Cáncer de piel: melanoma, no melanoma, síntomas, causas y tratamiento
Cáncer de piel: melanoma, no melanoma, síntomas, causas y tratamiento

Cáncer de piel: melanoma, no melanoma, síntomas, causas y tratamiento

El cáncer de piel es por definición un cáncer muy extendido que puede ser causado, sobre todo, por una sobreexposición al sol. Pero, ¿cómo reconocerlo? Y, ¿cómo se trata? Explicaciones.

Definición: melanomas y no melanomas

Existen dos tipos de cánceres de piel, los melanomas y los no melanomas. La forma diagnosticada más a menudo es el cáncer de categoría no melanoma. Sin embargo, el melanoma constituye la forma más grave.

-    Los no melanomas: este tipo de cáncer rara vez es mortal, esto es por lo que se habla de ello con menos frecuencia. Las dos formas más corrientes de no melanoma son el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular. Habitualmente ocurren en las personas mayores de más de 50 años.

El carcinoma basocelular constituye sólo el 90% de los cánceres de piel y es, por lo general, diagnosticado después de los 50 años. Este cáncer se forma en la capa más profunda de la epidermis y causa una lesión de unos pocos milímetros de diámetro de color carne o rosáceo que no se cura y no desaparece. A menudo afecta al rostro.

Por último, el carcinoma espinocelular, que se lo encuentra más bien a partir de los 60 años, se desarrolla en las capas superficiales de la epidermis. Es capaz de generar metástasis aunque esto sigue siendo raro.

-    Los melanomas: el melanoma a veces llamado maligno, es un cáncer poco frecuente pero grave. Se forma en los melanocitos; es decir, en las células que generan la melanina, el pigmento que se encuentra en la piel y en los ojos. El melanoma puede ocurrir sin importar la edad y puede avanzar rápido y generar metástasis. Se le puede tratar con éxito siempre y cuando sea diagnosticado pronto. En la actualidad es el responsable del 75% de las muertes causadas por un cáncer de piel.

Causas del cáncer de piel: factores de riesgo

La principal causa del cáncer de piel es la sobreexposición a los rayos ultravioletas (UV) del sol. Los riesgos aumentan cada vez más cuando las exposiciones son prolongadas, intensas y sobre todo en las personas con la piel clara. Después viene la exposición a las fuentes artificiales de radiaciones ultravioletas, es decir, lámparas solares de los salones de bronceado.

Es importante tener en cuenta que la exposición a los rayos UV tiene un efecto acumulativo. De hecho, los daños causados en la piel empiezan a corta edad y aunque no sean visibles o no se sientan, se amplifican a lo largo de la existencia. El contacto prolongado de la piel con los productos químicos, especialmente en el contexto del trabajo, también pueden ser un factor de cáncer de piel.

Por lo general, los carcinomas (no melanomas) están provocados por las exposiciones frecuentes y continúas al sol, mientras que los melanomas son el fruto de cortas pero intensas exposiciones al sol, lo que provocan quemaduras de sol. El tipo de piel, así como la presencia de lunares pueden estar relacionados con un riesgo incrementado de cáncer.

Síntomas: ¿cómo detectar un cáncer de piel?

La mayoría de los cánceres de piel no presentan síntomas, como el dolor, quemazones o sangrado. Se caracterizan más bien por la aparición de manchas en la piel pero los diferentes tipos de cáncer de piel no tienen todos las mismas características.

-    El carcinoma basocelular está caracterizado por una pequeña hinchazón de color carne o rosáceo, con una apariencia cerosa o «perlada». Por lo general aparece en las zonas sobreexpuestas: en el rostro, las orejas o el cuello. También puede aparecer una úlcera, que no se cura, así como una placa rosácea y lisa en el pecho o en la espalda.

-    En cuanto al carcinoma espinocelular, se parece a una placa de piel rosácea o blanquecina, una lesión rugosa y escamosa (queratosis actínica) en la superficie de la piel expuesta al sol. También aparece un nódulo rosáceo o claro firme y verrugoso, así como una úlcera que no se cura.

-    Para el caso del melanoma, los signos dependerán de la manera en el que el cáncer se ha desarrollado. Cuando concierne a una zona cutánea sin «anomalías» se manifiesta por la aparición de una mancha plana, a menudo marrón (más raramente rojiza o rosácea), que se modificará rápidamente cambiando de forma, de aspecto y de color.

-    Cuando el melanoma se desarrolla a partir de un lunar, con el tiempo se expandirá, cambiará de forma o de aspecto. Entonces sus bordes se volverán irregulares, el color ya no será homogéneo y su diámetro aumentará especialmente. Sin embargo, algunos lunares pueden cumplir estos criterios sin ser necesariamente cancerosos.

Cáncer de piel: tratamiento y signos

El cáncer de piel tiene tratamiento. Desde el momento en el que aparezca cualquier signo sospechoso, es importante ir a consultar rápidamente a un médico. Por lo general, el cáncer de piel se trata con la ayuda de una intervención quirúrgica. Esta consiste en extraer el tumor canceroso después de haber efectuado una anestesia local. Cuando el cáncer es muy pequeño o cuando se trata de lesiones precancerosas, se destruyen los tejidos enfermos por medio de un frío extremo con la ayuda de nitrógeno líquido.

La muestra recogida durante la intervención permite realizar un análisis y precisar el diagnóstico, sobre todo, en el tipo de cáncer de piel. En el caso de una metástasis o de una reaparición potencial, se puede utilizar la radioterapia, así como la quimioterapia. La radioterapia consiste en destruir las células cancerosas con la ayuda de radiaciones electromagnéticas, al tiempo que se intenta salvar el tejido sano.

Para la quimioterapia, existen dos tipos. La primera, conocida como tópica, consiste en aplicar medicamentos directamente sobre la zona afectada durante varias semanas. La quimioterapia sistémica consiste en utilizar por inyección o en forma de comprimidos, sustancias químicas con el fin de atacar y de matar o dañar las células que se dividen demasiado rápido. Se utiliza normalmente cuando el cáncer está en una etapa de diseminación metastásica.

Aunque el paciente pueda parecer curado después de la operación, existe el riesgo de que las células cancerosas se hayan despegado y hayan invadido los tejidos adyacentes. Esto es por lo que a menudo se elimina una superficie adicional alrededor de los tumores, para reducir el riesgo de recaídas. También es posible recurrir a un trasplante, que consiste en eliminar la piel del paciente para implantarla allí donde las células cancerosas han sido eliminadas.

Sin embargo, el mejor tratamiento para prevenir los signos del cáncer de piel es utilizar crema solar y evitar la exposición entre el mediodía y las 16h. Estos consejos son especialmente valiosos en los más jóvenes, en los bebés, en los niños y en los adolescentes, cuya piel es muy frágil.

Escrito por Macarena Simal
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