Ansiedad: crisis de ansiedad: síntomas, tratamiento,  qué hacer, causas
Ansiedad: crisis de ansiedad: síntomas, tratamiento, qué hacer, causas

Ansiedad: crisis de ansiedad: síntomas, tratamiento, qué hacer, causas

La crisis de ansiedad, también conocida como ataque de pánico, trastorno de ansiedad o crisis de angustia, es un episodio de miedo intenso. Se manifiesta tanto por síntomas físicos como psíquicos. ¿Qué hacer y cómo calmar las crisis de ansiedad?

Crisis de ansiedad: ¿qué es?

La crisis de ansiedad, o ataque de pánico, es un episodio que se manifiesta por un miedo intenso a morir o a perder todo el control. Se produce de manera repentina y puede durar entre varios minutos y varias horas.

Si bien todo el mundo puede sufrir una crisis de ansiedad, cuando se vuelve crónica se convierte en un problema. Se estima que aproximadamente el 10% de la población sufre un ataque de pánico aislado cada año, de los cuales una gran mayoría son mujeres y jóvenes (de entre 15 y 45 años).

Crisis de ansiedad: síntomas

La crisis de ansiedad o ataque de pánico presenta numerosos síntomas físicos, que son los característicos de un pavor intenso: taquicardia (aumento del ritmo cardíaco), palpitaciones cardíacas, temblores, sudores fríos, molestia respiratoria (sensación de asfixia o de estrangulamiento, dificultad para encontrar el aliento), dolores en el pecho, vértigos, malestar, náuseas y vómitos. Estos signos se producen de manera repentina y duran de media una media hora.

Estos trastornos físicos también vienen acompañados por problemas psíquicos. Una persona que sufre una crisis de ansiedad experimenta pensamientos nefastos debidos a la sensación de perder el control de sus emociones o de sus gestos. Esto se traduce por diferentes miedos: a morir, a volverse loco, a desmayarse o incluso a sufrir un ataque cardíaco o cerebral. 

Crisis de ansiedad nocturna

No se diferencian de los ataques de ansiedad diurnos salvo que no se pueden prever, como sucede en algunos casos con los diurnos.   

Crisis de ansiedad: causas

Aunque una crisis de ansiedad puede ser espontánea (es decir, sin elementos desencadenantes), muy a menudo la causa un trastorno subyacente. Puede tratarse de una fobia a un objeto o a una situación (agorafobia, por ejemplo). En este caso, a menudo la crisis es de corta duración.

Esto se puede explicar por un transtorno de ansiedad debido a un trauma social reciente (fallecimiento, divorcio, accidente…) o a una depresión. El origen del ataque de pánico también puede ser mucho más lejano y ser el resultado de un traumatismo antiguo que sube a la superficie. Entonces se habla de síndrome de estrés post-traumático.Algunas drogas (alucinógenas, cocaína, anfetaminas) o medicamentos pueden provocar una crisis de ansiedad. 

Crisis de ansiedad: ¿qué hacer? tratamiento y cómo calmarla

En caso de crisis de ansiedad, la primera cosa que hay que hacer es concentrarse en la respiración. De hecho, ralentizarla (respirando en una bolsa de papel, por ejemplo) permite a menudo disipar el malestar. El médico puede prescribir ansiolíticos (sobre todo benzodiazepinas) que permiten aliviar los síntomas. Cuidado: estos pueden provocar una adicción y efectos secundarios.

Cuando uno siente que llegan ideas sombrías relacionadas a la crisis, se recomienda tratar de pensar en otra cosa para limitar los efectos del círculo vicioso (el miedo que provocan los síntomas que agravan el miedo…).

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El tratamiento de larga duración busca tratar el traumatismo o la fobia en el origen de la crisis de pánico. Esto pasa por una terapia llamada terapia cognitiva y comportamental. Se desarrolla en varias sesiones en grupo o individuales.

Escrito por Macarena Simal
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