Artrosis: definición, síntomas, tratamiento, causas y consejos
Artrosis: definición, síntomas, tratamiento, causas y consejos

Artrosis: definición, síntomas, tratamiento, causas y consejos

La artrosis es una enfermedad que afecta a las articulaciones y conduce a la aparición de dolores y de dificultades capaces de incapacitar seriamente a las personas que la sufren.

Definición: ¿qué es la artrosis?

También llamada artropatía crónica degenerativa. Hoy en día, la definición de artrosis más extendida es la de enfermedad articular. Pero muy a menudo está relacionada con en el envejecimiento y aparece al igual que la discopatía, por lo tanto, sólo a partir de una cierta edad.

Esta enfermedad se traduce en una degeneración del cartílago que recubre las extremidades óseas de las articulaciones. Éste pierde espesor, se fisura y termina por desaparecer, lo que provoca disfuncionamientos en las articulaciones, cuyos huesos ya no se deslizan bien el uno sobre el otro. Hoy en día, se ignora la causa real de esta destrucción, pero se han evocado varios factores.

Las causas de la artrosis

La edad es una, pero la artrosis también puede estar relacionada con una disfunción metabólica, un exceso de presión o una fragilidad natural del cartílago. De esta manera, las causas de presiones mecánicas sobre las articulaciones como el sobrepeso, llevar con frecuencia cargas pesadas o una actividad física demasiado intensa, pueden incrementar el riesgo de dañar el cartílago y son por lo tanto la causa principal de la artrosis.

Secuelas como fracturas articulares, un esguince mal curado o una luxación también pueden contribuir, como otras enfermedades articulares. Sin embargo, los investigadores han demostrado en algunos casos, un carácter hereditario. La genética y más en particular las mutaciones en ciertos genes desempeñarían, por lo tanto, una función en el desarrollo de la artrosis.

Sin embargo, esto no concierne a todas las formas de la enfermedad. De hecho, esta degeneración puede afectar a diferentes articulaciones, que van desde el hombro hasta la rodilla, pasando por la cadera, la muñeca o incluso el tobillo.

1. ¿Cómo identificar los síntomas de la artrosis?

La artrosis puede afectar a diferentes articulaciones, pero en la mayoría de los casos se manifiesta por la aparición de dolores y de una molestia funcional.

Síntomas: ¿cómo reconocer la artrosis?

Por lo general, los primeros síntomas de la artrosis aparecen después de los 45 años, pero a menudo, la enfermedad empieza mucho antes, permaneciendo silenciosa. Como se ha explicado anteriormente, la artrosis se manifiesta por una destrucción progresiva del cartílago de una articulación. Por lo tanto, es en esta articulación donde aparecerán los signos.

Dependiendo de la localización del daño, los síntomas no serán necesariamente los mismos, al igual que su intensidad, que variará de un individuo a otro. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la enfermedad se caracteriza por la aparición de dolores acompañados de una molestia funcional en la articulación. El dolor se llama «mecánico», ya que se desencadena y se agrava por la movilización de la zona afectada. Por ello, cesa o disminuye, por lo general, tan pronto como la articulación se pone en reposo.

También es menos importante por la mañana y aumenta durante el día para estar en su punto álgido por la noche. A menudo, el dolor puede incluso conducir a dificultades para conciliar el sueño o incluso a despertarse por la noche. La molestia funcional corresponde a dificultades para movilizar la articulación afectada por la artrosis. Ésta está rígida, menos flexible y se pueden escuchar «crujidos».

Diagnóstico de la artrosis: examen clínico y radiológico

Estos signos variarán de un individuo a otro y, evidentemente, dependiendo del nivel de dolor, lo que hace que el doagnóstico de la artrosis sea complicado. En principio, la artrosis rara vez se observa de manera externa en las primeras etapas: las articulaciones no están ni rojas ni calientes. En cambio, pueden estar hinchadas (sobre todo en las rodillas) si se instala un derrame de líquido. A medida que evoluciona la enfermedad, pueden aparecer excrecencias óseas (osteofitos) lo que conduce a deformaciones.

Es la observación de estos diferentes signos lo que permitirá sospechar de la artrosis. La enfermedad no conduce a la aparición de ningún marcador biológico específico (sobre todo en la sangre). Por lo tanto, se necesita una radiografía para confirmar el diagnóstico. Ésta permitirá observar la disminución del espesor del cartílago, así como una condensación ósea en el cartílago.

2. Tratamiento de la artrosis: ¿cómo curar y disminuir los dolores?

Aunque hoy en día la artrosis se ha vuelto el reumatismo más frecuente, no existe ningún tratamiento que permita su curación e impedir la destrucción del cartílago.

La evolución de la artrosis es imprevisible. Puede ser muy rápida y hacer necesario poner una prótesis en menos de 5 años, o ser mucho más lenta y no provocar ninguna incapacitación mayor. Por lo tanto, dependiendo del daño y de la evolución, los tratamientos variarán. Sin embargo, actualmente no existe ninguna terapia que permita curar la artrosis e impedir la destrucción del cartílago.

Diferentes tratamientos médicos para la artrosis

Por lo tanto, los tratamientos existentes sólo son sintomáticos y tienen como objetivo, sobre todo, atenuar el dolor. Para esto, el médico prescribe muy a menudo analgésicos (como el paracetamol). En caso de que aparezca una inflamación, también se puede recurrir a los antiinflamatorios no esteroideos, como la aspirina, o esteroideos como los corticoides. Los tratamientos se pueden administrar por vía oral o en forma de gel y pomadas. Para los corticoides, también se pueden realizar infiltraciones si el daño es importante.

En caso de dolor persistente, existen otros tratamientos, los llamados de acción prolongada conocidos bajo el nombre de «condroprotectores» o «antiartrósicos». Sobre todo se trata de sulfato de condroitina, sulfato de glucosamina, los insaponificables de aguacate y de soja o incluso la diacereína. Alivian más lentamente peor pueden actuar de forma más duradera y ralentizar la evolución de la enfermedad.

Cuando la artrosis afecta a la cadera o a la rodilla, el médico también puede proponer inyecciones de ácido hialurónico, que consiste en inyectar un producto viscoso de composición cercana al líquido sinovial fisiológico. Esto permitirá lubricar la articulación, aliviar el dolor y encontrar una mejor movilidad. También se pude realizar un lavado articular en la rodilla para eliminar los restos cartilaginosos. Sin embargo, la eficacia de estas técnicas es controvertida.

Algunos consejos particularmente útiles para tratar la artrosis

Otras medidas terapéuticas han mostrado su eficacia para aliviar el dolor, como la quiropráctica, la osteopatía, la kinesiología, los masajes, la acupuntura, etc. Pero no ralentizan la evolución de la enfermedad. Además de los tratamientos farmacológicos que se han citado anteriormente, los médicos hacen hincapié en la importancia de las medidas no farmacológicas para aliviar la artrosis.

Entre éstas figuran, sobre todo, poner en reposo la articulación durante los períodos dolorosos. Sin embargo, este reposo no tiene que ser demasiado prolongado, ya que la articulación necesita ser movilizada con regularidad. Para esto, los especialistas aconsejan practicar una actividad física regular pero moderada, a razón de 25 a 30 minutos tres veces por semana. Puede ser caminar, montar en bicicleta, o hacer natación, por ejemplo.

Evidentemente, la intensidad del ejercicio se tiene que adaptar en función del dolor y de la importancia de la molestia. Por otro lado, algunos movimientos o actividades están contraindicados, sobre todo en caso de artrosis en la cadera.

Perder peso para curar la articulación

Añadido a esto, se aconseja perder peso en caso de obesidad o corpulencia, en particular si es la rodilla la que está afectada. Esto permitirá aligerar la carga que pesa en la articulación y reducir los dolores. Si el trabajo causa traumatismos articulares en el origen de la artrosis, se aconseja adaptar el entorno profesional.

Por último, utilizar ayudas técnicas también pueden permitir aliviar el trabajo de las articulaciones: bastones, ortésis (para el pulgar), suelas ortopédicas son a veces útiles para el paciente. Una cirugía en la zona afectada se puede considerar dependiendo de su localización y de la intensidad de la artrosis.

Siendo hoy en día más conocidos los mecanismos de la artrosis, los investigadores tratan en la actualidad de desarrollar medicamentos que permitan bloquear la destrucción del cartílago, de estimular su producción o incluso una técnica que serviría para reemplazar el cartílago alterado. Varios ensayos están todavía en curso.

3. Artrosis cervical: Síntomas y tratamientos para curar el dolor

La artrosis cervical o cervicoartrosis afecta, como su nombre indica, a las articulaciones del cuello. Esta enfermedad es frecuente en las personas mayores de más de 50 años.

Definición de la artrosis cervical

El cuello, y más en particular las vértebras cervicales, forman parte de las zonas que pueden estar afectadas por la artrosis. Entonces se habla de artrosis cervical o de cervicoartrosis. Esta enfermedad se caracteriza por una destrucción progresiva de los cartílagos que se encuentran en las articulaciones entre las vértebras cervicales. Es frecuente en los individuos de 50 años y alcanza a más del 90% de las personas de más de 80 años.

Sin embargo, no siempre está acompañada de síntomas y, por lo tanto, puede ser silenciosa, ya que sólo se identifica por medio de radiografías de la zona cervical. Las causas de esta enfermedad siguen siendo confusas, aunque el desgaste mecánico del cartílago desempeña una función en su aparición. De esta manera, un movimiento excesivo del cuello, o por el contrario una inmovilización demasiado, prolongada podría favorecer una destrucción progresiva, pero también intervienen otros factores.

Síntomas de la artrosis cervical

Si los síntomas varían de una manera considerable de un individuo a otro, la artrosis cervical se manifiesta en algunas personas por la aparición de una molestia y un dolor localizados en el cuello. Llamada «cervicalgia» a menudo el dolor es crónico y difuso. También puede extenderse a la cabeza, los hombros y la espalda. A veces, la artrosis provoca una compresión de los nervios del brazo, lo que conduce a la aparición de un dolor en el brazo.

El dolor está acompañado por una rigidez de la nuca que progresivamente perderá movilidad. Se pueden escuchar crujidos y también se puede sentir hormigueo o incluso un entumecimiento. En los casos más evolucionados, la artrosis puede conducir a la compresión progresiva de la médula espinal (mielopatía) y a la aparición de dificultades para caminar, una ligera parálisis y una alteración de la sensibilidad.

La enfermedad también puede provocar una compresión de los vasos cerebrales que provocan dolor de cabeza con vértigos o acúfenos.

Tratamiento de la artrosis cervical

Sea cual sea su localización, no existe ningún tratamiento para curar la artrosis. Por lo tanto, los medicamentos actuales tienen como objetivo atenuar los dolores y la rigidez del cuello. Para esto, el médico prescribe muy a menudo analgésicos como el paracetamol, que ayudará a aliviar los dolores. Para limitar los síntomas y el nivel de la inflamación, también se pueden prescribir los antiinflamatorios no esteroideos, pero se tienen que utilizar con precaución.

Además de los tratamientos por vía oral, se pueden aplicar cremas antiinflamatorias en la zona afectada. En cuanto a la cirugía, ésta está reservada para las formas más severas de artrosis cervical. En todos los casos, el tratamiento se tiene que complementar, sin embargo, con medidas paramédicas como practicar ejercicios adaptados. Éstos últimos movilizarán la articulación, favorecerán la regeneración del cartílago y de esta manera, se frenará la evolución de la enfermedad.

Para el cuello, también se aconseja utilizar una almohada adaptada para evitar las posiciones donde el cuello permanece estático demasiado tiempo, delante de la pantalla de un ordenador o la televisión, por ejemplo.

4. Artrosis de espalda y artrosis lumbar: Síntomas y tratamientos para disminuir el dolor

La espalda también puede verse afectada por la artrosis. Dependiendo de su localización, se habla de artrosis dorsal o más específicamente de artrosis lumbar.

Definición de la artrosis lumbar o lumboartrosis

La artrosis puede afectar a diferentes tipos de articulaciones. Al igual que la artrosis que puede afectar a las de las vértebras del cuello, otras zonas situadas en la espalda pueden, por lo tanto, estar también afectadas. Es lo que se conoce como artrosis dorsal o artrosis lumbar (lumboartrosis) cuando la enfermedad está situada más específicamente en la zona lumbar (parte inferior de la espalda). Es la más frecuente de las formas de artrosis.

Al igual que para las otras localizaciones, se caracteriza por la degeneración progresiva del cartílago o del disco situado entre las vértebras (a menudo entre la 4ª y la 5ª). Esto viene acompañado de una inflamación crónica que provocará una mala alimentación de la región vertebral y, de esta manera, acelerará el envejecimiento de las células. El cartílago o el disco vertebral se regenerará mal y se deteriorará de manera progresiva, no completando bien su función.

Síntomas de la artrosis lumbar

Puesto que las vértebras están sometidas a presiones importantes, la artrosis conducirá rápidamente a la aparición de signos característicos. En la mayoría de los casos se trata de un dolor que aparece en la espalda, más alto en los casos de artrosis dorsal y más bajo en los casos de artrosis lumbar. Al igual que en las otras formas, el dolor es mecánico, es decir, que se acentúa cuando se moviliza la espalda y se intensifica durante el día.

También pueden perturbar el sueño y está acompañada, en particular en la zona lumbar, de una molestia funcional. La parte inferior de la espalda es más rígida, es más difícil de mover. Pero la intensidad de la molestia varía de un individuo a otro y dependiendo del grado de alcance. Al igual que para la artrosis cervical, la enfermedad puede conducir a una compresión de ciertos nervios y, por lo tanto, a una difusión del dolor a otras zonas.

En los casos más graves, la artrosis también puede provocar una compresión de la médula espinal y provocar la aparición de dolores en las piernas, una molestia al caminar o una ligera parálisis.

Tratamiento de la artrosis lumbar

Una vez que el cartílago ha empezado a deteriorarse, la artrosis no se puede curar. Sin embargo, los tratamientos prescritos por el médico permiten aliviar el dolor y reducir la inflamación. Se trata a base de analgésicos generales como el paracetamol y antiinflamatorios (con o sin cortisona) que se tienen que tomar por vía oral o se pueden aplicar en forma de pomada.

Además del tratamiento farmacológico, también se aconseja recurrir a la kinesioterapia para estimular la movilidad de la espalada y reforzar los músculos paravertebrales. En caso de dolor, es bueno reposar la espalda, pero también es importante practicar una actividad física regular y moderada. Algunas «prótesis» como un cinturón lumbar pueden ayudar a mantenerse mejor.

Cuando el daño es importante, el médico puede proponer que se recurra a la cirugía para retirar el disco afectado, pero la intervención puede provocar complicaciones.

5. Artrosis de cadera: Síntomas y tratamientos para atenuar el dolor

La cadera es otra articulación que puede verse afectada por la artrosis. Pero ésta es más rara, puesto que sólo representa el 10% de las formas de la enfermedad.

Definición de la artrosis de cadera

La artrosis de cadera, también llamada coxartrosis, es la enfermedad más frecuente que afecta a esta articulación. Esta forma de artrosis afecta del 10 al 15% de la población y a más del 70% después de los 70 años. Se caracteriza por una degeneración del cartílago de la articulación situado en la parte superior del muslo, entre el fémur y la pelvis.

Por lo general, ésta está provocada por un exceso de presión sobre el cartílago que se deteriorará poco a poco: pequeños fragmentos se desprenden poco a poco de la cavidad articular, lo que provoca una inflamación progresivamente. El daño se propagará a todas las estructuras de la articulación y sobre todo al hueso. Junto con la artrosis de rodilla, la coxartrosis forma parte de las formas más invalidantes.

Los síntomas de la artrosis de cadera

De hecho, la disfunción de la articulación provoca una molestia importante para caminar. Los pacientes empiezan a cojear ligeramente y tienen problemas para subir y bajar escaleras, y para apoyarse en la pierna. Pero la enfermedad también se caracteriza por la aparición de un dolor en el pliegue de la ingle y que irradia hacia la cara anterior del muslo. También puede aparecer en los glúteos e irradiar detrás del muslo.

La artrosis de cadera puede estar favorecida por ciertas actividades deportivas (fútbol, baile, etc.) o profesionales (obreros, agricultores). Por lo general, la evolución es lenta, puesto que se efectúa durante unos quince años.

El tratamiento de la artrosis de cadera

El tratamiento consiste en administrar analgésicos para reducir el dolor y antiinflamatorios para limitar la inflamación. También se pueden realizar infiltraciones a base de cortisona, pero no siempre están indicadas. Esto tiene que estar complementado por tratamientos no farmacológicos como una rehabilitación y kinesioterapia.

Añadido a esto, es preferible evitar toda actividad deportiva demasiado importante excepto montar en bicicleta y la natación. En caso de sobrepeso, perder algunos kilos puede permitir aliviar la articulación. Se puede considerar una cirugía cuando la molestia se vuelve demasiado importante: consiste en colocar una prótesis total de la cadera.

6. Artrosis de dedos y de mano: Síntomas y tratamientos para curar los dolores

La artrosis de los dedos forma parte de las formas más frecuentes de la enfermedad, en particular en las mujeres. Del 80 al 90% de las personas mayores de 70 años se ven afectadas.

Definición de la artrosis de mano

Puesto que los dedos de las manos están especialmente solicitados a diario durante toda la vida, sus articulaciones se ven con frecuencia afectadas por la artrosis. Puede tratarse de articulaciones de las falanges, de las que están situadas entre los dedos y la mano o incluso de las de la muñeca. Las mujeres de más de 50 años (después de la menopausia) son las que están más afectadas, pero el riesgo de aparición de la enfermedad aumenta con la edad en ambos sexos.

Al igual que con otras formas, la artrosis de los dedos y de la mano se caracteriza por un deterioro progresivo del cartílago situado en una articulación. La evolución es lenta y se lleva a cabo en varios años, lo que conduce a una alteración de esta articulación. De manera progresiva, el cartílago se vuelve rugoso y no cumple bien su función. Por lo tanto, las zonas afectadas se vuelven más difíciles de mover.

Síntomas de la artrosis de mano

Los síntomas de este tipo de artrosis son una rigidez de los dedos (más intensa en el momento de levantarse y después de un período de reposo) y una falta de fuerza para coger o agarrar objetos. La enfermedad también se manifiesta por dolores en los dedos, de la mano o de la muñeca cuando las articulaciones están solicitadas mucho tiempo o por trabajos importantes.

A causa de esta inflamación causada por el deterioro del cartílago, también pueden aparecer un enrojecimiento y una hinchazón, pero a menudo son discretos. En cambio, la artrosis puede conducir a la aparición de deformaciones en las pequeñas articulaciones de los dedos que son visibles y características. Por lo general, estos síntomas tardan varios años en aparecer.

Una vez presentes, se vuelven relativamente incapacitantes, lo que causa molestias para realizar ciertos gestos diarios. Aunque deformadas, algunas articulaciones pueden no ser dolorosas, y ocurre que los dolores que han aparecido al inicio desaparecen en algunos años. Pero la enfermedad sigue progresando.

Tratamiento para la artrosis de mano

La artrosis de las manos y de los dedos es delicada de tratar. Como para los otros tipos, no existe ningún tratamiento curativo, solamente tratamientos que aliviarán los síntomas. Contra el dolor, es posible recurrir a analgésicos como el paracetamol. Si es más intensa, se pueden utilizar analgésicos más potentes.

Estos se pueden combinar con antiinflamatorios locales que, como su nombre indica, permitirán reducir la inflamación en la articulación afectada. Si los brotes de dolor son importantes, el médico puede prescribir antiinflamatorios no esteroideos.

Además de los medicamentos, se aconseja tratar bien las articulaciones afectadas evitando someterlas a esfuerzos demasiado intensos. Pero sobre todo, hay que mantener a éstas últimas con el suficiente movimiento. Algunos ejercicios permiten trabajar con suavidad las articulaciones para reforzar los músculos.

La kinesioterapia o llevar una prótesis (sobre todo en el pulgar) también se pueden recomendar. La cirugía se puede proponer de manera excepcional en los casos más severos.

7. Artrosis de rodilla : Síntomas y tratamientos para atenuar el dolor

La artrosis de rodilla o gonartrosis, es una de las más comunes e invalidantes. Afecta al 65% de las personas de más de 65 años y al 80% de más de 80 años.

Definición de la artrosis de rodilla

Las rodillas forman parte de las articulaciones más solicitadas a diario, especialmente teniendo que soportar el peso del cuerpo. De esta manera, están frecuentemente afectadas por la artrosis que está favorecida por la edad, anomalías estructurales u otros factores como el sobrepeso. En cambio, el envejecimiento normal del cartílago durante la vida no puede provocar artrosis por sí solo. A partir de los 80 años, se estima que el 80% de las personas están afectadas por artrosis de rodilla.

Ésta se caracteriza por un deterioro excesivo del cartílago de la articulación de la rodilla. Muy a menudo, se trata de la articulación, entre el fémur y la tibia pero la que está situada entre la rótula y el fémur también puede verse afectada. En el 15 ó el 20% de los casos, las dos localizaciones están asociadas. Por lo general, la artrosis afecta a las dos rodillas y evoluciona progresivamente, hacia el alcance de todas las estructuras de la articulación, en particular del hueso que se encuentra debajo del cartílago.

Los síntomas de la artrosis de rodilla

Los síntomas de la enfermedad son la aparición de dificultades para caminar, para subir y bajar escaleras, o para practicar deportes. Al utilizar el cartílago, la articulación se vuelve más difícil de mover, lo que perturba los movimientos diarios. Estas dificultades están acompañadas de dolores que se producen durante la movilización de la rodilla. A veces aparecen crujidos.

Por lo general, desaparecen durante el reposo y no se despiertan durante la noche, excepto en los cambios de postura. Pueden aparecer brotes inflamatorios que conducen a una hinchazón de la rodilla y a una intensificación del dolor. La evolución de la artrosis varía de una persona a otra y puede ser más o menos lenta.

Pero los síntomas hacen que la artrosis sea particularmente invalidante cuando los dolores y la molestia son importantes. La enfermedad se confirma por una valoración de la movilidad de la rodilla y una observación de las condiciones de aparición del dolor. Una radiografía confirma el diagnóstico y permite determinar la zona afectada.

El tratamiento de la artrosis de rodilla

La artrosis no se puede curar, pero un tratamiento médico y un buen estilo de vida pueden ralentizar la evolución de la enfermedad. Por lo general, tomar medicamentos analgésicos (paracetamol o antiinflamatorios no esteroideos) es necesario para atenuar el dolor y calmar la inflamación.

En los casos más severos, se pueden considerar las inyecciones de ácido hialurónico o las infiltraciones de corticoides. Además de los tratamientos, se aconseja poner en reposo la rodilla en caso de dolor, pero movilizarla de manera regular sin someterla a esfuerzos demasiado importantes. Algunas actividades físicas pueden permitir que funcione con suavidad.

En caso de obesidad, la pérdida de peso puede ayudar a aliviar la rodilla. Ejercicios de rehabilitación o de kinesioterapia pueden permitir superar algunas dificultades, como el empleo de ciertas ayudas técnicas.

Uso de la cirugía en casos importantes

Contra la artrosis de rodilla, se puede considerar una cirugía, pero solamente en caso de que fracasen los tratamientos farmacológicos. Se elegirá dependiendo del estado del paciente y del nivel de alcance. Puede tratarse de un lavado articular para eliminar las micropartículas que provocan la inflamación de la articulación o más invasiva, una osteotomía que consistirá en corregir la desviación del ángulo de la pierna para reequilibrar la rodilla.

También es posible reemplazar la articulación por una prótesis, de la que existen varios tipos. Esto permite muy a menudo reencontrar una movilidad de flexión casi completa y una vida cotidiana normal, como subir y bajar escaleras.

8. Artrosis de pie: Síntomas y tratamientos para disminuir el dolor

La artrosis del pie y del tobillo es relativamente rara en contraste con las otras formas. Puede afectar a diferentes articulaciones.

Definición de artrosis de pie

Aunque el pie es una zona rica en articulaciones solicitadas, rara vez se ve afectada por la artrosis como la cadera o la rodilla, por ejemplo. Muy a menudo, la enfermedad aparece en las personas que presentan una malformación en el pie o en los deportistas que solicitan mucho estas articulaciones. Pero los traumatismos, como los esguinces, también pueden favorecer la aparición de la artrosis.

La enfermedad puede afectar a diferentes articulaciones, desde las presentes en los dedos de los pies hasta las del tobillo. A menudo afecta al primer dedo del pie. Se caracteriza por un deterioro progresivo del cartílago de la articulación que perturbará su funcionamiento normal.

Lo síntomas de la artrosis de pie

La artrosis se presenta a menudo bajo la forma de una deformación en el dedo gordo del pie. Está ladeado hacia los otros y su base aumenta de volumen. No hay ningún signo particular para la artrosis de tobillo.

Además de este síntoma físico, la enfermedad conduce a la aparición de una rigidez en los dedos del pie (o del tobillo) y a molestias funcionales. Las articulaciones son más difíciles de mover sobre todo al caminar. También aparecen dolores, progresivamente durante el día, aumentando las molestias.

A diferencia de la artrosis de rodilla o de cadera, la evolución de esta enfermedad rara vez se realiza por brotes inflamatorios. De esta manera, es más bien lenta pero la artrosis puede ser particularmente invalidante si el dolor o la molestia es intensa.

¿Qué tratamientos para la artrosis de pie?

La artrosis no se puede curar, pero se trata combinando terapias farmacológicas y respetando algunos consejos. Sin embargo, el tratamiento dependerá de las lesiones que se observen. En la mayoría de los casos, el médico prescribe analgésicos y antiinflamatorios para reducir los síntomas y sobre todo el dolor.

También son útiles las sesiones de kinesioterapia para movilizar la articulación y reforzar los músculos del pie. En caso de dolor, se aconseja poner el pie en reposo, con la condición de que no permanezca así demasiado tiempo. Si la molestia y el dolor son importantes, el médico puede prescribir infiltraciones locales de corticoides.

En caso de artrosis severa, se puede considerar una intervención quirúrgica. Al mismo tiempo, puede ser necesario consultar a un podólogo para confeccionar plantillas especiales y adaptarlas.

9. Cura termal para paliar la artrosis: una solución eficaz para curar las crisis

Además de los medicamentos y de la kinesioterapia, existen otros métodos para aliviar las crisis de artrosis: las curas termales, en particular, han demostrado una cierta eficacia en los pacientes que sufren esta enfermedad.

Todos ellos están fuertemente recomendados, sobre todo en caso de pacientes que presenten poliartrosis (artrosis que afecta a más de 4 articulaciones).

Las curas termales para paliar la artrosis

Aunque los tratamientos termales son para algunos síntomas de relajación y de bienestar, pueden permitir sobre todo aliviar un gran número de dolores y algunas enfermedades, de entre las cuales se encuentra la artrosis. En la actualidad, no existe ningún tratamiento para curar a ésta última. Por lo tanto, el tratamiento se centra esencialmente en aliviar el dolor y la molestia en la articulación afectada.

En la mayoría de los casos, son los medicamentos y las sesiones de kinesioterapia lo que se prescribe, pero el tratamiento termal también ha demostrado su eficacia para aliviar a los pacientes, sobre todo a los que sufren de artrosis de rodilla, de espalda o de cadera. De una duración de unos días a varias semanas, la estancia puede incluir tratamientos variados en función de los establecimientos: baños calientes, baños de vapor, masajes, aplicaciones de barro o incluso duchas a presión.

Estos tratamientos combinan el agua termal y el calor para reducir los síntomas de la artrosis. Ejercicios realizados en una piscina con los consejos de un profesional también permiten movilizar suavemente la articulación. En la mayoría de los pacientes, el tratamiento permite disminuir el dolor y encontrar una mejor movilidad en la zona afectada. También se observa con frecuencia una bajada en el consumo de medicamentos.

Un tratamiento natural reconocido por los médicos

Hoy en día, cada vez más médicos reconocen la eficacia del tratamiento termal como tratamiento para la artrosis. Además de con los demás tratamientos, algunos establecimientos proponen a sus clientes recibir consejos acerca del estilo de vida para vivir mejor a diario con la artrosis y, de esta manera, hacer que la enfermedad sea menos invalidante.

Por otro lado, desde hace algunos años, la Seguridad Social acepta reembolsar parcialmente las estancias de los tratamientos termales, en algunas condiciones. El tratamiento tiene que estar sobre todo prescrito por el médico como «tratamiento de artrosis», se tiene que realizar en un establecimiento autorizado y vinculado a la seguridad social y tiene que durar 18 días.

Escrito por Macarena Simal
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