Hay una "epidemia silenciosa" tras la COVID-19 que afecta a los adolescentes
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Hay una "epidemia silenciosa" tras la COVID-19 que afecta a los adolescentes

Escrito por Irene M.F.

Si bien las autoridades sanitarias llevan varios años advirtiendo sobre esta cuestión, el sedentarismo y la inactividad física de los adolescentes están alcanzando niveles alarmantes. Y el confinamiento no está mejorando la situación, sino todo lo contrario.

En 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya daba la voz de alarma: en todo el mundo, más del 80 % de las personas de 11 a 17 años de edad están poniendo en peligro su salud. Pasan demasiadas horas frente a las pantallas a expensas de la actividad física. Y los diversos confinamientos de este año parecen no haber ayudado nada. En un nuevo comunicado de prensa publicado el 23 de noviembre, la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia (Anses) también está preocupada: dos tercios de los adolescentes franceses ya no se mueven lo suficiente.

Desórdenes alimenticios, desórdenes del sueño...

Por lo tanto, estos jóvenes presentan un preocupante, incluso muy alto, riesgo para la salud, advierte la agencia. El problema de la falta de ejercicio es que también suele ir acompañada de un aumento del sedentarismo. Como recordatorio, se considera que un adolescente no es suficientemente activo cuando hace menos de una hora de actividad física al día. Un estilo de vida sedentario se refiere al tiempo que se pasa sentado o acostado frente a una pantalla fuera de la escuela. Más de 2 horas al día es un riesgo para la salud:

“Los altos niveles de inactividad física, es decir, los largos períodos de tiempo que se pasan frente a las pantallas, se asocian con mayor frecuencia a riesgos de sobrepeso y obesidad en los niños, pero también a trastornos de la alimentación y a la disminución de la calidad del sueño y la calidad de vida, subraya el Anses”.

Según los expertos, el 66 % presenta un riesgo preocupante para la salud, ya que supera los dos umbrales de salud al mismo tiempo. El 49 % presenta un riesgo muy alto para la salud, ya que pasan más de 4,5 horas frente a la pantalla y/o hacen menos de 20 minutos de actividad física al día. Estos niveles de sedentarismo eran particularmente altos entre los más ancianos (entre 15 y 17 años de edad), así como entre los que procedían de entornos menos privilegiados.

Moverse a diario

No es sorprendente que estos riesgos se hayan visto reforzados por los períodos de confinamientoasociados al Covid-19. Sin embargo, incluso practicado en casa, el deporte permite reducir los efectos nocivos de las pantallas. Como nos recuerda la OMS, también mejora el estado cardiorrespiratorio y muscular, la condición ósea y el desarrollo cognitivo, lo cual no es insignificante en un momento en que carecemos de memoria.

Además, acciones simples como caminar - con el perro, pero con cuidado - jugar juegos al aire libre, subir escaleras, estirarse, estar activo en su casa ya ayudan a romper (en parte) los tiempos de estilos de vida sedentarios.


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