con una presión intraocular dentro de los límites de la normalidad.

En una segunda medición, la edad. Por lo general, el glaucoma aparece en las personas mayores de 40 años y su frecuencia aumenta con los años. El glaucoma también es hereditario; es decir, que el riesgo aumenta cuando un padre está afectado. Por último, la miopía también es un factor de riesgo.

Glaucoma: síntomas

El glaucoma evoluciona de manera silenciosa casi siempre, solo es en una etapa avanzada cuando los síntomas se hacen notar. Los síntomas difieren según el tipo de glaucoma.

Glaucoma de ángulo abierto (por lo general, afecta a los dos ojos):

- Ausencia de síntomas durante 10 ó 12 años

- Visión periférica perturbada

- Dolores oculares y dolores de cabeza

Glaucoma de ángulo cerrado o agudo (por lo general, afecta sólo a un ojo):

- Fuerte dolor ocular

- Visión borrosa repentinamente

- Visión de halos de colores alrededor de las fuentes luminosas

- Enrojecimiento de los ojos

- Náuseas o vómitos

Glaucoma congénito:

- Ojos llorosos con mucha frecuencia

- Iris con detalles borrosos

- Fuerte sensibilidad a la luz

Los síntomas pueden aparecer algunos meses después del nacimiento.

El glaucoma y su tratamiento: ¿cómo se cura?

Por desgracia, no existe ningún tratamiento curativo para el glaucoma y la agudeza perdida no se puede recuperar. El tratamiento del glaucoma consiste en prevenir o ralentizar su evolución y sus daños subsiguientes mejorando la circulación del humor acuoso, lo que disminuirá la presión en el interior del ojo. Existen tres categorías de tratamientos:

- Los tratamientos farmacológicos: las gotas oftálmicas permiten reducir la presión en el ojo. Son preferibles a los medicamentos por vía oral, ya que provocan menos efectos secundarios. Existen varios tipos, entre las cuales, los betabloqueantes, los agentes alfa-adrenérgicos, los análogos de prostaglandinas, los inhibidores de la anhidrasa carbónica y los mióticos. La mayoría reduce la producción del humor acuoso aumentando su excreción (eliminación). Este tratamiento de glaucoma es muy eficaz si se respeta la posología y si se toma de por vida sin interrupción. Sin embargo, puede presentar efectos secundarios; por lo que es recomendable consultar al médico.

- El láser: cuando los tratamientos farmacológicos ya no funcionan, se puede proponer un tratamiento láser. Permite facilitar la evacuación del humor acuoso. Por lo general, los resultados no son definitivos, y puede ser necesario reforzar o retomar el tratamiento de colirio algunos meses o algunos años más tarde.

- La operación quirúrgica: en el caso en el que el glaucoma se resista a los precedentes tratamientos y la visión continúe disminuyendo, el glaucoma se puede operar en atención ambulatoria. La operación consiste en crear una nueva vía de evacuación del humor acuoso para mantener la presión normal de ojo. Aunque detiene la progresión del glaucoma, no permite recuperar las capacidades visuales perdidas.

Hay que saber que todos los tratamientos de glaucoma aumentan el riesgo de desarrollar cataratas (una pérdida de transparencia del cristalino) y, sobre todo, los tratamientos quirúrgicos.

Escrito por Macarena Simal
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