Calamar gigante filmado en aguas de Estados Unidos

Durante su expedición, un equipo de científicos consiguió filmar durante unos instantes a un calamar gigante. Para obtener estas espectaculares imágenes, los investigadores atrajeron al animal con un señuelo y lo filmaron con una cámara de infrarrojos.

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Tiene el ojo más grande del reino animal, tentáculos gigantescos, un sistema de propulsión que le permite avanzar y retroceder, sangre azul y tres corazones. Hablamos del calamar gigante, un animal de aspecto aterrador que fue fuente de inspiración para novelistas como Julio Verne en "20 000 leguas de viaje submarino" o Herman Melville en "Moby Dick".

En el mundo real, estas criaturas pueden alcanzar de 10 a 13 metros de longitud y son difíciles de observar debido a que viven en las profundidades. Los raros ejemplares que aún se encuentran hoy en día eran en su mayoría calamares muertos o heridos que habían llegado a la costa. Pero los avances técnicos y la exploración de los mares han permitido finalmente la observación de estos famosos animales en su hábitat natural.

En busca del calamar gigante

Las primeras imágenes de un calamar gigante se remontan a 2004, cuando unos científicos japoneses consiguieron fotografiar a la criatura y cortar un trozo de su tentáculo. En 2012, la oceanógrafa estadounidense Edith Widder y un grupo de investigadores consiguieron filmar al animal desde muy cerca con una cámara submarina de infrarrojos llamada "Medusa". Una actuación increíble, que renueva con otros investigadores en 2019 esta vez en las aguas americanas del Golfo de México a 759 metros de profundidad.

Las primeras imágenes de calamares gigantes filmadas en aguas estadounidenses

Con el objetivo de estudiar el fondo marino, los 23 miembros de la tripulación sumergieron la cámara "Medusa" en las oscuras aguas, acompañada de un señuelo parecido a una medusa, y reproduciendo la luminiscencia del animal para atraer a posibles depredadores. Tras muchas horas de rodaje, los tentáculos emergen de la oscuridad y se acercan al aparato.

Un calamar de entre 3 y 4 metros de largo se acerca a la cámara y ataca el señuelo antes de volver a esconderse en la oscuridad. Uno de los científicos alertó inmediatamente a sus colegas, y su emoción hizo sonreír a Widder:

Sus ojos eran tan grandes que uno creía que iban a salirse de sus órbitas. No tuvo que decir una palabra para que supiéramos que había visto algo increíble en las pantallas.

Imágenes en peligro

Pero la moral de la tripulación decayó rápidamente. La nave de los investigadores fue alcanzada por un rayo, lo que provocó una descarga eléctrica en el equipo y en el ordenador que contenía las valiosas imágenes. Afortunadamente, el ordenador sobrevive, pero la tripulación recibe otra noticia inquietante: se acerca una tromba de agua. El "tornado de los mares" es finalmente evitado por la tripulación del barco, que regresa sana y salva a puerto y puede difundir ampliamente sus imágenes. Edith Widder nunca olvidará esta aventura: "Han sido los días más increíbles que he vivido en el mar”.