Las deportistas afganas se enfrentan a los talibanes

El deporte también se hace eco de lo que está sucediendo en Afganistán con el control talibán.

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Todo el mundo tiene puesta la mirada en Afganistán desde hace varios días. El avance de los grupos talibanes ha creado el caos y miles de personas tratan de huir del país. Las imágenes que nos llegan no son ni la mitad de lo que ocurre, por eso la voz de dos deportistas es tan importante: Nilofar Bayat y Khalida Popal.

Bayat es capitana de la Selección Afgana de baloncesto en silla de ruedas, después de una vida dedicada al deporte, a sus estudios de derecho y a su trabajo en el Comité Internacional de la Cruz Roja. Con solo dos años, su casa sufrió el impacto de un misil que asesinó a su hermano y a ella le impidió caminar, pero hoy levanta su voz contra el régimen:

“Ayer los talibanes entraron en Kabul y el presidente de Afganistán dejó la capital. Tengo mucho miedo y estoy preocupada por mi futuro, quiero irme de mi país. He trabajado muy duro por lo que tengo ahora, pero los talibanes destruyen todo en un minuto y eso significa que destrozarán mi vida. A los talibanes no les gustan las mujeres como yo, que luchan por sí mismas y por ayudar a otras mujeres que quieren defender sus derechos y mejorarlos”.

Khalida Popal es futbolista, una pasión que lleva consigo desde pequeña. Junto a su madre, fundó numerosos equipos femeninos hasta formar la primera Selección Afgana de fútbol en 2007. Las amenazas constantes le hicieron huir de su país hasta la India, incluso ha pedido asilo en Dinamarca. Se expresa así a través de redes sociales:

El gobierno de Afganistán se rindió. Activistas por los derechos de las mujeres y nuestras jugadoras de fútbol han estado luchando contra el grupo que ahora lidera el país. Las mujeres activistas y nuestras jugadoras necesitan protección más que nunca. Sus vidas corren gran peligro.

El futuro del pueblo afgano, y más concretamente de todas estas mujeres que se salen de las normas más extremas de la sharia, es cada vez más complicado. Desde aquí solo esperamos que se restablezca la normalidad y se respeten los derechos fundamentales de todas las personas.