Escherichia coli (E. coli): prevención, síntomas, tipos, tratamiento
Escherichia coli (E. coli): prevención, síntomas, tipos, tratamiento

Escherichia coli (E. coli): prevención, síntomas, tipos, tratamiento

La escherichia coli (E. coli) es una bacteria que está presente de forma natural en la flora intestinal. Sin embargo, algunas de sus cepas son patógenas y pueden ser la causa de la gastroenteritis o de las infecciones urinarias.

Escherichia coli: definición

La escherichia coli, a menudo abreviada E. coli, es una bacteria intestinal muy común. Normalmente está presente en el organismo y compone el 80% de la flora intestinal de la mayoría de los mamíferos y, entre ellos, los seres humanos. Su función es protegernos de la invasión de otras bacterias y de asegurar el buen funcionamiento del sistema gastrointestinal.

Desgraciadamente, existen cepas de E. coli patógenas que causan infecciones y enfermedades como la infección urinaria, la gastroenteritis o la meningitis.

Escherichia coli: transmisión

El punto de partida de la infección es muy a menudo el tubo digestivo de los animales, especialmente los bovinos. Tras esto, el contagio pasa al hombre por vía oral, por la ingesta de alimentos contaminados. Esto puede ocurrir con la carne poco hecha, con la leche cruda o con las frutas y las verduras manchadas por los excrementos de los animales y que no se han lavado lo suficiente. Una vez en el interior del organismo, las cepas patógenas colonizarán la flora intestinal y se multiplicarán.

La escherichia coli también puede transmitirse a través del contacto directo por las manos con animales contagiados o con las personas infectadas. El período de incubación medio es de aproximadamente de 3 a 4 días después del contagio, pero puede extenderse hasta a una semana o más.

Escherichia coli: tipos

Las cepas de E. Coli se dividen en cinco categorías llamadas patovares, dependiendo de su modo de funcionamiento y de los síntomas observados:

- E. coli enterohemorrágica (ECEH): Las ECEH son las cepas más temidas, ya que presentan los síntomas más severos y muy a menudo se las culpa en las epidemias de los alimentos contaminados. Liberan toxinas (llamadas toxinas Shiga) que atacan a la pared de los vasos sanguíneos causando problemas de coagulación. La infección por ECEH es la responsable de las diarreas hemorrágicas y puede provocar un síndrome hemolítico y urémico (SHU), potencialmente mortal.

- E. coli enterotoxigénica (ECET): Las ECET son las causantes de la diarrea del viajero, o turista, y son una causa importante de diarrea acuosa aguda asociada a una deshidratación en los niños menores de 3 años. Las toxinas secretadas por las cepas provocarán una difusión osmótica de agua hacia el lumen intestinal.

- E. coli enteroinvasivas (ECEI): Los signos clínicos característicos de las infecciones por ECEI son una fuerte fiebre (hasta 40ºC), calambres abdominales, diarrea, así como la presencia de sangre en las heces. Una vez en el organismo, no liberan toxinas pero inducen a la muerte de las células y desencadenan una fuerte reacción inflamatoria.

- E. coli enteropatógenas (ECEP): Están en el origen de las gastroenteritis infantiles. De hecho, se estima que estas cepas solo son patógenas por debajo de la edad de dos años. Su principal riesgo es la deshidratación.

- E. coli enteroagregativas (ECEAgg): Son las responsables de los retrasos del crecimiento y de diarreas persistentes.

Escherichia coli e infección urinaria

La escherichia coli también puede ser responsable de infecciones urinarias, especialmente en las mujeres. De hecho, en las mujeres, las vías urinarias se encuentran cerca del ano, lo que las hace más vulnerables a una infección por bacterias.

Escherichia coli: tratamiento

El tratamiento contra la E. coli es principalmente sintomático. Su objetivo es reducir la deshidratación causada por las diarreas. Sin embargo, la toma de antibióticos está totalmente desaconsejada. De hecho, al destruir las bacterias, los antibióticos liberan toxinas peligrosas para el organismo.

Escherichia coli: prevención

Se recomienda respetar ciertas normas de higiene para evitar cualquier contagio por Escherichia Coli. Es importante lavarse siempre las manos después de ir al baño, de cambiar los pañales o después del contacto con una persona o animal infectado.

Cuando se cocina, se aconseja enjuagar bien las verduras crudas y pelarlas, separar los alimentos crudos de los alimentos cocidos, limpiar el material después de utilizarlo y de cocinar bien la carne, especialmente la carne picada de ternera.

Escrito por Macarena Simal
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