Dispraxia: dispraxia verbal, síntomas y tratamiento
Dispraxia: dispraxia verbal, síntomas y tratamiento

Dispraxia: dispraxia verbal, síntomas y tratamiento

La dispraxia es un trastorno del aprendizaje caracterizado por una mala coordinación de los gestos y de problemas de orientación en el espacio. Existen varios tipos de dispraxia: dispraxia viso-espacial y dispraxia verbal.

Definición: ¿qué es la dispraxia?

La dispraxia corresponde, por definición a un trastorno de la planificación de los gestos y de las actividades voluntarias. Se trata de una torpeza patológica resultante de un trastorno de la zona cerebral responsable de la motricidad. Forma parte de los trastornos específicos del aprendizaje, como la dislexia, la disfasia o la discalculia.

Muy a menudo, la dispraxia se manifiesta por dificultades para situar los elementos en el espacio, para orientarse o para organizar la mirada. Entonces se habla de dispraxia viso-espacial. Un niño también puede mostrar trastornos del desarrollo de la coordinación (TDC) o trastornos del lenguaje (dispraxia verbal).

La dispraxia es un trastorno relativamente común. Entre el 3% y el 7% de los niños de entre 5 y 11 años se ven afectados por la patología.

Síntomas de la dispraxia:

La dispraxia presenta los siguientes síntomas:

- Mala coordinación de los gestos voluntarios

- Torpeza

- Dificultades para orientarse en el espacio

- Dificultades para dibujar y escribir

- Dificultades para utilizar objetos (tijeras, regla, compás…)

- Dificultades para realizar puzles y juegos de construcción

- Cansancio al aprender nuevos gestos

Estos síntomas se traducen por una falta de autonomía del niño. De hecho, para él es difícil efectuar tareas simples como vestirse, atarse los zapatos o cortarse la carne. También puede aislarse de sus compañeros por su incapacidad para participar en ciertos pasatiempos.

Diagnóstico de la dispraxia

Por lo general, el diagnóstico de la dispraxia lo efectúa un pediatra o el médico de la escuela. Un reconocimiento médico completo, incluyendo exámenes neurológicos, ortofónicos o ergoterápicos, permite, de esta manera, determinar si se trata de una dispraxia y descartar otras patologías potenciales.

Realizado por un equipo de varios médicos (pediatra, neurólogo, psicólogo, ortofonista…), este reconocimiento también permite establecer el mejor tratamiento posible.

Tratamiento de la dispraxia

El tratamiento de la dispraxia se basa en la atención individualizada compuesta de varias disciplinas: ergoterapia, ortofonía, psicomotricidad, ortoptica… Por lo general, esta rehabilitación está acompañada de un apoyo psicológico, así como de una asistencia para vivir con la patología diariamente, sobre todo en clase.

El ordenador también puede mostrarse una herramienta valiosa, puesto que su utilización es mucho más simple para un niño con dispraxia que escribir a mano.

Escrito por Macarena Simal
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