Astenia: definición, síntomas, tratamiento y causas

Astenia: definición, síntomas, tratamiento y causas

Qué es la astenia, sus síntomas, las causas y cómo curarla. La Astenia es por definición el término médico de la fatiga. Se caracteriza por una debilidad generalizada del organismo. Muy frecuente, puede ser de origen psíquico u orgánico.

Qué es la astenia y qué síntomas tiene

La astenia corresponde al término médico que designa la fatiga física. Se caracteriza por una debilidad generalizada y prolongada del organismo y una disminución del poder funcional. A diferencia de una fatiga normal, este estado de agotamiento no ocurre después de un esfuerzo y no desaparece con el reposo.

Puede tratarse de un estado aislado (entonces se habla de síndrome de fatiga crónica) o de un síntoma de una enfermedad. Esto es lo que hace que su diagnóstico sea difícil.

Leer más
Un gato salvaje es grabado cazando monos por primera vez

La astenia es una dolencia muy frecuente. De hecho, casi el 50% de los pacientes  se quejan durante una visita al médico.

En estos casos de astenia crónica o fatiga crónica, es el médico el que va a realizar el diagnóstico una vez descartadas otras posibles causas que pudiera padecer el paciente. El problema está en que no hay un análisis específico que pueda dar con un diagnóstico preciso para descartar otras enfermedades que pudieran causar ese cansancio. Es por eso que son necesarias una serie de pruebas alternativas. 

Entre las múltiples causas de fatiga que se deben descartar están: los trastornos autoinmunitarios o inmunitarios, la farmacodependencia, enfermedades musculares o neurológicas, infecciones, enfermedades endocrinas, enfermedades psiquiátricas o psicológicas o algún tumor. 

El principal síntoma y el más importante es el cansancio continuo que no encuentra mejoría ni siquiera con el descanso apropiado, además crea un problema para el buen desarrollo de la vida laboral, familiar y social.  

También es habitual tener otra serie de síntomas menos importantes que varían de unos enfermos a otros. Es normal por ejemplo tener algunas décimas de fiebre, sobre todo por las tardes. 

Los dolores de cabeza, de garganta, musculares y debilidad generalizada suelen ser otros de los síntomas. También pueden aparecer ganglios en el cuello, o tener problemas para concentrarse, para dormir, etc.

Qué puede causar una astenia

Laastenia es en más de la mitad de los casos de origen psíquico y, de esta manera, es el resultado de un estrés crónico, de una fuerte ansiedadde una depresión o de una neurosis.

En el caso de una astenia orgánica, ésta es el síntoma de una patología. Sus causas son múltiples y variadas:

-causas infecciosas: mononucleosis, hepatitis, tuberculosis, enfermedad de Lyme…

-causas cardiovasculares: hipertensión arterial, trastornos cerebrovasculares

-causas cancerígenas: cáncer y su tratamiento (quimioterapia)

-causas neurológicas: esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, miopatías…

-causas digestivas: enfermedad de Crohn, colon irritable…

-causas endocrinas: hipertiroidismo, hipotiroidismo

-causas metabólicas: diabetes, hipoglucemia, malnutrición, trastorno del metabolismo

-causas hematológicas: anemia, linfoma, leucemia

-causas tóxicas: toma de algunos medicamentos (neurolépticos, betabloqueantes), consumo del alcohol

Un caso particular de astenia es la astenia primaveral, trastorno de origen incierto que se presenta con la llegada de esta estación. Lo mismo ocurre con la astenia otoñal y la astenia invernal.

Qué se debe utilizar para tratar la astenia

El tratamiento de la astenia es completamente dependiente de su causa. En caso de astenia somática, el tratamiento tendrá como objetivo tratar la enfermedad de origen.

Si la astenia es de origen psíquico, se puede prescribir un tratamiento estimulante a base de antiasténicos. En particular está compuesto de vitaminas, oligoelementos y aminoácidos, cuya carencia provoca la sensación de fatiga.

También se recomienda mantener un buen estilo de vida: dormir suficiente (al menos 8 horas de sueño al día) y una dieta equilibrada.

Quiénes pueden padecer una astenia

Hay que tener en cuenta que esta enfermedad afecta sobre todo a aquellas personas que se encontraban completamente sanas, o eso parecía. La edad a la que suele aparecer la astenia es entre los 20 y los 50 años, aunque se han dado casos en personas con mayor edad. 

Hoy en día hay mucho debate sobre la existencia de la astenia y cómo es posible detectarla en los niños por ejemplo. Lo que parece estar claro es que existe un alto predominio de mujeres afectadas por esta fatiga crónica. 

¿Por qué la astenia?

Lo cierto es que la astenia sigue siendo un tema de debate, ya que aunque hay muchas teorías que tratan de explicarla, lo cierto es que no se sabe al cien por cien qué la causa. La que más se defiende es la de su origen vírico.  

También se ha atribuido la astenia a una disfunción del sistema inmunológico, y es que cada año que pasa se conocen más datos sobre la relación entre el estrés y el sistema inmunológico

Es más, a día de hoy, se sabe que aquellas personas que tienen un mayor grado de estrés y que tienen un descenso en sus defensas, pueden manifestar una reducción de la eficacia de su sistema inmunológico, lo que les hace más vulnerables a procesos infecciosos o cancerosos

Su tendencia a la cronicidad puede desesperar al paciente, ya que aunque se pueden presentar mejoras, su evolución siempre es a largo plazo, pudiendo generar una incapacidad física importante. 

No hay una terapia efectiva del todo para la astenia 

Aunque se han probado muchos tipos de medicamentos, parece ser que lo que mejor funciona son los fármacos antidepresivos. Algunos de los pacientes que sufren esta enfermedad de astenia han tomado por su cuenta Prozac, el nombre de una marca de fluoxetina, medicamento que gracias a la publicidad ha terminado por convencer a muchas personas.  

Pero en varios estudios realizados por científicos, el Prozac no ha dado muestras de una gran eficacia para la astenia o fatiga crónica. También se ha probado el interferón alfa o la carnitina, pero no han tenido unos resultados notorios.  Por ejemplo, se ha visto que para los dolores que acompañan a la astenia, como los musculares o articulares, los antiinflamatorios no esteroides (AINE) han sido eficaces, pero esto no repercute en una mejora de lo que a la enfermedad se refiere. 

• Javier de la Rosa
Recibe lo mejor de Gentside todos los días en tu correo electrónico
Suscribirse