Endometriosis: síntomas, tratamiento, consecuencias. Todo lo que necesitas saber

Endometriosis: síntomas, tratamiento, consecuencias. Todo lo que necesitas saber

Qué es, cuáles son sus síntomas, cómo tratarla, sus consecuencias... ¿se puede prevenir? La endometriosis es una enfermedad ginecológica bastante frecuente que puede ser un verdadero sufrimiento diario para las mujeres que la sufren. Pero, ¿de qué se trata exactamente? ¿Cuáles son los síntomas y tratamientos de esta enfermedad? Y ¿cuál es la causa? a continuación intentaremos dar respuesta a todas estas preguntas.

La endometriosis figura entre los trastornos ginecológicos más frecuentes, de hecho del 5 al 10% de las mujeres en edad reproductiva se ven afectadas y la enfermedad está presente en aproximadamente el 40% de las mujeres que padecen dolores pélvicos, especialmente durante la menstruación. Esta patología recibe su nombre del endometrio, la mucosa que reviste el interior del útero.

Qué es la endometriosis y cómo podemos definirla

Al final del ciclo menstrual, si no ha habido fecundación, el endometrio se deteriora, «sangra» y se evacúa con las menstruaciones o reglas. Se habla de endometriosis cuando el tejido similar al de la mucosa uterina se forma fuera del útero. Y esta localización anormal plantea un problema, ya que estos tejidos parecidos al endometrio también son sensibles a las hormonas ováricas.

Por consiguiente, se comportarán como la mucosa uterina frente al ciclo menstrual: al final de cada ciclo, los tejidos se destruirán. Sin embargo, la sangre y las células endometriales no tendrán ninguna vía de extracción a diferencia de en el útero, y por lo tanto, proliferarán localmente. Esto irritará los órganos circundantes, creará cicatrices fibrosas incluso formará quistes a largo plazo.

En las mujeres que padecen endometriosis, los tejidos anormales se forman más a menudo en los ovarios, los ligamentos que soportan el útero, las trompas de Falopio y en la superficie exterior del útero. También pueden formarse en los órganos adyacentes, los intestinos, la vejiga o los riñones, y más excepcionalmente en órganos más alejados del útero como los pulmones.

Los síntomas más frecuentes de un paciente con endometriosis

La endometriosis se descubre a menudo entre los 25 y los 40 años, debido a dolores intensos en el bajo vientre o un problema de infertilidad. Efectivamente, entre un 30% y un 40% de mujeres con endometriosis pueden tener problemas para conseguir un embarazo. Pero los síntomas de la endometriosis no son sistemáticos y varían de una mujer a otra. Algunas ni siquiera tienen síntomas.

El síntoma más común de la endometriosis es el dolor:

-    reglas dolorosas (dismenorrea)

-    dolores durante las relaciones sexuales (dispareunia)

-    dolores pélvicos frecuentes

-    una defecación dolorosa, una dificultad para orinar (disuria)

-    dolores lumbares, abdominales (umbilicales…) o pélvicos

Estos síntomas de la endometriosis, pueden estar acompañados por signos menos específicos como:

-    una sensación de malestar general

-    dolores abdominales difusos

-    una sensación de pesadez abdominal

-    una falta de impulso vital

-    una fatiga crónica

-    cambios de humor

-    sangre en las heces o en la orina

La endometriosis y sus causas más comunes

Las causas de la endometriosis siguen siendo actualmente imprecisas pero se avanzan varias teorías. La principal evoca a lo que se conoce como «flujo retrógrado». Durante las menstruaciones, el tejido endometrial que tiene que ser excretado es expulsado a través de contracciones musculares. Pero en algunos casos, el flujo se invertiría e iría desde las trompas de Falopio hacia los ovarios. Esto podría entonces traer células endometriales fuera del útero, en los ovarios y en la cavidad pélvica.

Sin embargo, el flujo retrógrado no es la única causa de la endometriosis, ya que está presente en algunas mujeres que, sin embargo, no son víctimas de la enfermedad. Otra teoría se basa en los trastornos del sistema inmunitario. Esta hipótesis sugiere que el cuerpo ya no podría ser capaz de detectar y destruir el tejido endometrial que se encuentra en el exterior del útero.

Esta teoría se apoya en el hecho de que se han observado diferencias notables en el sistema inmunitario de las mujeres que padecen endometriosis, pero su significado todavía es desconocido. Otra hipótesis sugiere que algunas células situadas fuera del útero se transformarían en células endometriales bajo el efecto de factores genéticos o ambientales.

De hecho, las investigaciones han permitido comprobar que la endometriosis tendría uncomponente genético, las hijas y hermanas de mujeres víctimas de endometriosis son ligeramente más propensas a la enfermedad.

Cómo tratar y luchar contra la enfermedad de la endometriosis

Es importante consultar a un médico ante el menor síntoma de la enfermedad, ya que la endometriosis tiene tratamiento y es mejor cuando se la diagnostica pronto. En la medida en que los síntomas mencionados pueden traicionar a otro trastorno del sistema reproductor, como la presencia de quistes, una ecografía pélvica permite detectar rápidamente la enfermedad.

Una vez que se confirma el diagnóstico, el médico prescribirá un tratamiento en función del estado del paciente. Un tratamiento a base de medicamentos con la ayuda de analgésicos y antiinflamatorios puede prescribirse para aliviar los dolores pélvicos. Pero estos medicamentos no tratan el problema y pueden acoplarse a un tratamiento hormonal, que actúa bloqueando la producción de hormonas por los ovarios, lo que reduce el sangrado.

En caso de que los tratamientos a base de medicamentos fracasasen o que habláramos de una endometriosis severa, se puede considerar una cirugía conservadora. Ésta consiste en retirar las excrecencias endometriales, los tejidos cicatriciales y las adherencias que a menudo son el origen de la infertilidad preservando el útero y los ovarios por medio de la laparoscopia (inserción de un tubo en el abdomen, equipado con una cámara y un láser para quemar los tejidos).

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Después de la operación, del 70 al 100% de las pacientes dicen estar aliviadas inmediatamente, sin embargo, el dolor y las lesiones pueden reaparecer después de un tiempo en algunas mujeres. En los casos más extremos, una cirugía radical puede ser una solución. La histerectomía consiste en retirar el útero y los ovarios para evitar toda estimulación hormonal.

Sin embargo, esta operación causa menopausia y esterilidad permanente, por lo que sólo se la considera en los casos más serios y como último recurso.

Ana Blasco
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