¿El misterio de los cráneos alargados descubiertos en Perú finalmente desvelado?

Los investigadores estadounidenses creen que han descubierto el secreto de los misteriosos cráneos alargados descubiertos en Perú. Te lo explicamos.

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El misterio de los cráneos alargados se aclara un poco más. Probablemente haya visto imágenes de estos huesos que muestran una forma inusualmente estirada. Al contrario de lo que algunos pueden sugerir, ahora sabemos que pertenecen a individuos verdaderamente humanos. Habrían sufrido una deformación voluntaria del cráneo después de su nacimiento para alargar su cabeza. Una práctica mucho más extendida de lo que piensas.

El caso de Collaguas

De hecho, los hallazgos han demostrado que este tipo de deformación ha sido practicado por diferentes culturas en todo el mundo, desde Asia a América pasando por Europa y África. Pero, ¿por qué alargar el cráneo de esta manera? Un estudio publicado en la revista Current Anthropology en 2018 arroja nueva luz sobre este misterio. Liderado por un investigador de la Universidad de Cornell en Estados Unidos, este trabajo se centró más específicamente en un caso particular: el de los Collaguas.

Esta pequeña comunidad étnica floreció en el Valle del Colca en el sureste de Perú entre 1100 y 1450, unos 300 años antes de que el Imperio Inca se desarrollará en el país. Dejó rastros y en particular cementerios donde los arqueólogos han podido desenterrar muchos cráneos, algunos de los cuales estaban misteriosamente alargados. La práctica fue confirmada por informes españoles escritos en el siglo XVI que describen las cabezas de Collaguas como grandes y delgadas.

Sin embargo, este grupo étnico no era el único en la región en ese momento. Allí también vivía una segunda conocida como "Cavana" y también parecía practicar este tipo de deformaciones según documentos españoles que describen las cabezas de Cavanas como largas y anchas. El nuevo estudio ahora revela que esta práctica ha demostrado ser mucho más dinámica de lo que se pensaba anteriormente a lo largo del tiempo y entre grupos.

Cráneos cuidadosamente estudiados

Para llegar a esta conclusión, los especialistas estudiaron 211 cráneos encontrados en dos cementerios de Collaguas. 97 de ellos se remontan a un grupo temprano que vivió entre 1150 y 1300, mientras que los otros 114 cráneos datan de un período posterior, entre 1300 y 1450. Los investigadores pudieron observar que las deformaciones mostraron variaciones a lo largo de los años. En el primer grupo, 38 de los cráneos fueron modificados a propósito, 14 de los cuales fueron extremadamente.

Algunos cráneos eran levemente alargados, mientras que otros eran anchos y de forma robusta. En el segundo grupo, por otro lado, se encontró que el 74% de los 114 cráneos estaban modificados y una gran mayoría (más del 60%) mostró una forma marcadamente alargada. Esto no es todo, ya que los especialistas también han establecido un paralelismo entre la apariencia de los huesos y la afiliación social de los individuos.

En el primer grupo, 13 de los 14 cráneos muy alargados pertenecían a individuos de bajo rango, mientras que 21 de forma menos pronunciada parecían estar asociados con fallecidos de alto rango. Los cráneos del segundo grupo procedían todos de las tumbas de la élite de los Collaguas.

Una práctica que se ha extendido entre las élites

Según Matthew Velasco, autor principal del estudio, esto sugiere que los individuos de bajo rango fueron los primeros en adoptar la práctica. Cada grupo local podría haber adoptado su propio estilo de deformación hasta 1300.

Después de este período, finalmente, la deformación de los cráneos habría reflejado cada vez más el estatus social de los individuos: los importantes Collaguas habrían favorecido la forma alargada y la habrían adoptado como una especie de firma, símbolo visible de pertenencia a las élites de este grupo étnico. "Las formas de calaveras cada vez más uniformes pueden haber fomentado la identidad y la unidad política entre las élites Collaguas", dijo Matthew Velasco a Science News.

En tiempos de crisis y convulsión social, la creación de nuevos tipos de identidad colectiva puede fortalecer o desestabilizar la reintegración política.

Cabe señalar que en el siglo XIV, los incas comenzaron a invadir cada vez más el territorio de los Collaguas, probablemente empujándolos a encontrar formas de convivir con ellos en lugar de luchar contra ellos. "En tiempos de crisis y agitación social, la creación de nuevos tipos de identidad colectiva puede fortalecer o desestabilizar la reintegración política, continuó el bioarqueólogo. Esto podría haber fomentado la cohesión entre las élites locales y facilitado la cooperación".

Según los especialistas, las deformidades craneales se realizaban en los bebés envolviendo la cabeza con vendas o entre tablas de madera. Ya se suponía que esta práctica se utilizaba para simbolizar la pertenencia a un grupo o grupo étnico, pero este descubrimiento aporta una nueva perspectiva. Sin embargo, no significa que todas las culturas a lo largo de los tiempos lo hayan utilizado para este propósito específico.