Epilepsia: síntomas, causas, tipos y definición
Epilepsia: síntomas, causas, tipos y definición

Epilepsia: síntomas, causas, tipos y definición

La epilepsia es un trastorno neurológico que se manifiesta por crisis más o menos intensas. Se divide en dos categorías principales, la epilepsia parcial y la epilepsia generalizada. ¿Cuáles son sus síntomas? Y, ¿cuál es su tratamiento?

Definición: epilepsia

La epilepsia es un trastorno neurológico que se caracteriza por una alteración funcional de la actividad eléctrica del cerebro. Esto se traduce por crisis repetidas que corresponden a descargas repentinas de los impulsos nerviosos de corta duración.

Las crisis de epilepsia están acompañadas por convulsiones y movimientos incontrolados. Sin embargo, no siempre son tan espectaculares.

Epilepsia: tipos

Se distinguen dos formas de epilepsia. En el caso de una epilepsia parcial, los impulsos nerviosos están limitados a una sola zona del cerebro que se llama foco epileptógeno. En el caso de una epilepsia generalizada, la descarga se propaga a todas las neuronas.

Se estima que entre 4 y 10 personas de cada 1.000 sufren epilepsia en el mundo. Se trata de la enfermedad neurológica más frecuente después de la migraña. Muy a menudo se manifiesta antes de los 18 años.

Síntomas: ¿cómo reconocer una crisis de epilepsia?

Los síntomas de la crisis de epilepsia parcial varían según la localización del foco epileptógeno. De esta manera, se pueden manifestar problemas motores, problemas del lenguaje, problemas sensoriales o problemas de la memoria. Cuando viene acompañada por una pérdida de la conciencia, se habla de crisis compleja (en oposición a la crisis simple). Por lo general, está asociada con una amnesia.

Las crisis tónico-clónicas generalizadas se manifiestan por convulsiones, movimientos automáticos sacudidos e incontrolables, una pérdida de la conciencia y en algunos casos, de una mordedura de la lengua. También se observa una respiración ruidosa y una pérdida de orina.

Alucinaciones auditivas, visuales u olfativas pueden tener lugar justo antes de una crisis. Esto se llama al aura. Esta sensación difiere según las personas afectadas.

Las ausencias generalizadas corresponden a una ruptura de contacto de unos segundos con la mirada fija y a veces parpadeos. Afecta principalmente a los niños.

Causas de epilepsia

Las epilepsias sintomáticas se deben a una lesión cerebral. Pueden estar causadas por un tumor cerebral, un accidente cerebrovascular, una infección del sistema nervioso central, un traumatismo craneal, una malformación cerebral… Muy a menudo son parciales y representan el 80% de las crisis en los adultos. Su origen puede ser reciente o remontarse a la infancia.

Cuando no se detecta ni se sospecha ninguna causa, se habla de epilepsia idiopática. Esto concierne mayoritariamente a la epilepsia generalizada. Probablemente su origen es genético, pero todavía no se ha podido probar nada. La mayor parte del tiempo son epilepsias que datan desde la infancia o la adolescencia que no se han curado en la edad adulta.

Tratamiento de epilepsia: ¿cómo tratarla?

Se puede poner en marcha un tratamiento farmacológico a base de anticonvulsivos para controlar mejor la frecuencia y la intensidad de las crisis. También permite evitar eventuales complicaciones. Es importante conocer el origen de la epilepsia para encontrar la molécula que corresponde mejor al tratamiento.

El tratamiento consiste muy a menudo en una politerapia (toma de varios medicamentos) para aumentar su eficacia. Una buena observación es capital para su éxito.

Sin embargo, para aproximadamente el 25% de los pacientes el tratamiento es ineficaz, ya que es fármaco-resistente. Entonces se puede considerar una intervención quirúrgica. Concierne a la epilepsia parcial y consiste en la extirpación del foco epileptógeno. Antes de cualquier operación hay que realizar pruebas para localizar y verificar que su eliminación no conllevará secuelas.

Escrito por Macarena Simal
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