Este lago, aparentemente tranquilo, es en realidad el más peligroso del mundo

En el oeste de Rusia, en la región de Cheliábinsk, al sur de los Urales, hay un lago bastante peculiar, en el que le aconsejamos que no te bañes.

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Este lago se llama Karachai, y es donde se entierran los residuos de Mayak, un complejo de almacenamiento y reprocesamiento nuclear que funciona desde 1949. Según un informe del instituto estadounidense Worldwatch sobre los residuos nucleares, este tramo de 45 hectáreas de agua natural, sin salida ni profundidad, se ha convertido en el lugar más contaminado del mundo.

Un lago no tan tranquilo

En efecto, el lago Karachai ha acumulado 4,44 EBq (el exabecquerel es la unidad de medida de la actividad de un radionúclido en el Sistema Internacional) de radiactividad. Se trata de un nivel de radiactividad extremadamente alto, no tan lejano al liberado por la catástrofe de Chernóbil en 1986 (12 EBq en un periodo de 10 días).

Se dice que pasar solo una hora en la orilla de este lago puede causar la muerte de un ser humano. Estas preocupantes afirmaciones están respaldadas por el NRDC (una ONG estadounidense dedicada a la protección del medio ambiente), que en 1990 informó de que el nivel de radiación en la zona del lago era de 155 Ci/kg (curie por kilogramo, que es una unidad de exposición) por hora, lo que supera la dosis letal suficiente para matar a un ser humano en una hora.

Como resultado, el lago tiene efectos devastadores en la salud de la población circundante. Leucemia, cánceres, discapacidades... Durante varias décadas, el número de víctimas no ha hecho más que aumentar, aunque se han tomado medidas.

Altos niveles de radiación

A finales de los años 60, tras un periodo de sequía, el viento arrastró polvo radiactivo e irradió a medio millón de personas. Para evitar que se repitiera y que los sedimentos subieran, se arrojaron 10 000 bloques de hormigón al lago entre 1978 y 1986.

Sin embargo, como explica el periódico Ouest France, "desde que comenzó el almacenamiento de residuos radiactivos en el lago, el número de cánceres entre los trabajadores y residentes de la región ha aumentado un 21 %. Los defectos de nacimiento han aumentado un 25% y la leucemia un 41 %".