3 claves que explican por qué Gran Bretaña 'está en la reserva' con los combustibles

Gran Bretaña en la reserva. El país europeo afronta la escasez de los carburantes que recuerda a situaciones previas de los años de contracción económica antes de formar parte de la Unión Europea. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?

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“Lo de dentro” fuera para “los de dentro”. Con esta idea conquistó el movimiento pro Brexit a la población británica para abandonar la Unión Europa. Ahora, Gran Bretaña vive las consecuencias.

Empezó con los suministros a restaurantes emblemáticos como McDonald's, y ha llegado hasta el día a día de los ciudadanos. Las colas en las gasolineras abiertas alertan a la población aún más.

La presión ha llevado al Gobierno de Boris Johnson a tomar medidas drásticas y muy alejadas de lo que venía siendo su política laboral: habrá permisos de trabajo temporal. Sin embargo, esta solución de emergencia no resuelve el problema de fondo. ¿Cómo hemos llegado aquí?

La tormenta perfecta

Como en todo lo que rodea a la política macro de un Estado, no hay una única causa de la situación en la que se encuentra Gran Bretaña sino una conjunción de elementos que derivan en una crisis.

Por un lado, como advierte la patronal de los transportes por carretera del país, se viven las consecuencias del Brexit: más de 20.000 transportistas, especialmente del este de Europa, han abandonado el país ante las dificultades para trabajar.

Este sector cobra por kilómetros, por lo que estar parado no es una solución rentable para ellos. En consecuencia, buscan otros mercados que les faciliten trabajar.

A ello se le suma la pandemia, que ha ralentizado aún más la burocracia para conseguir los permisos de trabajo que ahora vuelven a ser exigidos para trabajar allí.

Asimismo, el Covid-19 también ha impedido un ritmo normal de exámenes para concesión de licencias y el sector envejece. No hay buenas condiciones y los jóvenes huyen de la logística.

Las consecuencias

Gran Bretaña vive en una paradoja: tiene combustibles, pero ha cundido el pánico al desabastecimiento, que afecta también a supermercados y farmacias.

La población se ha asustado al ver las colas en un efecto social previsible. La única vía que ha encontrado el gobierno de Boris Johnson es hacer que el Ejercito trabaje como transportista y agilizar la concesión de visados. Se espera completar 5.000 permisos de trabajo temporales.

Sin embargo, esta es una solución de emergencia que no resuelve el problema a largo plazo. Gran Bretaña contiene la respiración en busca de soluciones. El Brexit no era tan bonito como lo pensaban y planteaban los políticos.