ELA (Esclerosis lateral amiotrófica): síntomas, cura, tratamiento
ELA (Esclerosis lateral amiotrófica): síntomas, cura, tratamiento

ELA (Esclerosis lateral amiotrófica): síntomas, cura, tratamiento

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad rara que ataca a las neuronas motoras del cerebro y conduce a una pérdida progresiva de la movilidad.

Esclerosis lateral amiotrófica (ELA): ¿qué es?

Clasificada entre las enfermedades huérfanas, la enfermedad de Charcot o Esclerosis lateral amiotrófica (ELA) afecta cada año en el mundo a unas 120.000 nuevas personas. Mejor detectada hoy en día, la enfermedad ha conocido un importante aumento en el curso de los últimos cincuenta años.

Sin embargo, todavía no se conoce bien a pesar de que sus consecuencias pueden llegar hasta la parálisis. De hecho, la esclerosis lateral amiotrófica es una patología neurodegenerativa que afecta a las neuronas motoras del cerebro, dicho de otra manera, las que se encargan de los movimientos del cuerpo, así como de la médula espinal.

Esclerosis lateral amiotrófica: síntomas

Por lo general, la esclerosis lateral amiotrófica se manifiesta entre los 55 y los 70 años, pero de distintas modos. Uno es conocido como «espinal» y comenzará en las extremidades de los miembros, mientras que el otro se conoce como «bulbar» y se manifiesta más bien en las regiones cerebrales que administran sobre todo la deglución, la fonación y la motricidad de la lengua.

Sin embargo, la distinción no es fácil de realizar, ya que las dos tienen tendencia a evolucionar de la misma manera. Por lo tanto, en la esclerosis lateral amiotrófica los síntomas son los mismos y agrupan varios tipos de trastornos, como una debilidad al caminar, sensaciones de rigidez, calambres, dificultades para hablar, sonreír, tragar o incluso una pérdida muscular.

Esclerosis lateral amiotrófica: pronóstico

Sin embargo, la evolución de la enfermedad es muy variable de un individuo a otro y puede extenderse desde unos meses a varios años, impidiendo que los médicos efectúen un diagnóstico exacto. La esclerosis lateral amiotrófica tiene un pronóstico principalmente basado en una detección de las manifestaciones clínicas de la enfermedad. Pero también se debe realizar un electromiograma (EMG) para confirmar la agresión de las neuronas en varias regiones del cerebro. Esto permite evaluar la importancia y el alcance.

Además, se pueden efectuar otros exámenes como los análisis sanguíneos, una IRM (imagen por resonancia magnética), incluso una biopsia en algunos casos. Una vez que se establece el diagnóstico, los enfermos deben ser objeto de un seguimiento regular para evaluar la rapidez de la progresión de los trastornos y vigilar especialmente la función respiratoria.

Esclerosis lateral amiotrófica: con tratamiento pero sin cura

A medida que la enfermedad evoluciona, el deterioro de la movilidad es cada vez más importante hasta llegar a la parálisis de diferentes funciones. Hoy en día, a pesar de las investigaciones llevadas a cabo, la esclerosis lateral amiotrófica no tiene desgraciadamene cura. Por lo tanto, el tratamiento se basa en una ralentización de la progresión de la enfermedad.

El riluzole es el único tratamiento médico cuya eficacia es reconocida hasta la fecha pero sigue siendo moderado, prolongando la vida solamente unos pocos meses. Otros tratamientos están actualmente en fase de estudio, como el litio, pero ninguno ha tenido éxito todavía. Además del medicamento, los enfermos tienen que seguir sesiones de quinesioterapia destinadas a ralentizar el déficit motor y ortófono contra los trastornos que afectan al habla.

Después de la aparición de los primeros síntomas, por lo general, la esperanza de vida solo es de unos pocos años. El daño neuronal conduce a la aparición de trastornos en la deglución que facilitan la desnutrición. El daño en los músculos respiratorios aumenta el riesgo de infecciones y puede generar una insuficiencia respiratoria.

Esclerosis lateral amiotrófica: causas

Si la enfermedad de Charcot es un poco más conocida que hace unos años, sus cuidados siguen siendo complicados en la medida en la que todavía se ignoran las causas reales de la enfermedad. Según los especialistas, el 90% de los enfermos sufrirían la enfermedad de una forma esporádica. Por lo tanto, la esclerosis lateral amiotrófica tendría causas genéticas, pero éstas sólo concernirían del 5 al 10% de los pacientes. Para los demás, se han eliminado las funciones de varios factores de riesgo medioambientales pero no han podido ser confirmados hasta la fecha.

Entre los factores potenciales figuran, en particular, ciertas actividades profesionales (agricultor), la exposición a los pesticidas o solventes, los traumatismos físicos importantes, el tabaco o incluso una alimentación demasiado grasa. Los genes de predisposición o de susceptibilidad también podrían desempeñar una función.

Sin embargo, las investigaciones continúan para saber más. En agosto de 2011, un estudio publicado en la revista Nature ha avanzado, de esta manera, que una insuficiencia de reciclaje de proteínas en ciertas células del sistema nervioso central (SNC) podría estar en el origen de la ELA, abriendo la vía a posibles tratamientos más eficaces.

Escrito por Macarena Simal
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