La razón por la que hay personas que se desmayan al ver la sangre
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La razón por la que hay personas que se desmayan al ver la sangre

La visión de la sangre puede ser especialmente perturbadora para algunas personas que rápidamente se sentirán enfermas o incluso se desmayarán. Esta reacción se relaciona con la reacción exagerada del cuerpo a lo que detecta como amenaza.

El giro de la cabeza, la visión borrosa, el sudor repentino, la cara pálida, las piernas flácidas, la visión de unas pocas gotas de sangre hace que algunas personas se sientan muy incómodas y a veces incluso se desmayen. Esto se conoce como hematofobia, un miedo irracional a la sangre. Sin embargo, esta fobia se manifiesta de forma muy diferente a otras fobias, que no suelen causar este tipo de sensación extraña. ¿Por qué? Porque el miedo a la sangre implica un mecanismo muy específico.

Perder sangre es un verdadero peligro para el cuerpo. Aunque el riesgo es evidentemente más o menos importante según la cantidad, la visión de la sangre es percibida así por el organismo como una amenaza real que debe requerir una rápida adaptación: el organismo tratará así de limitar las pérdidas lo más posible. Para ello, recurre al sistema nervioso autónomo y, más concretamente, al sistema nervioso parasimpático. Es este último el que se ocupa de todas las actividades involuntarias y reflejas del cuerpo como la respiración, los latidos del corazón, las secreciones gástricas, etc.

Un cerebro menos oxigenado

Ante la pérdida de sangre, este sistema pondrá al cuerpo en un estado que le permita ahorrar este precioso líquido: el ritmo cardíaco se ralentiza, la respiración se hace más lenta y la presión sanguínea disminuye. Esto tiene el efecto de reducir el suministro de oxígeno al cerebro, lo que luego causa el inicio de los síntomas si esta respuesta es significativa o prolongada. Esto se denomina síncope vasovagal (porque está ligada a la acción del nervio del mismo nombre) que puede ser bastante impresionante en caso de desmayo.

Desafortunadamente para algunas personas, esta respuesta excesiva del cuerpo puede aparecer incluso al ver una sola gota de sangre. Pero para otros, también ocurre cuando la persona no es la que está sangrando. Según los especialistas, esto se debe simplemente a nuestras tendencias empáticas: la persona que ve la gota de sangre en otra persona se identifica inconscientemente con ella y, por lo tanto, desencadena el malestar.

Además, este "miedo" puede ser más o menos pronunciado dependiendo de la persona. Algunos se sentirán incómodos con solo imaginar una herida sangrante, mientras que otros permanecerán impasibles si no son ellos los que sangran.

Reaccionar para reducir el malestar

No obstante, hay algunas formas de limitar el malestar y evitar los desmayos. De hecho, los síntomas suelen aparecer gradualmente antes de intensificarse. Por lo tanto, es posible anticipar el malestar y actuar en consecuencia. Por ejemplo, tomar una bocanada de aire fresco o ventilar la habitación a veces puede ayudar a "cambiar de opinión", olvidar la vista de la sangre y reducir los síntomas.

Tensar los músculos, especialmente en las piernas, también puede ser una buena idea para restablecer un flujo sanguíneo más normal. Por otro lado, si el malestar ya está extendido, es mejor sentarse o acostarse con las piernas elevadas para reoxigenar el cerebro adecuadamente.

Escrito por Irene M.F.

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