Estudio del ADN de el "lobo terrible" –extinto hace 13.000 años– arroja nuevos datos sobre esta enigmática criatura
Estudio del ADN de el "lobo terrible" –extinto hace 13.000 años– arroja nuevos datos sobre esta enigmática criatura
Estudio del ADN de el "lobo terrible" –extinto hace 13.000 años– arroja nuevos datos sobre esta enigmática criatura
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Estudio del ADN de el "lobo terrible" –extinto hace 13.000 años– arroja nuevos datos sobre esta enigmática criatura

Escrito por Elena Rodríguez

El lobo terrible es conocido por su tamaño imponente y sus dientes traseros especializados para quebrar huesos. Se sabe muy poco de él, pero gracias a este estudio se ha desvelado nueva información sobre este antiguo depredador.

El lobo gigante o lobo terrible es una especie de cánido extinto hace 13.000 años, que vivió desde América del Norte hasta las Pampas del centro de la Argentina durante el Pleistoceno. Ahora, un equipo internacional de investigadores ha analizado varios genomas completos de estas criaturas y ha revelado unas cuantas sorpresas.

En lugar de compartir vínculos genéticos cercanos con el lobo gris (Canis lupus), como cabía esperar por su parecido, los lobos terribles eran evolutivamente distantes y estuvieron aislados durante mucho tiempo en las Américas.

Los nuevos hallazgos esclarecen las relaciones entre los miembros de la familia de los cánidos, situando a los lobos terribles (Canis dirus) en un linaje del Nuevo Mundo que se separó de los ancestros del lobo gris hace unos 5,5 millones de años, lo que ahonda el misterio sobre la evolución y la extinción del lobo terrible.

El lobo terrible es un carnívoro muy mitificado conocido por su tamaño imponente, sus dientes traseros especializados para quebrar huesos y su propensión a depredar grandes herbívoros.

Aunque aún se desconoce la causa de su extinción, los investigadores creen que otras especies de cánidos y lobos rivalizaran y superaran a los lobos terribles o que propagaran enfermedades perjudiciales para ellos.

El cambio climático también podría haber estado implicado, señala Angela Perri, arqueóloga de la Universidad de Durham y coautora del artículo sobre la genética del lobo terrible publicado en la revista Nature.


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