Diplejía espástica: características, síntomas, causas, tratamiento

Diplejía espástica: características, síntomas, causas, tratamiento

Qué es la diplejía espástica, sus síntomas, causas y tratamiento. La diplejía espástica es una enfermedad neurológica infantil que se caracteriza por la parálisis de las extremidades superiores o inferiores. Esta enfermedad afecta a los bebés prematuros o a los que han sufrido un traumatismo durante el parto.

Qué características tiene la diplejía espástica

La diplejía espástica, también llamada enfermedad de Little o diplejía crural, es un trastornoneurológico infantil. Los niños que nacen con esta enfermedad sufren una parálisis en las extremidades inferiores de mayor o menor consideración y, a veces, en las extremidades superiores.

La diplejía espástica es una de las enfermedades que en España agrupamos bajo el nombre de «parálisis cerebral», que incluye las patologías neurológicas no progresivas.

Los síntomas de la diplejía espástica

Los primeros signos de la diplejía espástica no se suelen detectar hasta que el niño cumple un año de vida, cuando se pueden evaluar las primeras anomalías del desarrollo psicomotor.

El síntoma más característico de la diplejía espástica es la parálisis de los miembros inferiores o superiores. Algunos niños llegarán a poder caminar sin ayuda, otros necesitarán la ayuda de un andador, mientras que otros tendrán que desplazarse en silla de ruedas.

Además de esta parálisis de mayor o menor consideración, la diplejía espástica se manifiesta con otros síntomas:

- Rigidez de las extremidades inferiores (a veces superiores).

- Espasmos musculares.

- Dificultad para realizar algunos movimientos.

- Postura anormal de los miembros en reposo.

- Movilidad reducida.

- Deformidades óseas (incluyendo el pie) que a menudo provocan dolor en adultos.

- Dificultad con las habilidades motoras finas.

Qué causa una diplejía espástica

La diplejía espástica, a diferencia del síndrome de West, es causada por un daño en el cerebro que afecta principalmente a los bebés que nacen prematuramente. Los embarazos con gemelos también corren un alto riesgo, ya que suelen causar nacimientos prematuros. Un parto difícil durante el cual el bebé ha sufrido una deficiencia de suministro de sangre también puede causar una diplejía espástica.

La diplejía espástica tiene en común con las otras formas de parálisis cerebral en que normalmente en muchas ocasiones las causas se desconocen y en otros no se llega a relacionar con nada en concreto. Por lo tanto, y como ya hemos explicado, lo que hace que vuestro hijo o hija tenga una diplejía es algún lesión que ha tenido lugar en alguna parte específica del cerebro. 

Algunas de estas causas pueden ser:  

-Asfixia neonatal, o lo que es lo mismo, la falta de oxígeno en el cerebro del niño o niña. Esta por desgracia es la causa que más veces se da en los menores con este tipo de problema y suele ser debido principalmente a complicaciones sucedidas durante el momento de dar a luz.    

-Prematuridad. Este es otro factor importante a la hora de sufrir una diplejía espástica, ya que los bebés nacidos de forma prematura y con muy poco peso, inferior a los 2500 gramos, son más propensos a padecer esta enfermedad.   

-Otro tipo de causas: existen otro tipo de causas que pueden llevar a un recién nacido a padecer la diplejía espástica como puede ser algún tipo de infección maternala rubéola o la fiebre alta durante la gestación.  

En muchos casos, el proceso de diagnosticar una diplejía espástica puede ser una tarea complicada que puede demorarse en el tiempo, aunque hay signos que pueden indicarnos que nuestro hijo u hija tiene problemas para moverse con sus piernas si vemos que a la hora de gatear, caminar o sentarse lo hace de una manera poco natural.   

El pronóstico de la diplejia espástica 

La diplejia espástica es al igual que la hemiplejía una de las afecciones más comunes en la parálisis cerebral, ya que representan un 30 % del total de todos los casos. 

-Habilidad para caminar: la mayoría de niños que tienen este diagnóstico se encuentran dentro de los niveles I, II y III de la GMFCS (98%), mientras que solo el 2% de ellos están en los niveles IV y V.

¿Qué quiere decir todo esto? Pues que los niños que cuenten con una diplejia espástica pueden llegar a caminar sin muchos problemas o restricciones, pero pueden tener alguna limitaciones como saltar o correr (dentro del nivel I), caminar por la calle (nivel II) o necesitan que les echen una mano para caminar como puede ser el uso de muletas o bastón (nivel III). 

En definitiva, los niños con diplejia espástica pueden tener mucha independencia de movimientos, eso sí, normalmente empiezan a caminar mucho después que el resto de niños con un desarrollo más común o que no tienen ningún problema motor. Y todo ello es causas de las problemas que tienen para mantener el equilibrio, la desalineación de sus músculos y articulaciones, etc. 

-Habilidad manual: aunque normalmente la diplejia espástica afecta a las extremidades inferiores, las manos también pueden sufrir algún tipo de limitaciones. Los casos más comunes de niños con diplejia están en los niveles I y IV de la Clasificación de la Habilidad Manual (MACS). Normalmente tienen alguna reducción en la velocidad de la ejecución del movimiento y en su día a día puede ser un problema si sus actividades no han sido previamente adaptadas.  

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Diplejía espástica y su tratamiento

El daño cerebral es irreversible, por lo que no existe ningún tratamiento que cure la diplejía espástica. Sin embargo, existen terapias que pueden ayudar a que la vida del niño sea más fácil. Diferentes profesionales como fisioterapeutas, logopedas, psicomotricistas, terapeutas ocupacionales y psicólogos pueden ayudar al niño a optimizar las posibilidades motrices.

La rehabilitación, que puede mantenerse durante toda la vida, permite también reducir las deformaciones ortopédicas. En algunos casos de pacientes con diplejía espástica también es posible que el especialista proponga operaciones quirúrgicas, por ejemplo, para alargar los tendones cuando el niño crece. Cuando el niño ya se ha desarrollado por completo, también se pueden realizar cirugías de cadera, de pies, de rodillas o de la columna vertebral para estabilizar las deformidades de los huesos. No obstante, las operaciones se desaconsejan en los adultos.

• Francisco Ceballos Gomez
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