Paludismo o malaria: ¿cuáles son los síntomas y los tratamientos?
Paludismo o malaria: ¿cuáles son los síntomas y los tratamientos?

Paludismo o malaria: ¿cuáles son los síntomas y los tratamientos?

El día 25 de abril es el día mundial del paludismo, y en el se conmemoran los esfuerzos que se han realizado en todo el mundo para luchar contra esta enfermedad que continúa causando estragos por todo el planeta.

También conocido como "malaria", el paludismo sigue siendo, a día de hoy, una de las enfermedades infecciosas más extendidas y mortíferas del mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 200 millones de personas son actualmente portadoras y la enfermedad causa unas 700 000 muertes al año. Una verdadera plaga contra la cual tratan de luchar autoridades y médicos poniendo en marcha estrategias destinadas a reducir los contagios.

El paludismo se debe a un parásito conocido bajo el nombre de Plasmodium, pero existen distintas especies de este parásito y no todas afectan al Hombre. El Plasmodium falciparum y el Plasmodium vivax son los más extendidos, siendo el primero más mortífero que el segundo. El hombre también puede infectarse a través del Plasmodium malariae y el Plasmodium ovale, pero estos conducen, por lo general, a formas más benignas de la enfermedad. El paludismo es temible, pero no tanto a causa de estos parásitos, sino por la forma de transmisión.

Es cierto que el paludismo se transmite esencialmente a través de las picaduras de los mosquitos del género Anopheles. Existe una veintena de especies distintas que están presentes localmente y en importantes cantidades por todo el mundo. Por eso es una enfermedad tan difícil de combatir en ciertas regiones. Sin embargo, la intensidad del paludismo varía en cada individuo en función de los factores relacionados con el parásito, del mosquito, del propio individuo y también de su entorno.

Episodios de fiebre agudos y repetidos

Por ese mismo motivo, las manifestaciones clínicas del paludismo son tan diversas. La enfermedad comienza a generar los síntomas, por lo general, entre 7 y 30 días después de la infección, y se manifiesta en episodios febriles (fiebre) agudos y repetidos. Estos episodios pueden estar, o no, acompañados de otros síntomas menos específicos tales como dolores de cabeza, dolores musculares, debilitamiento, vómitos, diarréas y tos. Muchas veces también un ciclo típico que alterna la fiebre y los temblores con un sudor frío y una transpiración intensa. Esto es lo que se conoce como "acceso palúdico".

La frecuencia de estos ciclos dependerán del parásito, pero también coincidirá con su multiplicación. Esta provocará la desaparición de una gran cantidad de glóbulos rojos en el organismo y, por lo tanto, la aparición de una importante anemia. En los niños y los adultos gravemente afectados, la anemia tiene consecuencias graves que, si la enfermedad no se trata, puede llevar a la muerte, sobre todo si se trata del Plasmodium falciparum. En algunos casos, los glóbulos rojos infectados pueden llegar a obstruír los vasos sanguíneos que riegan el cerebro y provocar un neuropaludismo, por lo general, mortal.

No obstante, en las zonas endémicas, algunos individuos pueden ser portadores del parásito sin mostrar los síntomas, mientras que otros también pueden estar parcialmente inmunizados contra la enfermedad. De todas formas, cuando una persona tiene fiebre tras volver de una zona o país donde la malaria está presente, debe considerarse infectada por el paludismo hasta que se demuestre lo contrario. El diagnóstico se confirma a través de una muestra de sangre, a través de la cual también se puede identificar la especie del parásito. En cuanto el diagnóstico se confirma, debe comenzarse con el tratamiento para que la enfermedad no empeore o aparezcan complicaciones.

Varios tratamientos disponibles

En función de la gravedad del paludismo y de la especie del parásito, es posible considerar diferentes moléculas para combatir el microorganismo. Normalmente suele tratarse de cloroquina, quinina, PS (Pirimetamina-Sulfadoxina) e, incluso, mefloquina. Estos productos han ayudado durante muchos años a tratar esta enfermedad, pero actualmente están perdiendo eficacia en algunas regiones debido a la aparición de cepas más resistentes.

Para evitar esta resistencia, los médicos deben optar por otra molécula, como la mefloquina en caso de resistencia a la cloroquina. El mejor tratamiento disponible a día de hoy es un medicamento de combinación que contiene artemisinina (ACT). Aunque es el que recomienda la OMS, su elevado precio en comparación con los demás lo hace inaccesible para numerosos países en desarrollo.

En cualquier caso, se aconseja respetar escrupulosamente la duración del tratamiento aunque los síntomas hayan desaparecido, para evitar así que los parásitos sobrevivan y permanezcan en el organismo. Si se trata a tiempo con los medicamentos adecuados, el paludismo es perfectamente curable.

Escrito por Rayzza Burgo
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