Kashafali, el atleta que huyó de la Guerra del Congo conquistó Tokyo

El velocista noruego se llevó la medalla de oro en 100 metros lisos con discapacidad visual.

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EstosJuegos Paralímpicos de Tokyo 2020 nos están dejando mostrando la cara más humana del deporte. Más allá de las 30 medallas que ya ha conseguido España (a solo una de las 31 conseguidas en Río de Janeiro), estamos descubriendo historias de deportistas que nos dejan fascinados.

Hoy hablamos de Salum Ageze Kashafali, el atleta que ha logrado una marca histórica en los 100 metros lisos en T12 (con discapacidad visual), 10’43 segundos. Pero su camino hasta aquí comienza hace dos décadas, cuando con 10 años tuvo que huir de la República Democrática del Congo, su país, debido a la Segunda Guerra del Congo o Guerra del Coltán.

Este conflicto armado, iniciado en 1998, tenía a gran parte de la población “esperando a morir, luchando por mantenerse vivos” según relata el propio Kashafali. Cuenta que fue en 2004 cuando, por fin, pudieron escapar del infierno y llegar a Bergen, Noruega. Para él fue “como ganar la lotería, una oportunidad entre un millón”.

Si bien los primeros meses fueron complicados, en un campo de refugiados, pronto encontró todo lo que no tenía en su lugar de origen: “Pasar de mendigar comida a tener un techo es más grande que cualquier cosa que puedas imaginar”. Pero no sabía que la vida le preparaba un nuevo revés: la enfermedad de Stargardt.

En la adolescencia empezó a perder la visión y fue con 17 años cuando no podía ver absolutamente nada. Tocó fondo mentalmente, pero supo sobreponerse y buscar una salida en el atletismo, donde muy pronto comenzó a destacar ganando carreras y campeonatos.

Ahora compagina su trabajo como profesor de matemáticas en Noruega con su pasión por la velocidad. Y parece que el esfuerzo ha dado sus frutos: la marca de 10’43 segundos con la que ha conseguido la medalla de oro para Noruega es un nuevo récord paralímpico, superando en tres centésimas al anterior y a solo una del récord mundial.