La prueba de que somos los culpables de la pandemia del COVID-19
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La prueba de que somos los culpables de la pandemia del COVID-19

No es la primera vez que el mundo es azotado por una pandemia a nivel global. Siguiendo un estudio de investigación reciente, te contamos cómo el auge de las pandemias es consecuencia de nuestra interferencia con los ecosistemas naturales.

Poner las palabras "pandemia" y "global" seguidas no es algo redundante, ya que para que un brote se considere pandémico no solo tiene que afectar a más de un continente, sino que también tiene que estar provocado por la transmisión comunitaria. Es decir, que no sólo sea un virus importado. De esta manera, cuando el virus estaba contenido en Wuhan se consideraba epidémico, e incluso cuando individuos chinos viajaron a otros continentes; pero en el momento en el que se empezó a transmitir y propagar de manera comunitaria, se consideró pandemia.

Ya habíamos visto viruses contagiosos antes en nuestra historia. Sucedió con la epidemia de SARS en 2002, con el Ébola en África occidental en 2013 y ahora con el Covid-19. Todos ellos tienen algo en común: son fruto de un "desbordamiento" (del inglés, spillover) en el que el virus u otro patógeno se transmite desde un portador animal al paciente cero, un humano.

Pero no deberíamos estar tranquilos pensando que es algo causado por animales y que los humanos somos unas meras víctimas pasivas. Un nuevo estudio recogido en la BBC del Instituto One Health de la Escuela de Veterinaria de la Universidad de California Davis revela que estos "desbordamientos" son consecuencia de nuestra interferencia con los ecosistemas naturales, y que estamos impulsando el cruce de virus de animales a humanos nosotros mismos.

Hay pocas probabilidades de que estos cruces acaben en una crisis como la que estamos viviendo, pero la posibilidad siempre estuvo ahí y hay quienes alegan que solo era cuestión de tiempo. De los muchos casos anteriores que hemos presenciado, este es solo el que más se ha salido fuera de control. Estos son otros de los virus animales que se desbordaron anteriormente a humanos, listados por David Quammen en su libro Spillover: Animal Infections and the Next Human Pandemic:

  • Marburgo (1967)
  • Lassa (1969)
  • Nipah (1998)
  • VIH (1981)
  • Hendra (1994)
  • virus de la gripe aviar (1997)
  • virus de la gripe porcina (2009)

La zoonosis

Estos "desbordamientos" o spillovers son lo que se conoce como zoonosis, es decir, enfermedades humanas originadas en animales. El estudio mencionado investigó 142 casos reales y se extrajo una clara conclusión: la acción humana está transformando el hábitat de la fauna y esto resulta en más virus zoonóticos.

Se estudiaron las especies en extinción y se observó que los animales cuyas poblaciones habían menguado por la caza, el tráfico de animales, la deforestación o cualquier manipulación del ecosistema por parte de los humanos, tenían el doble de posibilidades de portar virus zoonóticos que aquellas especies que están menguando en número por causas naturales.

La fauna se ve obligada a migrar y entrar en contacto con otras especies, con las que compiten por la falta de recursos, además de aproximarse a núcleos urbanos en busca de un lugar donde vivir.

"La destrucción de hábitats y la pérdida de biodiversidad están cambiando la dinámica de las enfermedades en especies silvestres" afirma Christine Johnson, investigadora principal del estudio.

La aparición y propagación de virus zoonóticos es, por lo tanto, una de las muchas consecuencias del crecimiento de la población urbana y de lo que hacemos la humanidad con el terreno natural.

"Y dada la tendencia al crecimiento de población humana y el uso de la tierra, podemos esperar que nuevos virus emerjan en forma cada vez más frecuente" (C. Johnson).

Los seres humanos han vivido en contacto con animales silvestres desde hace eones y por ello el spillover no es algo nuevo, lo que sí es una novedad alarmante es que cada vez ocurre con más frecuencia. Además de crear más posibilidades para un spillover, hay mucha más facilidad de transmisión: con el transporte aéreo, en tan sólo unas horas puede dar la vuelta al mundo. Esto no significa que haya que regular la libre circulación ni mucho menos, sino que debemos esforzarnos más en solucionar la primera y más importante razón.

"Nos abrimos vías a través del Congo, de Borneo, de la Amazonia, y nos instalamos allí con industrias extractivas trayendo nuestros animales domesticados" (D. Quammen).

¿Qué lecciones podemos extraer de esta pandemia?

  • En palabras de David Quammen, "si queremos evitar futuros derrames que se transformen en pandemias debemos cambiar radicalmente nuestros patrones de consumo para reducir nuestra interferencia y destrucción del mundo natural".
  • En segundo lugar, debemos reforzar nuestros sistemas sanitarios y que las entidades políticas acepten de verdad la amenaza que supone explotar los recursos naturales a libre albedrío.

Esta investigación no pretende señalar a los culpables, sino enfocarse en la raíz del problema. Está claro que nadie es directamente culpable de la propagación del virus y que nadie quiere que el índice de contagios suba. Es más, culpabilizar a la población a veces resulta ser una herramienta que desvía y que algunos gobiernos y empresas utilizan para eximirse de la responsabilidad de proveer a los ciudadanos con un sistema sanitario lo suficientemente fuerte como para sustentar una pandemia mundial. Pero al fin y al cabo, no podemos obviar el hecho de que todo este asunto es también un tema ambiental y que tarde o temprano tendremos que encontrar una manera más sostenible de coexistir. Y mejor que sea pronto.

Getty Images
Escrito por Andrea DP
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